Una mañana entre pájaros

Área dedicada a las empresas que venden material para observar, fotografiar y filmar aves. :: /ANDY SOLÉ
Área dedicada a las empresas que venden material para observar, fotografiar y filmar aves. :: / ANDY SOLÉ

La XIII edición de la FIO convierte a Monfragüe en epicentro nacional del turismo en torno a las aves | La Feria Internacional de Ornitología reúne en el parque nacional a expositores de todo el país e incluye una amplia agenda para entretenerse

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROVillarreal de San Carlos

En la FIO ocurren cosas que no suceden en ninguna otra feria extremeña. Las autoridades hablan desde el atril y a tres metros una pequeña mariposa se da de chocotones contra la lona de la carpa que acoge el acto. Alguien, que de todo hay en este huerto, podría hacer de esta autoflagelación insectil una lectura política, pero la clave parece ser más prosaica: todo lo que hay alrededor es campo. Estamos en Villarreal de San Carlos, el pueblo de una sola calle, el único dentro de las 18.000 hectáreas de Monfragüe. O sea, el corazón mismo del parque nacional extremeño. Y también, el lugar donde se celebra cada año la Feria Internacional de Turismo Ornitológico.

Aquí, campo abierto y cielo limpio, se pueden «ver pájaros por el día y estrellas por la noche», como sintetizó ayer el presidente de la Junta, encargado de abrir la XIII edición de la cita. Durante los otros 51 viernes del año, a las once de la mañana este sitio es un océano de paz campestre. Solo se oyen pájaros y las pisadas de turistas mochileros y ‘birdwatchers’, es decir, gente a la que le gusta observar a los pájaros. Pero la FIO le da la vuelta a Villarreal. El día de la inauguración, la presencia de unos políticos atrae a otros, y también a una recua humana que una vez que se ha dejado ver, se vuelve por donde vino. Solo esto, tan viejo como la política misma, o la obligación por motivos profesionales, explica que alguien elija quedarse ahí, buscando miradas mientras hace con que escucha discursos, en vez de ir a dar un paseo por cualquiera de las otras carpas/jaima.

La promoción

Esto último, la opción apolítica y antioficialista, la eligieron Pim y Nieta, que a la hora del acto inaugural paseaban por la exposición que recopila algunas de las mejores fotos –las hay muy buenas– del concurso que cada año convoca la feria. Son una pareja holandesa, de unos sesenta años, más aficionados al senderismo que a la ornitología, y están pasando unos días en Jaraicejo, en casa de unos amigos. Conocieron Monfragüe hace cuatro años, y repiten visita. Pregunta capciosa: ¿Creen que este es uno de los mejores sitios de Europa para ver pájaros? «Con seguridad –responde él en inglés–, junto a Doñana y el Ebro».

Cita Pim dos destinos que tienen su expositor en Villarreal de San Carlos. La FIO ha crecido, y se nota en la lista de expositores. Hay mostradores de las agencias oficiales de turismo de Valencia, País Vasco, Andalucía, Castilla y León, Galicia, Cataluña, Aragón, Madrid, Setúbal (Portugal)... En la explanada dedicada al material para observar, fotografiar o filmar aves están las marcas más conocidas, y algunas de las tiendas de referencia para los expertos en la materia. Hay empresas de distintos sitios de la región pero también de Madrid, Barcelona, Sevilla, Granada...

Pájaros decorativos en uno de los expositores. ::
Pájaros decorativos en uno de los expositores. :: / ANDY SOLÉ

Un hide (escondite para confundirse entre los tones ocres del campo) en oferta por 149 euros; uno tipo túnel –más bajo y alargado, para permanecer en él tumbado–, en promoción por 299; un pack de silla y red tipo poncho, a 99 euros. En otra carpa, que aglutina a una amalgama de negocios, hay tazas de desayuno con dibujos de pájaros, alfombrillas para el ratón del ordenador, fotos, láminas, esculturas, imanes para la nevera personalizados, chalecos abullonados...

Al lado, en la calle, una empresa de Fregenal de la Sierra ha plantado uno de sus aparatos de observación astronómica y la gente se para a mirar por el telescopio para ver el sol siguiendo las indicaciones de un hombre sonriente que arrasaría en un concurso de amabilidad. Unos metros más arriba, una firma de Badajoz enseña a manejar un dron y presta durante unos minutos unas gafas en las que se ve el paisaje de forma parecida a como si estuvieran viajando subidos a ese aparato. Y para los más activos hay talleres, conferencias y rutas guiadas que sirven en bandeja descifrar por qué Monfragüe es un sitio admirado por los aficionados a la ornitología de medio mundo.

También hay en la FIO un espacio para los negocios, a través de una iniciativa concreta. Se llama bolsa de contratación, y es un espacio físico formado por 29 mesas a las que ayer se sentaron empresarios. De un lado, compradores de servicios turísticos, y del otro, vendedores. Unos y otros mantuvieron reuniones de quince minutos concertadas previamente a través de Internet. Entre ellos, dos empresarios de la región portuguesa de Setúbal que ofrecen visitas para ver delfines. Aguardan su turno, pero ha quedado un hueco libre y uno de los organizadores, con su chaleco rojo, se acerca al grupo de los que esperan. «¿Alguien que quiera sentarse con Expedia (un portal web de turismo)?». Y allá que van los lusos, a aprovechar el tiempo. Al poco, por la megafonía de la sala empieza a sonar una melodía que reproduce el canto de unos pájaros. Significa que ha pasado el cuarto de hora y toca cambiar de interlocutor.

La rueda empresarial sigue girando mientras en la calle el sol matiza el frío y el aire invita a subir la cremallera del forro polar. La gente pasea, la comitiva oficial, ya algo mermada, hace su recorrido, grupos de excursionistas siguen a sus guías y en la terraza se apura la hora del café. Villarreal de San Carlos –cuatro teléfonos en las Páginas Blancas de empresas y profesionales– bulle como en ningún otro momento del año. Y con él sus aves. Y sus insectos, incluidas las mariposas.

Zona de encuentros entre empresarios turísticos. ::
Zona de encuentros entre empresarios turísticos. :: / ANDY SOLÉ

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