«La vida son cuatro días y uno de ellos... ¡La Patatera!»

Es una de las fiestas de Interés Turístico Regional que más ha crecido en menos tiempo, en 1986 solo la celebraron un grupo de amigos Miles de personas vivieron ayer el carnaval de Malpartida de Cáceres

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

«Todos sois bienvenidos. ¡Hoy todos sois malpartideños!», decía a las doce y media de la mañana de ayer, desde el balcón del Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres, el alcalde de esta localidad Alfredo Aguilera. Debajo había cientos de personas disfrazadas gritando.

Siete años lleva Alfredo Aguilera dando el pregón de la 'Pedida de la Patatera' y ayer, ante un entregado público, después de hablar de disfrutar de la fiesta con sentido común y respeto, después de gritar «¡Viva la Patatera!», terminó diciendo lo que ha dicho todos los años para animar a la fiesta y la diversión: «La vida son cuatro días y uno de ellos... ¡La Patatera!». Los asistentes ayudaron, a voz en grito, a terminar la frase. Luego se lanzó el chupinazo, y comenzaron las charangas a tocar, para dar inicio a un gran pasacalles popular.

Alrededor de unas tres mil personas participaron en este gran desfile, que convierte a Malpartida de Cáceres en un gran escenario de '¡Bienvenido, Míster Marshall!', la película rodada en 1953 por Luis García Berlanga.

Es todo un espectáculo ver a cientos de personas llenar las calles de la localidad, vestidos muchos con ropas antiguas de labriegos en el caso de los hombres, o de trajes de percal negro las mujeres, abundando también las vestimentas de vendedores de ganado y quincalleros y mujeres vestidas de lunares.

El desfile estaba amenizado por varias charangas, como la alegre 'La 7ª Cuadrilla', y muchos grupos de amigos portaban carros con viandas y bebida. Los había que tenían hasta barbacoas que estaban a pleno rendimiento. De vez en cuando se paraban y los asistentes tiraban de bota y comían trozos de patatera y otras viandas. Llamó la atención que este año hasta un grupo de jóvenes llevaba un muñeco que representaba a Puigdemont vestido de flamenca, con una buena ristra de patatera colgada de un brazo.

Para potenciar que los participantes se esmeren en los carros, este año se ha celebrado un concurso, en el que el mejor recibía 150 euros y el segundo 100.

Tras dos paradas oficiales: en la Rotonda de Santa Ana y en la Plaza de La Nora, hubo una tercera parada en la Plazuela del Sol, en donde el Ayuntamiento repartió 2.000 porciones de pan y patatera, fueron 200 más que el año pasado. En total, el Ayuntamiento repartió 500 kilos de patatera.

Después de hora y media larga de desfile, la gente regresó a la Plaza Mayor en donde comenzó a las tres y media el baile popular con orquesta. A esa hora ya eran multitud los jóvenes que habían llegado a Malpartida, muchos de ellos en autobús desde Cáceres, para participar en la fiesta. No faltan voces de quienes critican que en los últimos años ha derivado en un excesivo botellón.

Se esperaba recibir a 7.000 visitantes y estaba todo preparado para ello. Repartidos por la zona de la Plaza Mayor había 16 cabinas de WC químicas, cuatro más que el año pasado. El dispositivo de seguridad estaba formado por 67 personas, y había 22 efectivos sanitarios de la asociación DYA, además de nueve operarios de limpieza.

La 'Pedida de la Patatera' es una de las Fiesta de Interés Turístico Regional que más ha crecido en menos tiempo. En 1986 sólo la celebraron un grupo de amigos, que quisieron recordar que a finales del siglo XIX los jóvenes del pueblo, sobre todo los quintos, se dedicaban a pedir comida por las casas para luego dar buena cuenta de ella en las tabernas. Lo que más les daban era patatera, que era el producto más barato, al estar hecho con patata, carne de cerdo y pimentón.

Ahora el Carnaval de Malpartida de Cáceres gira alrededor de la patatera. Hubo, por ejemplo, trece establecimientos que participaron en un concurso de tapas de patatera, que ofrecían a un euro y medio. El primer premio, dotado con 200 euros y placa, fue para el bar La Bóveda, por su huevo poché relleno de crema de patatera con mermelada de pimientos asados; el accésit (placa y lote de productos) fue para el restaurante Sol Los Barruecos por unas texturas de patatera.

«La patatera es una metáfora de Extremadura», aseguró Alonso de la Torre

También hubo un concurso gastronómico popular que ganó Paqui Mogollón Pedrera (150 euros), con unos canelones de manitas de cerdo con parmesano.

Además, ha sido el segundo año que se entrega el premio 'Patatera de honor', que ha recaído en este 2018 en el articulista del Diario HOY José Ramón Alonso de la Torre. Para él la patatera, «es una metáfora de Extremadura, un alimento sencillo, humilde, que algunos desprecian, pero tiene un gran valor».

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