Un estudio extremeño resalta las precarias condiciones laborales de los trabajadores de la construcción

El ingeniero civil trujillano Raúl Gómez. :: jsp/
El ingeniero civil trujillano Raúl Gómez. :: jsp

La investigación la ha realizado el ingeniero civil Raúl Gómez | Reciben lo mínimo que exige la ley de formación en prevención de accidentes y Trabajo ha reducido en diez años el 70 por ciento las inspecciones en las obras

JAVIER SÁNCHEZ TRUJILLO.

Las condiciones laborales de determinados puestos de trabajo en el mundo de la construcción, como pueden ser la de oficiales y peones, no suelen ser las más apropiadas. Este hecho se debe a que los factores de seguridad, organizativos e higiénicos no siempre alcanzan los objetivos que marca la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Aunque haya expertos que esta afirmación lo dan por hecho, un ingeniero civil, el trujillano Raúl Gómez, lo ha estudiado y plasmado en una investigación llevada a cabo sobre el sector de la construcción en Extremadura. Este trabajo se convirtió en su tesis doctoral presentada a finales de 2015 y ahora ha actualizado esos datos obtenidos.

Recuerda que, con este trabajo, ha pretendido unir su inquietud profesional con el aumento de su formación académica vinculada a la prevención de riesgos laborales. A partir de ahí, ha ido dando forma a las sospechas que tenía. Remarca que, además de 'bucear' en estudios estadísticos sacados de diversas instituciones y de analizar todo tipo de leyes, ha sido necesario hacer un amplio trabajo de campo en distintos puntos de la región. Ha recogido muestras en lugares como Trujillo, Cáceres, Plasencia, Navalmoral de la Mata, Mérida, Almendralejo y Navalvillar de Pela, entre otros lugares. Igualmente, ha tenido la oportunidad de entrevistarse con trabajadores y responsables de obras, así como representantes sindicales. Esta labor le ha permitido conocer de primera mano las condiciones de trabajo y salud existentes en el sector de la construcción en el territorio.

Gómez apunta que muchos de los problemas existentes se alargan en el tiempo desde que inició su investigación hasta la actualidad. Entre los problemas, considera que hay un deficitario control y seguimiento en materia de prevención de riesgos que efectúan las empresas asentadas en la región. También apunta que esos puestos de ejecución, como son el de los oficiales y peones, están sometidos a unas precarias condiciones laborales, «fruto de la mayor exposición a los riesgos, del vínculo de sus funciones con las condiciones físicas y por su dependencia a las decisiones tomadas por los puestos de gestión y control» o, dicho de otro modo, por los responsables.

No tiene dudas de que éstas y otras carencias se traducen en el aumento de incidencia en la siniestralidad. Aclara que tanto en España, como en Extremadura, esos incidentes se producen, principalmente, por sobreesfuerzo, por choques o golpes y por aplastamiento contra algún objeto.

También sostiene que los valores de siniestralidad en 2000 eran menores a la media nacional. Sin embargo ahora, ha tendido a igualarse, a pesar de que la actividad sea menor. Apunta que existe un punto de inflexión a partir de 2013 hasta la actualidad. «Sube la siniestralidad, al subir el nivel de ocupación».

Gómez también habla de la formación. Según su investigación, en muchas ocasiones, las acciones formativas en prevención de accidentes carecen de interés, sobre todo, por los responsables. Ante este hecho, se lleva a cabo a lo mínimo legal permitido. «Tampoco se evalúa la formación recibida ni se corrigen las deficiencias». En este sentido, apunta que la construcción ocupa, entre los principales sectores de actividades económicas, el cuarto lugar en provisión de fondos destinados a la formación, según los últimos datos que ha podido obtener y que son de 2016. La región extremeña cuenta con un promedio de un 2 por ciento de los fondos nacionales. Además, sostiene que en Extremadura existe un 2 por ciento del número total de trabajadores formados en el sector.

Otro dato que aporta este investigador es que entre los años 2006 y 2016 la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha reducido hasta un 70 por ciento las actuaciones dedicadas a la prevención de riesgos laborales en la construcción, a pesar de que el número de efectivos aumenta un 8 por ciento.

Este ingeniero civil ha recogido otras opiniones en las encuestas realizadas. Algunas de ellas son llamativas. En estos documentos, se detalla que hay factores como el salario que puede crear inapetencia al trabajo y distracciones. También puede manifestarse en bajas laborales. De igual forma, se concluye que la formación e información en prevención en riesgos laborales carece, en muchos casos, de interés.

Ante estas situaciones, este experto propone algunas soluciones sencillas para reducir la siniestralidad y las desiguales. Para este investigador, un aspecto importante es que se lleven a cabo procedimientos de trabajos veraces marcados por los puestos de gestión a la hora de ejecutar una actividad. También propone desarrollar programas de visitas a obras de técnicos especialistas, así como evaluaciones internas de formación y la creación de registros de seguimiento. Cree que son medidas de fácil implantación.

Datos en 2018

Fuentes sindicales también resaltan la importancia de la prevención en riesgos laborales. En este sentido, según datos de UGT, en 2017, se produjeron 1.090 accidentes en el sector de la construcción, la cifra mayor desde 2012.

En los primeros meses de este año, ya se han producido 154 que no han conllevado baja laboral, un número algo inferior que en 2017. Sin embargo, han subido los accidentes con baja hasta los casi 200.

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