La Garrovilla ‘sobrevive’ al terremoto simulado por la Unidad Militar de Emergencias

El BTUME ha desplegado a más de 140 efectivos./E. D.
El BTUME ha desplegado a más de 140 efectivos. / E. D.

Estos días el batallón de transmisiones de la UME ha realizado el ejercicio en coordinación con el 112 de Extremadura

ESTRELLA DOMEQUE

Es la 1 de la madrugada del 20 de noviembre, cuando un terremoto de 6,1 grados sacude Mérida. El epicentro se sitúa a unos 13 kilómetros de la ciudad emeritense y el temblor dura algo más de un minuto. Hubiera sido una catástrofe, pero por fortuna todo forma parte del simulacro que durante estos días ha efectuado el Batallón de Transmisiones de la Unidad Militar de Emergencias (BTUME) a las afueras de La Garrovilla. «De manera conjunta con el 112 de Extremadura, trabajamos sobre una situación que va evolucionando hasta acabar con el máximo nivel de emergencias, que es el 3», señala Rodolfo Arroyo de la Rosa, jefe del citado batallón.

En este caso, una segunda réplica de este seísmo ficticio provocaría que, tras valorar los primeros informes recibidos de víctimas y daños, las autoridades decidieran solicitar al Ministerio del Interior la declaración de emergencia de interés nacional, algo que nunca ha ocurrido en España. «Una vez declarado ese nivel, haríamos un relevo con la comunidad autónoma, que seguiría actuando en la zona, mientras lo que haría la UME sería rellenar los huecos a los que no se llega, aportando unas capacidades adicionales», explica Arroyo.

Esa sería la intervención de la UME, pero por debajo de todo esto hay telecomunicaciones, que en caso del Nivel 3 serían algo complejas, «porque en una catástrofe sumamente grande la experiencia dice que es lo primero que se viene abajo». Así, la misión de este batallón es establecer esos sistemas de comunicación, principalmente, vía satélite. «Venimos como los caracoles: con la casa a cuestas».Una ‘casa’ con 54 puestos de trabajo, que montan en apenas tres horas para permitir la comunicación entre los participantes en la catástrofe. «Por ejemplo, si una presa a raíz del seísmo ha resultado dañada, en ese momento es cuando entran nuestras capacidades adicionales –indica Arroyo–. Ponemos el soporte y las imágenes, que compartimos con el 112, pues la interacción máxima significa una mayor coordinación y una resolución más temprana de la emergencia».

Esto incluye la transmisión de imágenes desde helicóptero, levantamiento de zonas en 3D a través de drones, intercambio de posicionamiento en tiempo real de vehículos e intervinientes, videoconferencias, o gestión de la información en tiempo real. Todo ello se ha simulado estos días.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos