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La hermana Auxiliadora continúa con sus proyectos en Angola

La hermana Auxiliadora, en su estancia en Trujillo. :: JSP
La hermana Auxiliadora, en su estancia en Trujillo. :: JSP
  • La misionera reconoce que su intención es seguir atendiendo a las necesidades que surjan

Ya lleva ocho años como misionera en Angola. A pesar de ese tiempo, muchos trujillanos siguen recordando a la que fue su maestra y directora del colegio Sagrado Corazón de Jesús de Trujillo durante años. Se trata de la hermana Auxiliadora Gamero. Ahora, permanece, durante unas semanas, en España, lo que le permitirá hacerse las correspondientes revisiones médicas y coger fuerzas para volver al país angoleño en noviembre, con el resto de religiosas de su congregación, 'Hijas de la Virgen de los Dolores'. «Dios nos está protegiendo de manera especial porque allí se muere por cualquier cosa», sostiene.

Esta monja apunta que sigue habiendo muchas necesidades y carencias. Por ello, toda colaboración que se pueda prestar es poco. Explica que una de las pretensiones es intentar ayudar a las personas más cercanas, como son las familias de esas jóvenes angoleñas que quieren continuar la vida religiosa. Esa ayuda se está materializando en la construcción, poco a poco, de casas humildes pero más dignas y seguras de las que tienen, con bloques de cemento y con techos seguros. Ahora, poseen espacios cerrados, con paredes de bloques de barro, con el suelo de tierra y con el techo de chapa.

Además de este proyecto, se continúa con la gestión de un centro médico, para atender las necesidades más urgentes. Acuden las personas más pobres, además de otros angoleños de la zona. Entre otras prestaciones, se hacen análisis y se pasan consultas, además de realizar tratamientos de fiebres tifoideas y paludismo, entre otras. También se mantiene ese internado en Bocoyo, para esas chicas que viven en la montaña. Recuerda que cuando llegan a esta casa, estas internas no conocen la luz eléctrica, ni el agua corriente, ni siquiera, la existencia de puertas, ya que viven en chozas. También se ayuda a seminaristas.

Junto a estos proyectos, distintos vecinos se acercan a la residencia de las religiosas a solicitar su ayuda, como por ejemplo, para la obtención de medicamentos, un bien muy preciado en Angola. Igualmente, a las familias que no tienen ningún tipo de recurso, se les ayuda a enterrar a sus seres queridos. La hermana Auxiliadora apunta que el objetivo ahora es mantener los proyectos que están en marcha y atender a las distintas necesidades que van surgiendo, que suelen ser muchas. Este país africano ha pasado una situación muy mala, añade.