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El buen tiempo acompañó a los casareños en la romería de la Virgen del Prado

  • Era su día de fiesta, el de la romería en su honor

Tras permanecer casi diez días en el municipio, el domingo la Patrona de los casareños regresó a su santuario del paraje del Prado. Fue a las 11.00 horas cuando, ataviada con su vestido beig, el más característico y que denominan 'el del pueblo' salió de la parroquia portada por devotos para ser trasladada hasta su ermita. Era su día de fiesta, el de la romería en su honor. A las 13.00 horas el sacerdote Luis Vidal ofició la misa en el campo. En el altar principal también estaban los representantes de la Cofradía de la Virgen del Prado, cinco matrimonios que se encargan de la organización de los actos de la patrona.

La ermita se quedó pequeña ante la gran presencia de devotos que quisieron formar parte de este encuentro. En esta ocasión el coro rociero Nayela regaló a la Virgen su presencia en esta celebración religiosa. Sus canciones acompañaron la misa, y realzaron con sus voces los momentos más especiales del acto. La Virgen no salió en procesión, ya que sólo se hace el Lunes de Pascua. Tampoco se pujaron los brazos como es tradición cada primavera. Durante todo el día estuvo rodeada por los vecinos, un ir y venir de gente que querían rezar, mirarla o tocar su manto.

Un día de campo

A mediodía los alrededores de la ermita estaban repletos de tenderetes con mesas y sillas camperas.

Los aficionados a los caballos hicieron el recorrido desde el pueblo hasta la Virgen. Algunos hicieron paradas en el camino, aunque es una práctica que en los últimos años ha ido quedando en desuso, y la gente opta directamente por instalarse en el entorno de la romería.