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Reconocimiento a una vida dedicada a la música en la ciudad

El vecino de Trujillo, Joaquín Espada, ha sido un amante de la música. Desde muy joven, formó parte de la rondalla y la tuna trujillanas del momento. Igualmente, participó en el grupo folclórico de coros y danzas que consiguió el primer premio en la feria de la Casa de Campo de Madrid, en los años 60. Después, formó parte de diferentes grupos musicales, como vocalista. Uno de los más conocidos fue 'Los Maras', que durante años amenizó diversas fiestas, públicas y privadas, en la ciudad, con la participación en verbenas y bodas. «No se conocía una fiesta en Trujilo y en la comarca sin este grupo», explica Ángel Guerra. También perteneció a distintas formaciones corales, como el Coro Polifónico Ciudad de Trujillo de Emilio Bravo, la Coral Juan Tena y el Coro de los Antiguos Cruzados. Esta labor musical la compaginó con su vida profesional. «Finalmente, cuando más feliz e integrado estaba en el Coro Santa María, el destino le jugó una mala pasada sin avisar», añade Guerra. Falleció hace casi un año. Por esa educación y por su pasión y amor a la música, considera que es merecido el homenaje y un ejemplo para generaciones venideras.