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Centenares de santenños despiden los restos mortales del cura Víctor Cano Cabanillas

Centenares de santenños despiden los restos mortales del cura Víctor Cano Cabanillas
  • Llegó de Berlanga tras permanecer allí muchos años como párroco

Centenares de santeños despidieron el pasado sábado en la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles los restos mortales de Víctor Cano Cabanillas - don Víctor-, el cura que nos llegó de Berlanga tras permanecer allí muchos años como párroco. También ejercicó en Pallares, de ahí que en algunos ambientes se le conociera como 'El obispo de Pallares'. Era, por tanto, párroco emérito de Berlanga, pero en Los Santos muy pronto se fue impregnado de nuestra manera de ser y él también hizo propuestas de amistad creando sus peñas de amigo y llevando el evangelio por barrios. Tras el funeral en Los Santos fue trasladado a su pueblo de nacimiento -Montemolín- donde la familia también recibió el pésame y se rezó un responso.

Como diría el párroco de Los Santos, Leonardo Terrazas, en el sepelio: «él se creó la necesidad de estar siempre acompañado y lo consiguió a todas horas del día». Las honras fúnebres -a la que asistieron unos 30 sacerdotes- estuvieron presididas por el vicario general de la Archidiócesis de Mérida- Badajoz, Mateo Blanco, quien aludió a que la última vez que coincidió con don Víctor fue en el entierro de don Pedro María Mancha, y entonces le oyó cantar un canto de esperanza. Aludió también a su carácter bonachón «poniendo siempre la alegría entre quienes le rodearon».

La familia dio las gracias por las muestras de condolencia recibidas. El féretro entró en la iglesia a hombros de sus familiares más directos y salió de él a hombros de sus compañeros sacerdotes y con mucha emoción y respeto de los asistentes.