Condenan a un edil de Alcuéscar por dañar el coche de un vecino a hachazos

La luna del coche tras recibir los golpes, el hacha quedó dentro. :: /S.E.
La luna del coche tras recibir los golpes, el hacha quedó dentro. :: / S.E.

El detonante fue la mala relación existente entre las hijas de las dos familias, que compartían centro educativo

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Juan Francisco Carrasco, concejal socialista de Alcuéscar, ha sido encontrado culpable de haber destrozado a hachazos el coche de un convecino. El Juzgado de lo Penal número 2 de Cáceres le ha condenado por un delito de daños, por el que debe pagar una multa de 3.600 euros, además de hacer frente a los 2.165 euros que costó reparar el vehículo. También tendrá que indemnizar con 500 euros a una joven de la familia dueña del coche, por el daño emocional que le causó su acción.

Los daños ocurrieron el 23 de septiembre de 2016, alrededor de las tres y media de la tarde. Según los hechos considerados probados por el tribunal, Juan Francisco Carrasco se dirigió en su vehículo al domicilio de Francisco P. R., que se encuentra en el Cruce de las Herrerías, donde vive con María V. B. y la hija de ésta que entonces era menor de edad. Una vez allí, el concejal de obras cogió un hacha y destrozó distintas partes del coche de Francisco.

Dio con tal fuerza los golpes que el hacha se rompió, quedando la parte cortante en el interior del vehículo, tras romper el cristal de una puerta lateral.

Carrasco vio que la menor le estaba mirando y le dijo: «Ahora vas a buscar a mi hija», según recoge la sentencia.

La madre de la menor denunció los daños en el puesto de la Guardia Civil de Aldea del Cano. El concejal negó los hechos y la denunció a su vez por injurias y calumnias. Carrasco alegó que a la hora del suceso, él se encontraba en el bar La Plaza, ubicado al lado del Ayuntamiento.

También dijeron que estaba con él el alcalde de Alcuéscar, Francisco Muñoz, y la concejala Gema García. El dueño del establecimiento señaló que el edil condenado llegó sobre las dos y media o a las tres y se fue sobre las cuatro menos diez de la tarde.

Esta coartada se desmoronó al ver las imágenes grabadas por un sistema de videovigilancia de la empresa Eladio Cámara, ubicada en la avenida de Extremadura. El visionado permitió constatar los movimientos del coche del concejal de obras a las 15.16 horas y su regreso a las 15.21. La Guardia Civil señaló que en esos cinco minutos pudo haber causado los daños.

La sentencia indica que el detonante fue la mala relación que tenía la hija del condenado y la de María V. B.. De hecho, las dos menores ya tenían un procedimiento judicial pendiente, y ese mismo día la directora del colegio donde cursan estudios las dos jóvenes le había llamado para comentarle que las tenía que separar y cambiar de aulas para cumplir una orden de alejamiento.

El Juzgado de lo Penal no denunciará al alcalde, a la concejal y al dueño del bar por falso testimonio, al considerar que no hay indicio de que hayan faltado a la verdad, ya que el condenado se ausentó del bar unos pocos minutos, y ninguno de ellos afirmó con rotundidad que no le hubieran perdido de vista unos instantes.

Esta sentencia aún no es firme y puede ser recurrida a la Audiencia Provincial.

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