«Es difícil vivir sin ver, pero te da la posibilidad de reírte como nunca»

Carlos visita Zafra acompañada por Natalia. /I. C.
Carlos visita Zafra acompañada por Natalia. / I. C.

Una joven de Zafra crea una página en una red social para que los ciegos puedan explicar sus vivencias diarias

IRINA CORTÉS

Natalia Laso es una joven zafrense de 32 años que pierde visión de forma progresiva, pero que está logrando algunas mejoras para su pueblo a través de las redes sociales, donde explica sus vivencias.

Natalia empezó a perder vista a los 12 años y ha ido degenerando progresivamente hasta que ahora le queda «poco resto de visión». Pero no quiere resignarse y pide más empatía de la sociedad en general con su caso y el de otras personas que se encuentran en la misma situación.

Por eso ha decidido usar la red social Facebook y crear en ella la página «Y tú ¿cómo lo ves?» para hablar de las dificultades a las que se enfrentan cada día y para que otras personas en su misma situación expliquen «lo bueno y lo malo» que les ocurra.

Junto a Natalia se encuentra su amigo Carlos Tato, que es de Cáceres y ha pasado un fin de semana con ella para conocer Zafra.

Carlos tiene 38 años, ha perdido casi toda la visión y trabaja para la ONCE en Cáceres. Natalia Laso aspira también a tener un trabajo, ya que asegura que les resulta «muy difícil encontrar un empleo porque la mayoría de los puestos requieren de la visión. Estuve trabajando antes en la Casa de la Juventud y aunque siempre me apoyaron y ayudaron, yo también era consciente de mi limitación por no ver».

Desde entonces, además, ha perdido vista. «Ahora veo menos y ya he dado el paso de usar el bastón cuando salgo por la calle», explica. Añade que el 15 de octubre se celebró el ‘día del bastón blanco’, que es una vara ligera y alargada que identifica a las personas ciegas y les sirve de guía para desplazarse de manera autónoma por la calle.

«La verdad es que la gente es más comprensiva cuando te ve con el bastón, supongo que así reconocen mejor a una persona ciega», valora.

Tanto ella como Carlos creen que la gente es cada vez más comprensiva con personas en su situación, aunque también depende de la relación que tengan o si conocen a personas ciegas en su entorno. «En Cáceres creo que estamos acostumbrados y la ciudad está más adaptada», añade Carlos.

Ese es precisamente un punto que a Natalia le gustaría cambiar.

«Lo que más nos cuesta al adaptarnos es la movilidad, para nosotros salir es una aventura y a veces no es fácil», dice. Así explica que en su visita con Carlos no faltaran problemas, por ejemplo, a la hora de cruzar las calles. «No tenemos semáforos sonoros en Zafra, así que si alguien no ayuda, por mucho que estés atento a los sonidos, al final te la juegas para cruzar», lamenta.

El alcalde se compromete con ella a colocar semáforos sonoros, entre otras medidas de accesibilidad

Natalia Laso también cree que las administraciones deberían consultar a las personas con alguna discapacidad antes de realizar obras de accesibilidad. «Señalizan que hay unas escaleras en el segundo escalón, pero a mí eso no me sirve porque me he comido ya el primero».

Por eso, en las redes sociales, ha pedido en muchas ocasiones que se les tenga en cuenta. Y ha tenido resultado porque el alcalde, José Carlos Contreras, se ha reunido con ella y le ha asegurado que instalarán semáforos sonoros y otras medidas para facilitar la accesibilidad a partir de la próxima semana.

Esta zafrense lo celebra porque estas medidas le ayudarán a sentirse más segura para salir. «Es cierto que ahora salgo menos que antes y prefiero no salir a hacer las cosas yo sola», reconoce. Carlos está de acuerdo y opina que los políticos, aunque lo hagan, deben ser más receptivos y ayudar a concienciar.

«Yo hablo de mi caso, a mí me ha costado adaptarme, no es fácil y por eso agradezco tanto haber podido conocer, a través de la ONCE, a tantas personas en mi misma situación», añade Natalia.

La visita de otros compañeros como Carlos es un revulsivo para ella porque supone hacer cosas con una persona que la entiende al cien por cien. «Mi familia y amigos de toda la vida me cuidan, quieren y apoyan, pero esto es distinto, ya que sentimos y vivimos las situaciones igual», valora.

«Para nosotros incluso tomar algo en una terraza es complicado», explica Natalia. Carlos la apoya: «Normalmente, en cuanto pedimos algo lo queremos pagar porque de otra manera, más tarde, nos resulta complicado saber si el camarero o camarera pasa para pedirle la cuenta».

Es difícil ponerse en el lugar de un persona ciega, pues abarca todas las situaciones de la vida, así que ellos recomiendan que se intente cerrar los ojos por tiempo prolongado. Pero saben que no es fácil porque las personas con visión suelen abrir los ojos en cuanto sienten agobio.

Agradecen la ayuda

«Puede que haya gente que no se dé cuenta de si necesitamos ayuda, pero siempre la vamos a agradecer. Si alguien me ve esperando para cruzar y simplemente me dice que está en verde, ya me hace un favor. Siempre vamos a agradecer la amabilidad de las personas», razona Natalia.

Otro de los consejos que dan es que les guiemos con la voz o con el tacto. «En el caso de las escaleras, a veces nos ayudan diciendo ‘Escaleras’, cuando sería más útil que nos dijeran si hay que subir o bajar. Son cosas lógicas pero en las que no reparas hasta que no te ves en esta situación . No decimos que se tenga que saber, pero por eso queremos que se nos pregunte».

Este tipo de situaciones son las que denuncia en su página de la red social ‘Y tú ¿cómo lo ves?’. Ahí, por ejemplo, explica lo que vivió en la piscina climatizada de Zafra hace poco. Ella fue a nadar, eligió una calle que estaba vacía y se metió en el agua. Sin embargo, otra persona que llegó después le insistió que se mudara de calle para no chocarse. «Me lo decía como si me estuviera haciendo un favor para que no se chocaran conmigo, y no es así».

No obstante, no todas las situaciones son negativas y algunas se las toma con humor.

Así recuerda la anécdota que vivió en la terraza de un bar. «Nos fuimos a sentar a tomar algo, y vaya que me senté..., solo que en otra mesa y con gente que no me conocía de nada». Para ella perder la vista le ha restado ciertas cosas, pero le ha dado otras, como saber reírse. «Es difícil vivir sin ver, pero da la posibilidad de reír como nunca».

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