Piden dos años de cárcel para un joven por el atropello mortal de un anciano en Miajadas

Los hechos sucedieron en diciembre de 2016 cuando el fallecido, que tenía 86 años

EFE

El Juzgado de lo Penal número 1 de Cáceres ha celebrado este martes un juicio contra un joven acusado del homicidio imprudente de un anciano, fallecido tras presuntamente ser atropellado en el casco urbano de la localidad cacereña de Miajadas por el vehículo del joven, quien se enfrenta a una pena de dos años de cárcel.

La acusación particular solicita cuatro años de retirada de carné y una multa por responsabilidad civil para el acusado, mientras que la Fiscalía pide el sobreseimiento del caso y la defensa la absolución por homicidio imprudente grave, según ha indicado el abogado de la defensa, Francisco José Barrantes.

Los hechos sucedieron en diciembre de 2016 cuando el fallecido, que tenía 86 años, cruzaba a pie la calzada de una plaza de Miajadas cuando un vehículo le golpeó marcha atrás provocándole la caída y rotura de su cadera, causándole la muerte poco más de un mes después.

Durante el juicio, que ha quedado visto para sentencia, el acusado, de 19 años en el momento de los hechos, se ha declarado no culpable y, además, han testificado distintos peritos y testigos, como el policía local que se encargó del atestado.

Según el relato del acusado, éste se encontraba parado con su coche en batería en una plaza de Miajadas esperando a un amigo y tras llegar este último, dio marcha atrás para salir cuando sintió un golpe, que, ha indicado, podría haber sido la mano del fallecido golpeando la luna trasera.

Tras esto se detuvo, salió de su vehículo, vio a la víctima consciente sentada en el suelo y llamó a la Policía local, mientras que otro transeúnte avisó al 112.

Además, ha explicado que previamente ayudó al anciano a salir de su casa, al ver la «dificultad» con la que lo hacía ya que era «corpulento» e iba con un bastón, a la vez que ha dicho que tras dejarlo en la acera, este no le comentó que iba a cruzar y posteriormente «salió de detrás de una furgoneta».

La abogada de la acusación, Pilar García, ha defendido la imprudencia puesto que el acusado hizo una maniobra «muy peligrosa» con el vehículo, que tuvo que desplazar «muchos metros marcha atrás para salir del aparcamiento de la plaza e incorporarse al tráfico rodado».

Por su parte, el policía que atendió el accidente ha declarado que el coche se encontraba parado en una zona de línea amarilla a la vez que ha dudado de que el fallecido fuese capaz de pasar entre los coches aparcados por su corpulencia.

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