Hoy

Nada va a la basura

  • Un informe de la Ceaccu revela que los consumidores aprovechan las ofertas y culpan a los comercios del despilfarro de comida

  • Uno de cada tres españoles toma alimentos que han superado la fecha de caducidad

Uno de cada tres consumidores confiesa que toma alimentos que han superado la fecha de caducidad, «si no han pasado muchos días», según un estudio de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (Ceaccu) sobre los cambios en los hábitos de compra y de consumo.

El estudio, hecho a partir de una encuesta a 750 familias, indaga en los hábitos de compra y consumo de alimentos y analiza cómo repercute el debate de los desperdicios alimentarios en los derechos de los consumidores y la posible subida del IVA que grava los alimentos.

Del informe se desprende la conclusión de que seis de cada diez consumidores han modificado sus hábitos de compra con el fin de racionalizar o reducir su cesta de la compra. Además, uno de cada tres reconoce que a causa de los aprietos económicos busca más ofertas, el 23% aprovecha más la comida y el 9% afirma que ha rebajado el gasto en alimentación.

La difícil coyuntura ha dado lugar a que los consumidores prescindan de arrojar comida a la basura. No en balde, el 71% de los encuestados afirman realizar la compra justa y no tirar nada.

En tiempos de penurias se aprovecha todo. Así lo ponen de manifiesto los encuestados, un 83% de los cuales reciclan las sobras. De esta manera, la mitad conserva lo que queda para comerlos otro día y un 33% prepara nuevos platos con las sobras.

Frente a los que se suele pensar, los consumidores consideran que el mayor volumen de desperdicios se origina en los puntos venta (44%) y los restaurantes (39%) y no tanto en el hogar. Cuando a los ciudadanos se les pregunta sobre el mal uso de los alimentos y la producción de desperdicios, en torno a un 49% estima que los comercios tiran comida al sobrepasar sus productos la fecha de caducidad. Muchas veces el consumidor no se ve a sí mismo responsable del despilfarro de alimentos. Por ejemplo, un 42% sostiene que se ha visto obligado a echar comida al cubo de los desperdicios porque se ha estropeado antes de la fecha razonable de consumo. La misma proporción asegura no haber podido aprovechar todo el contenido a causa del diseño del envase.

El estudio revela modificaciones en las pautas de consumo. En la actualidad prima la compra en mercado de abasto o supermercado pequeño (68%), frente a la gran superficie (8%). Los españoles son poco amigos de comprar alimentos envasados en bandejas, de modo que prefieren comprar carnes y pescado al peso.

Si bien casi todos los consumidores (el 92%) lee la fecha marcada en los alimentos, existen importantes carencias a la hora de distinguir entre fecha de caducidad y consumo preferente. Un 39% no es capaz de señalar la respuesta correcta cuando se le interroga por el significado de la fecha de caducidad.

Menos confusión existe sobre lo que supone el 'consumo preferente'. Apenas un 9% marca la respuesta incorrecta. No obstante, solo una cuarta parte de los consultados es consciente de que, aunque no haya riesgo en consumir los productos que superen esta fecha, sí se produce una pérdida de calidad.

A la vista de todas estas respuestas, la Ceaccu rechaza que el volumen de desperdicios alimentarios obedezca a hábitos incorrectos de los consumidores. «Es más probable, precisamente por el mencionado contexto económico, que se trate de un problema de excedentes de producción a los que tal vez se esté intentando buscar una salida», dice la organización.

En este sentido, Ceaccu anticipa su rechazo a cualquier iniciativa que reduzca la protección con que cuentan los consumidores y, en particular, a una eventual autorización para poner a la venta productos fuera de su fecha de consumo preferente. «Llama la atención, que, al mismo tiempo que este debate se activa, sea tan difícil lograr demandas que vienen de lejos como unas fechas en el etiquetado fácilmente legibles y comprensibles», dice la asociación.

La Ceaccu se opone a un incremento del IVA sobre los alimentos, especialmente teniendo en cuenta la «precaria situación económica» de los españoles y las dificultades que ya tienen para acceder a bienes y servicios básicos como la electricidad y la vivienda.