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UNA INICIATIVA PROMOVIDA POR LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL

Fregenal de la Sierra, poderío y tradición

LAS 12 JOYAS DE BADAJOZ

Visitamos un irrepetible conjunto de mercado, castillo, plaza de toros e iglesia

J. R. Alonso de la Torre
J. R. ALONSO DE LA TORRE

Los hijos de los Reyes Católicos pasaron unas Navidades en Fregenal. La primera línea telefónica de España se estableció en Fregenal... Podríamos seguir repasando anécdotas que distinguen a esta villa elegante y nobiliaria, pero no podríamos explicar bien su encanto. En fin, dejémonos de rodeos y digámoslo sin ambages: hay que venir a Fregenal. Llegamos desde Jerez de los Caballeros y, aunque queda un poco lejos de algunas zonas de Extremadura, es verdad, les aseguro que la de Fregenal es una de las excursiones más entretenidas que se pueden hacer en la región. Y si hacen el viaje con niños, mejor aún porque la excursión les fascinará. Antes de salir de casa, una recomendación: consulten el apartado turístico de la página web del municipio (fregenaldelasierra.es), es de lo mejor que hemos visto en Extremadura.

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Pero vamos por partes. Primero, Fregenal se «apellida» de la Sierra con razón: está camino de Huelva, a un paso de las estribaciones de Sierra Morena, y las carreteras que llegan desde Badajoz o Zafra han de ascender puertos como el de los Reventones y zigzaguear por la serranía, pero el esfuerzo se da por bien empleado cuando distinguimos a lo lejos el resplandor blanquísimo de la villa.

Aunque desde lejos llame la atención el castillo y aunque les recomendemos que, llegando desde Zafra, se detengan junto al cementerio y fotografíen Fegenal en su conjunto, hemos de avisarles de que nada más entrar en el casco urbano, perderán la perspectiva del castillo y la iglesia y habrán de orientarse como puedan. Dos consejos: aparquen en el parque que se encontrarán nada más acceder a la localidad porque desde allí, en un instante, a través de una calle peatonal, llegarán al castillo, o culebreen por calles y callejas hasta acabar, es impepinable, en la plaza del castillo, donde se aparca cómodamente.

Plaza de toros de Fregenal vista desde un arco del castillo. / Esperanza Rubio

Sea donde sea, nada más salir del vehículo, varios cafés les tentarán para tomar algo antes de empezar a disfrutar de la visita. Como habrán notado, no hago más que hablarles del castillo y es que esa referencia es fundamental para, permítanme el juvenil vocablo, alucinar en colores. Porque en Fregenal hay un conjunto de mercado, castillo, plaza de toros, iglesia y oficina de turismo, todo junto, todo a la vez y todo gratis que es una pasada.

De una tacada, les maravillará la inmensa fortaleza templaria pentagonal con siete torres del siglo XIII. Al lado, la iglesia de Santa María del Castillo, levantada a finales del siglo XIII y reformada a principios del XVII, con un retablo mayor de Sebastián Jiménez remodelado con gusto y elegancia por el portugués avecindado en Jerez Ignacio de Silva y Moura en el siglo XVIII. El castillo envuelve majestuosamente una de las plazas de toros más singulares que existen, creada en el siglo XVIII. Y a este conjunto único se accede por la oficina de Turismo, situada en los bajos de un mercado modernista de 1915 que completa el maravilloso conjunto.

PLaza del Ayuntamiento de Fregenal. / E. R.

La visita a tanto poderío junto lleva un buen rato y se disfruta de vistas, de arte, de arquitectura, de rincones con encanto y, si toca mercado, de los productos de la comarca. Pero no crean que se acaba aquí Fregenal. Nada más salir, en la plaza, el ayuntamiento, del siglo XVIII y situado sobre la antigua cárcel, nos llamará la atención. Y en la plaza, repararemos en el antiguo Cinema Bravo, hoy bar, antes de seguir nuestro recorrido por las calles de la villa.

En la parte baja del pueblo destaca la iglesia de Santa Catalina. Sacúdanse la pereza y no la dejen para otro día porque si lo hacen se perderán varias maravillas. Para empezar, la iglesia en sí tiene su origen en el siglo XV, su cubierta mudéjar es del siglo XVI, el Cristo del Perdón del altar mayor es del siglo XVII, atribuido a José Fernández Alemán, y hay dos imágenes de la Virgen del siglo XV (la Virgen con Niño y la Piedad), obras del parisino Lorenzo Mercadante de Bretaña, que, además de ser un ejemplo magnífico de la transición del Gótico al Renacimiento, son, sin duda, uno de los tesoros resplandecientes de Fregenal.

Ahora, un esfuerzo: ascendemos y al otro lado del casco antiguo de la villa, la iglesia de Santa Ana nos espera con su retablo espectacular de Roque Balduque en forma de tríptico. Y no se pierdan el mausoleo del político de Fregenal Bravo Murillo. La visita no se ha acabado: deambulamos por las calles, admiramos las casas solariegas de los barrios de Santa María y Santa Ana, la fuente de la Fontanilla, los conventos de los jesuitas, de las agustinas y el de San Francisco, restaurado en 1995, convertido en centro cultural y abierto a las visitas.

Antes de acercarnos a la ermita de la Virgen de los Remedios, situada a unos kilómetros del pueblo, no está de más disfrutar de la gastronomía de Fregenal: el jamón, el guarrito, los insuperables serranitos de lomo o platos como las romazas, las setas al horno o la lengua con gurumelos, que la Cofradía Extremeña de la Gastronomía recoge en su recetario destacando su origen frexnense.

Calle de Fregenal. / E. R.

Ahora sí que nos vamos al santuario de los Remedios, a siete kilómetros de la villa, barroco y con una Virgen espléndida de concepto gótico, que es patrona de Fregenal desde 1506. La iglesia es poderosa y bella y la arquitectura del templo, tan rural y popular como solemne, impresiona. Si quieren estremecerse, visiten el llamado Cuarto de los Milagros: un pasillo situado en la escalinata que sube al magnífico camerín de Nuestra Señora. De sus paredes, cuelgan fotografías y detalles en los que los fieles piden amparo a su virgen. Hay cientos de retratos y mensajes, pero lo que más estremece son las trenzas de pelo, los escapularios y los pijamas de bebé.

La romería de los Remedios se celebra el llamado Lunes de Quasimodo, una semana después de Semana Santa. La fiesta empieza el domingo con misa y renovación del voto a la patrona. Tras la misa, tiene lugar la llamada Rifa de los Tableros en los soportales del Paseo de la Constitución, o sea de los productos que los fieles donan a la Virgen para conseguir fondos para el culto a la patrona. El lunes se celebra la romería.

Las fiestas de Fregenal son muy especiales y tienen mucha tradición. La Semana Santa es muy interesante, la Romería Gitana es única, el Festival de la Sierra tiene fama internacional, las ferias y fiestas de San Mateo son muy grandes y las fiestas en honor de la Virgen de la Salud, con sus «danzaores», son, sin duda, una de las tradiciones más excepcionales de Extremadura. Tan excepcional como Fregenal de la Sierra en su conjunto, de donde ya nos marchamos para continuar nuestro periplo en pos del arte y la belleza. Seguimos en el sur de la provincia, aunque ahora nos dirigimos hacia la Campiña. Nuestra próxima etapa es Llerena.

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