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El profesor y poeta Alejandro González Terriza.
El profesor y poeta Alejandro González Terriza. / M.A.M.

Alejandro González Terriza presenta su segundo poemario

  • El acto tuvo lugar en la Fundación Concha, con la actuación musical del grupo En Ciernes

«Es un dicho muy sabio que me dijo el fontanero cuando vino a arreglar una enorme gotera que teníamos en casa. El lugar por el que entraba el agua y el sitio por el que estaba la gotera estaban muy lejanos. Ante mi estupefacción, sobre eso me dijo que el agua siempre encuentra su camino. Tiempo más tarde pensé que era el título perfecto para el libro, porque al final todo lo que tiene que salir, sale. Los sentimientos, la expresión de lo que quieres decir,... todo lo que tiene que salir a la luz, de una manera más subterránea, termina encontrando su camino».

De esta forma explicaba el profesor Alejandro González Terriza el título de su nueva obra, 'El agua siempre encuentra su camino', que presentó ayer al mediodía en la Fundación Concha, contando con la presencia del poeta, periodista y editor Alfredo J. Ramos y la actuación del grupo En Ciernes. «Es un libro de sentimientos, de recuerdos infantiles también,... He hecho un libro todo lo trasparente que yo puedo ser», afirmaba minutos antes del acto a HOY.

Se trata del segundo libro de versos de este activo profesor moralo, que además forma parte del grupo musical La Bossa y la Vida. Años atrás dio a luz 'Devocionario pop', una especie de recorrido por la historia de la música pop a través de poemas. «pero este es un libro más personal», puntualizaba.

Apasionado de la literatura

González Terriza se declara un apasionado de la literatura en general desde pequeño. «Es un amor que me viene de pequeñito. Era uno de esos niños un poco repelentillo, que ya con 7 u 8 años de edad escribía cosas», rememora entre risas. Y de la poesía en particular porque también desde temprana edad gustaba de autores tales como Lorca, Alberti o Juan ramón Jiménez, entre otros. «Cuando haces poesía te quedas a gusto, es como si hicieras las cuentas con tu propia vida. Las palabras que te hubiese gustado pronunciar en el momento oportuno, pero que no pudiste, las puedes decir después a través del verso», concluye.