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Una vecina de Jaraíz asegura haber vivido "un infierno" por los ruidos de un pub

Imagen de los cinco acusados escuchando a la denunciante por el ruido sufrido
Imagen de los cinco acusados escuchando a la denunciante por el ruido sufrido / A. SOLÉ
  • Hoy ha arrancado el juicio contra dos ex alcaldes de la localidad cacereña y tres de los propietarios del bar

Una vecina de la localidad cacereña de Jaraíz de la Vera ha testificado hoy ante el Juzgado de lo Penal de Plasencia que los ruidos procedentes del Pub "Barbarroja" de la localidad convirtieron su casa durante muchos años en "un infierno y un calvario".

Así lo ha afirmado Gema Rivero en la primera sesión del juicio contra tres de los propietarios del bar y dos ex alcaldes de Jaraíz de la Vera, a quienes la Fiscalía acusa de no atender las múltiples denuncias por ruidos interpuestas por la denunciante.

Rivero vive encima del pub, ubicado en el número 21 de la Plaza Mayor, y desde 2004 hasta su cierre por orden judicial en 2014 ha interpuesto numerosas denuncias al sufrir unos niveles intolerables de ruidos en el interior de su domicilio emitidos por el establecimiento.

En la vista Rivero, que ha indicado que recibe tratamiento médico debido a la exposición prolongada a niveles de ruido estresantes, ha asegurado que ha sufrido los problemas de ruidos procedentes del pub "durante quince años", un tiempo en el que el interior de su vivienda "era como estar en una discoteca".

En este sentido, ha asegurado que hasta el cierre del local ha presentado múltiples quejas y denuncias, que nunca ha visto que en el local se hayan realizado obras y que, si se han hecho, no han supuesto mejoría alguna en cuanto al nivel de ruidos que llegan hasta su casa.

Estos ruidos han superado hasta el año 2014 los límites legalmente permitidos, como constatan los distintos informes emitidos tanto por la Junta de Extremadura como del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA).

Por su parte, los tres propietarios del local acusados, María Jesús Opazo (que regentó el bar entre 2001 y 2012), Aitor Hernández (de abril de 2012 a abril de 2013) e Ismael Castillo (de abril de 2013 hasta abril de 2014) han testificado que ellos "nunca" han pretendido "causar ningún mal" a su vecina.

No obstante, y según han reconocido los propietarios, durante el tiempo que estuvieron al frente del local, el Ayuntamiento procedió a su cierre en tres ocasiones por exceso de ruidos, si bien una vez realizadas distintas obras de acondicionamiento del local el propio Consistorio les permitió volver a abrir hasta su cierre definitivo en 2014 por orden judicial.

También han testificado hoy como acusados José Agustín Tovar y José Bonifacio Sánchez, quienes fueron alcaldes entre 2007 y 2011 el primero, y 2011 y 2015 el segundo.

En este caso, la Fiscalía considera que ambos, a pesar de tener conocimiento de las emisiones de ruidos producidos por el "Barbarroja", no solo por las denuncias interpuestas por la demandante sino también por el resultados de las mediciones oficiales, no adoptaron medidas eficaces para la protección del medio ambiente y la salud de los vecinos.

Los dos exalcaldes han declarado que las decisiones que tomaron en relación al pub "siempre" fueron en base a lo que requerían los técnicos municipales y de acorde a la legislación vigente.

El juicio continuará el próximo jueves, día 24, a partir de las 09.30 horas.