Condenada a dos años de prisión una vecina de Villafranca que intentó quemar viva a su familia

Palacio de Justicia de Mérida:: HOY/
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Prendió un colchón en la puerta de la casa de sus padres y gritó «quemaros vivos, viejos asquerosos»

Ángela Murillo
ÁNGELA MURILLO

Una vecina de Villafranca de los Barros (Badajoz) ha sido condenada a dos años de prisión por intentar quemar vivos a sus padres y a dos hermanas, con quienes mantenía una mala relación. La tarde el 1 de octubre de 2015, A. M. D. D. se presentó en el domicilio familiar, en el número 41 de la calle Maestro Soler de la población pacense. Había llamado por teléfono sin obtener respuesta, así que decidió coger el coche y presentarse en la casa. Tras intentar insistentemente que le abrieran, la mujer golpeó y rayó la puerta con un objeto punzante. Acto seguido agarró un colchón de espuma del balancín del porche y lo colocó junto a la puerta de madera. Le prendió fuego con un mechero gritando «Quemaros vivos, viejos asquerosos» y abandonó el lugar.

Al ver que las llamas se elevaban por encima de la puerta y alcanzaban el cristal superior, los familiares, asustados, llamaron a la Guardia Civil e intentaron abrir la puerta para apagar el fuego, que no se propagó al interior gracias a la rápida actuación de una vecina que echó unos cubos de agua, relata la sentencia. La casa es una vivienda unifamiliar de dos plantas sin otra puerta de salida que la incendiada. Además, las ventanas de la primera planta están enrejadas. Una circunstancia que el tribunal ha tenido en cuenta a la hora de valorar la gravedad de los hechos. Al día siguiente, la acusada envió un mensaje de texto a un sobrino diciéndole «ya estoy feliz porque los viejos conocen el infierno».

«Ya estoy feliz porque los viejos conocen el infierno»

Tras analizar los hechos, la sección 3 de la Audiencia Provincial de Badajoz, con sede en Mérida, condena a la mujer a dos años de prisión como autora de un delito de daños por incendio previsto en el artículo 266 del Código Penal. Este precepto castiga a quien provoca un fuego poniendo en peligro la vida o la integridad de las personas. El tribunal también le impone la prohibición de acercarse a sus padres, a su domicilio, lugares de trabajo o lugares frecuentados por ellos durante tres años.

La acusada negó inicialmente los hechos, pero acabó reconociendo su culpabilidad durante el juicio, incluida la quema del colchón y el abandono a su suerte de los moradores de la casa.

La sentencia no es firme y contra ella cabe interponer recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

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