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Mayo pulveriza su propio récord de temperatura global

Dos mujeres toman el sol en ropa de baño en el parque del Retirode Madrid en el mes de mayo.
Dos mujeres toman el sol en ropa de baño en el parque del Retirode Madrid en el mes de mayo. / EFE
  • Ya es casi inevitable que 2016 sea el año más cálido del que se tiene registro y pone en jaque los planes para cumplir el acuerdo de París

La Tierra no da tregua en su aumento global de las temperaturas. Los últimos datos disponibles, de mayo, confirman trece meses consecutivos de récord histórico en comparación con años anteriores. Pocos dudan que 2016 será el más cálido desde que se toman medidas (1880), ni de que las emisiones de gases de efecto invernadero son la causa principal de este fenómeno.

Aun así, este encadenamiento inédito de plusmarcas preocupa a los científicos porque deja los límites fijados en el acuerdo de París (dos grados de aumento con respecto de comienzos del siglo XX) a tiro de piedra. El margen para actuar y frenar el cambio climático antes de que sea incontrolable cada vez es más estrecho.

Según datos publicados ayer por el Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA –la división de la agencia espacial responsable de registrar las variaciones climáticas del planeta–, el mes de mayo no solo fue el más cálido del que se tiene constancia, sino que cerró la primavera más tórrida desde que existen registros. Las latitudes polares del hemisferio norte han sido las más afectadas, y han vivido un deshielo temprano y más acusado que nunca.

«El estado del clima en lo que llevamos de año es alarmante. Temperaturas excepcionalmente altas, tasas de fusión de hielo en marzo y mayo que normalmente no se ven hasta el mes de julio, lluvias extremas... y El Niño solo tiene parte de la culpa», afirmó David Carlson, director del Programa Mundial de Investigación Climática (WCRP) tras conocer los resultados proporcionados por la NASA. «La anormalidad ha pasado a ser la norma».

Pese a que ha batido su propio récord, mayo ha sido el menos severo de los últimos siete meses. Es el primer mes desde octubre de 2015 que el dato no supera en al menos un grado la media de temperaturas entre 1950 y 1980 –que es la que usa la NASA como referencia, y que está en torno a 14,5 grados–. Se quedó, eso sí, en 0,93 grados (0,15 más que un año antes), después de que febrero y marzo pulverizasen, consecutivamente, la plusmarca absoluta para cualquier mes desde finales del siglo XIX.

«La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera sigue creciendo por culpa de las emisiones humanas, pero este año ha recibido un impulso adicional a causa del fenómeno El Niño», matizó Richard Betts, coautor de una investigación publicada esta semana en la revista Nature Climate Change y que confirma que el CO2 en la atmósfera ya ha superado definitivamente la barrera psicológica de 400 partículas por millón.

El efecto de 'El Niño'

«El Niño calienta y seca los ecosistemas tropicales, lo que a su vez reduce su capacidad de absorber carbono y además acentúa los incendios forestales; y puesto que las emisiones humanas son un 25% mayores que durante el último gran El Niño, en 1998, todo suma para provocar un aumento de récord en 2016».

La situación inquieta a los investigadores. Según un reciente cálculo de Climate Central, una organización que aúna a científicos climáticos, la temperatura media del planeta se acerca peligrosamente a los límites que marcó el acuerdo mundial de París del pasado diciembre.

Este abril, estiman, la Tierra estuvo 1,45 grados más cálida que a comienzos del siglo XX. El objetivo que se marcaron los países fue de no rebasar los dos grados de diferencia y tratar de dejar el aumento en solo 1,5 grados. El objetivo más ambicioso, por tanto, parece a punto de evaporarse.

También crece la incertidumbre sobre 2017. Al fenómeno de El Niño le sigue La Niña, que suele moderar la temperatura del planeta. Es posible, incluso, que sus efectos se noten durante los últimos meses del año.

Aun así, alertan desde Climate Central, los años bajo la influencia de la Niña en la actualidad son más cálidos que los afectados por El Niño hace unas pocas décadas.