2017 ha sido el año menos lluvioso en Navalmoral en cuatro décadas

Quijada en la estación meteorológica del Campo Arañuelo. :: MAM/
Quijada en la estación meteorológica del Campo Arañuelo. :: MAM

También fue el segundo más caluroso, según el resumen que elabora anualmente el hombre del tiempo local, Domingo Quijada

MIGUEL ÁNGEL MARCOS

Muy caluroso en su conjunto y el más árido de los últimos 40 años, que son los que lleva funcionando la estación meteorológica ubicada en el colegio Campo Arañuelo. Así define el responsable de esa estación, Domingo Quijada, al 2017 en su habitual resumen del comportamiento de la atmósfera durante los doce meses anteriores.

Quijada explica que la temperatura media global fue de 18`0º, frente a los 16'9º de media en el cómputo de las últimas cuatro décadas. «Es decir, 1,1º por encima», señala.

Eso ha convertido al año 2017 en el segundo más cálido de ese periodo, tras los 18'2º de 1995. Por meses, superaron la media febrero (+0'5º), marzo (+0'1º), abril (+2'6º), mayo (+2'3º), junio (+4'0º, «el más cálido que hemos conocido, con 28'2º»), julio (+0'8º), agosto (+1'0º), septiembre (+0'3º) y octubre (+3'2º, «el más caluroso también, con 20'6º»). En esos meses se produjo un ascenso acumulado de +11'2º.

Solo bajaron de esa media: enero (-0'7º), noviembre (-0'5º) y diciembre (-0'9º). El descenso acumulado fue de -2'1º. Si se tienen en cuenta ambos factores se obtiene que en el pasado año se produjo un ascenso global de 9'1º anual.

«En resumen, fue un año muy caluroso en su conjunto, con una primavera muy calurosa y seca; verano cálido y temprano; otoño muy árido y tardío e invierno demasiado seco», dice.

Muy poca lluvia

En lo que se refiere a la lluvia, se recogieron 391 litros por metro cuadrado, muy por debajo de la media general, que son 644, especialmente en épocas claves como la primavera, otoño e invierno. Además se distribuyeron muy irregularmente y con solo tres meses, «y dos no son significativos», por encima de la media: febrero, julio y agosto.

Los otros nueve meses o no registraron precipitaciones o fueron inferiores a las habituales. En conjunto un 60,7% menos, lo que le convierte en el año más árido desde que funciona la estación. Eso sí, el veterano meteorólogo advierte que no es la primera vez que ocurre, puesto que ya pasó algo similar en 1980 (399 litros por metro cuadrado), 2005 (438), 1990 (441), 1992 (441'4), 1991 (459) y 1982 (462).

«En estos momentos estamos viviendo de las rentas de 2013 y 2016, que fueron bastante húmedos. Pero los ahorros terminan por caducar», advierte Domingo Quijada, que no se muestra especialmente optimista sobre el nuevo año. «Se están agotando las reservas hídricas acumuladas en los años precedentes y las recargas en las capas freáticas, manantiales, embalses, lagunas, ríos y en la sierra se efectúan en invierno, que no está cumpliendo con su deber», afirma.

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