Vecinos de Aldeanueva del Camino retoman su lucha contra el ruido de la A-66

Vecinos de Aldeanueva del Camino señalan la autovía que aparece detrás, por la que circula un camión / David Palma

Recurrirán la decisión de Fomento de no construir más pantallas sonoras y están dispuestos a acudir a los tribunales

Claudio Mateos
CLAUDIO MATEOSPlasencia

«Hay zonas en las que el ruido es constante, como de una fábrica en marcha. Estamos peor que con la N-630 cuando el tráfico pasaba por mitad del pueblo». La descripción es de Juan Antonio Iglesias, uno de los vecinos de la localidad cacereña de Aldeanueva del Camino, en el Valle del Ambroz, que están hartos de soportar el ruido del tráfico de la A-66, un problema que vienen sufriendo desde que se inauguró este tramo de la autovía en marzo de 2008 y que el Ministerio de Fomento sigue sin reconocer.

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«Vinieron a medir por última vez en octubre del año pasado después de mucho insistirles, pero tras ver los resultados dicen que no van a hacer nada porque estamos por debajo de 55 decibelios», señala Iglesias, que actúa como portavoz de la plataforma que acaban de constituir los vecinos afectados, cerca de 400 en una localidad de menos de 800 habitantes, según reveló una recogida de firmas que llevaron a cabo a principios de 2016.

Los afectados no están de acuerdo con esas mediciones. Se quejan de que se llevaron a cabo en un solo día, de modo que sus conclusiones no se pueden aplicar de manera general. «El ruido es muy cambiante, se nota más en verano y cuando el viento que suele soplar aquí viene en dirección al pueblo, y además por la noche tampoco es lo mismo que durante el día», apunta.

Algunos tramos de la autovía sí cuentan con pantallas sonoras desde la puesta en servicio, pero los vecinos consideran que se hizo mal, ya que son estructuras estándar en las que no se tuvieron en cuenta las características del terreno. «Además están sólo en el lado que da al pueblo pero no en el otro, así que el ruido de tráfico reverbera en la ladera del monte, que se encuentra muy cerca de la autovía, y también llega a las casas», explica Iglesias.

Olga Gómez es otra de las afectadas, y la primera que expresó públicamente sus quejas ya en el año 2008 con el envío de escritos al Ministerio y a la sección de cartas al director de los periódicos. Ella vive habitualmente en San Sebastián, pero acude por temporadas a Aldeanueva, especialmente en verano, que es justo cuando el ruido se vuelve más insoportable porque hay que dormir con las ventanas abiertas. «Y no es sólo dormir, es que si intentas leer o ver la televisión tampoco puedes estar a gusto», se queja.

Tramos con y sin pantallas

Hay tres tramos de la A-66 y accesos situados junto a Aldeanueva donde no existen pantallas sonoras y el ruido resulta especialmente problemático para los vecinos. El primero es el acceso norte, a la entrada del pueblo viniendo desde Hervás, donde el tráfico rodado de camiones es intenso durante todo el día porque muchos de ellos paran en un área de servicio situada a pocos metros. Después, en dirección sur, viene un tramo de unos 200 metros que sí cuenta con pantallas, seguido de otros 600 metros sin paneles, 200 más con protección acústica, y nada de nuevo en la salida sur en dirección a Plasencia.

«Vinieron a medir en octubre y dicen que no van a hacer nada porque estamos por debajo de 55 decibelios»

«Vinieron a medir en octubre y dicen que no van a hacer nada porque estamos por debajo de 55 decibelios» Juan antonio Iglesias, portavoz de la plataforma de afectados

La plataforma de afectados, tras haber recibido asesoramiento técnico, considera que bastaría con instalar aproximadamente un kilómetro de pantallas sonoras para acabar con el problema, o al menos reducirlo de manera considerable.

Por el momento el siguiente paso va a ser presentar un recurso contra la última resolución de Fomento, que basándose en las mediciones de octubre deniega la instalación de nuevas pantallas acústicas. Los afectados esperan contar con la colaboración de las administraciones locales, como la Mancomunidad del Valle del Ambroz o la Diputación de Cáceres, para presentar a su vez un informe técnico en el que se constate la necesidad de tomar medidas por las graves molestias que, según aseguran, se le está causando desde hace ya casi diez años. Si la respuesta vuelve a ser negativa, la plataforma anuncia otras iniciativas, como acudir al Defensor del Pueblo o la Fiscalía de Medio Ambiente.

La paradoja de todo esto es que el problema del ruido en Aldeanueva del Camino es mayor ahora que cuando todo el tráfico rodado de la N-630 circulaba por la travesía que transcurre por el centro del pueblo. Uno de los beneficios que se mencionaron entonces fue precisamente la reducción de niveles de ruido en el momento en el que la A-66 entrara en servicio. «Estamos peor ahora –afirma Juan Antonio Iglesias–, porque entonces sí que podía ser molesto para los vecinos que vivían en la travesía, pero los propios edificios hacían de pantalla y al resto del pueblo no llegaba». Ahora, en cambio, el ruido es perceptible prácticamente desde toda la población, no sólo desde las casas cercanas a la A-66, a lo que contribuye el hecho de que el trazado de la autovía transcurra por una cota varios metros superior a la del municipio. «Si fuera al revés los propios taludes de la autovía harían de pantalla y el ruido no llegaría tan amplificado hasta las casas», señala el portavoz de los afectados.

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