La Bacanal de la Grasa cumple 30 años

El domingo de carnaval, vecinos y visitantes disfrutan de esta fiesta en las plazas Grande y Chica. :: HOY/
El domingo de carnaval, vecinos y visitantes disfrutan de esta fiesta en las plazas Grande y Chica. :: HOY

La fiesta se ha consolidado como propuesta diferenciadora en la zona

IRINA CORTÉS

Entre desfiles y disfraces llega el domingo de carnaval y con él la fiesta de la Bacanal de la Grasa zafrense, una cita marcada en el calendario y que este año cumple su 30 aniversario en la agenda institucional tal y como refleja el cartel anunciador de este año, obra de Francis Martínez «La idea se me ocurrió tras trabajar en un vídeo municipal de Zafra hace un año, recordé el dato y lo usé para el cartel», explicó el ganador.

La Bacanal de la Grasa es una fiesta que reivindica los productos del cerdo ibérico y la convivencia en la calle. Así, en Zafra, el día de mayor bullicio es el domingo de carnaval.

Desde muy temprano vecinos y turistas se reúnen en las plazas porticadas; Grande y Chica para coger sitio, pasar el día y disfrutar de la compañía y las viandas. Carne, chacina, queso y vino son los platos fuertes del día que se comparten con conocidos y extraños. Un día de convivencia que comenzó como forma de revitalizar el Carnaval en Zafra hace 31 años.

Y es que fue en 1987 cuando un grupo de amigos cercanos a la Universidad Popular buscaron distintas formas de que el carnaval zafrense no perdiera fuelle con el tirón de otras grandes ciudades y carnavales como Cádiz, Tenerife o Badajoz.

En concreto, fue uno de sus colaboradores de entonces de la UPZ, Juan Santos Rincón Morales, quien ideó esta celebración con una mirada al pasado, «a lo nuestro» y siguiendo las pistas de Julio Caro Baroja y su obra El Carnaval.

La Bacanal de la Grasa se convertía así en la oportunidad de disfrutar de la gastronomía y de carne antes de la Cuaresma, como preparación para la celebración de la Pascua. «Buscamos la manera de hacer que la gente saliera de casa y se disfrazara, veníamos de una época en la que el carnaval ni se celebraba, con la democracia es cierto que este tipo de fiestas se cogieron con ganas», explica Juan Santos.

Viaje al pasado

En este viaje al pasado y, a la raíz de la fiesta, le acompañan Antonio Bizarro, concejal de Izquierda Unida- Los Verdes y José María Moreno, cronista de la ciudad.

Los tres recuerdan el contexto de la época, la confluencia en la Universidad Popular de muchas personas e ideas. «El contexto marcó buena parte de las ganas de celebración, y también la diferenciación de otras fiestas vecinas», comenta Moreno.

Santos recuerda que no fue solo la Bacanal; se proyectaron actividades para los cinco días del carnaval.

Así recuerdan que el viernes se encerraba al 'Bigotes', que simbolizaba la represión, a un tirano, la primera vez fue una persona disfrazada, luego un muñeco. También se proponía una temática para que todos los vecinos se disfrazaran; así hubo temática del oeste americano, pijamada, noche mora...

El sábado; murgas y concursos de disfraces, el domingo la bacanal y el lunes una peculiar procesión inspirada en un personaje real del siglo XVI y que celebraba la supuesta liberalidad de un religioso que, tras ser procesado, reconoció tener más de 30 hijos. Finalmente el carnaval acababa con el Entierro de la Sardina. Actividades que se celebraron y dejaron de celebrar en función de la acogida ciudadana.

«Estaría bien que algunas volvieran», desea Bizarro. «En aquel momento hubo varias pandillas muy activas, con el tiempo y las responsabilidades las cosas cambian pero estaría bien que volviera a resurgir el carnaval», asegura. Y es que aunque la idea de la Bacanal de la Grasa surgió y se puso en marcha a modo de experimento en 1987, no fue hasta el año siguiente que formó parte de la agenda del Consistorio.

José María Lama, historiador, escritor y consultor, explica el baile de fechas. «La primera Bacanal programada, que apareció en programa, fue el lunes de Carnaval de 1988. La idea se gestó, como otras del carnaval zafrense, en la Universidad Popular de Zafra. En concreto, fue uno de sus colaboradores de entonces, Juan Santos Rincón Morales, quien la concibió. La ocurrencia fue del año anterior, 1987, aunque entonces no se incluyó en programa y fueron solo unas pocas pandillas de jóvenes, vinculados a la propia UPZ y al vecindario de las plazas, las que se dispusieron a pasar el día de campo en pleno centro de la ciudad. Ya en 1988 apareció en el programa, se convocó para el lunes de carnaval y la idea se arropó con dos concursos singulares: de animales disfrazados y de disfraces de las columnas de las plazas». No obstante, otros creen recordar que ese primer experimento de Bacanal podría remontarse a 1986 incluso. Antonio Bizarro recuerda, no el año exacto, pero sí ese primer año de la Bacanal. «Por poco me voy a casa, me dio un poco de vergüenza porque no participamos casi nadie, pero al cabo de poco se sumó más y más gente, recuerdo que una mujer me dio 10 kilos de panceta que repartimos en las plazas».

Una fiesta que ha ido sumando. Aí en los 90, familias y grupos de amigos instauraron la 'Procesión de San Guarrín'. Juan Santos explica que en verdad es la figura de una guarrina, pero se conoce como procesión de San Guarrín».

Espíritu de convivencia

La Bacanal de la Grasa es tan diferenciadora que incluso hubo un tiempo que se pensó como fiesta de interés turístico. «Eso, para mí al menos, es lo de menos», confirma Santos, «lo importante es que la fiesta no pierda su espíritu de convivencia, de compartir lo que se tiene. No necesitamos un sello, sino que la gente la disfrute», dice.

Bizarro y Moreno se muestran de acuerdo. Para Moreno además es importante que se respete el patrimonio de la plaza para que no sufra desperfectos. «No se debe atar nada a las columnas, y por supuesto ni ensuciar ni orinar en las calles aledañas», advierte.

Lo que está claro es que tras 30 o 31 años la Bacanal de la Grasa sigue disfrutando de buena salud y del apoyo de los vecinos y los turistas. Todos aprovechan el domingo de carnaval para disfrutar de un típico día campero, pero en el centro de la ciudad.

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