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El dueño de la retroexcavadora afirma que el conductor no tenía permiso para usarla

  • La Guardia Civil se ratifica en que la causa del accidente de Castuera fue el giro «incorrecto e intempestivo» de la máquina agrícola

La titular de la retroexcavadora implicada en el accidente de Castuera, María J. R. G., no tenía constancia de su titularidad y era su hermano, Benito R. G., el que pagaba el seguro y dirigía la finca familiar. Los dos, junto a un tercer hermano, forman parte de una sociedad. Así lo han explicado este martes a preguntas del fiscal y los abogados de ambas partes.

El primero en declarar, Benito, señaló que cree que la retroexcavadora tenía el retrovisor derecho, pero que no recordaba si tenía o no las tulipas de las luces traseras. Además, afirmó que tenía seguro, pero que no se usaba desde hacía varios años, motivo por el que dice no había pasado la ITV. Asimismo, declaró que Fernando F. M., el acusado, no le pidió permiso para coger la máquina y que en esa fecha no estaba trabajando para él. Afirmó que tras llegar al lugar del suceso le ordenó que retirara la máquina de la carretera. Manifestó además que la máquina se encontraba dentro de la finca, que está vallada, pero a la intemperie y con las llaves puestas.

Tanto él como su hermana acuden al juicio como responsables subsidiarios del accidente. Si bien ella afirmó que no va nunca a esa finca, que no sabe quién puso la máquina a su nombre y que es su hermano el que se encarga de la sociedad.

Guardia Civil

Asimismo, los agentes de la Guardia Civil que elaboraron el atestado del accidente entre el microbús y la retroexcavadora en mayo de 2014 en Castuera, en el que murieron cinco menores, han determinado como causa "única y eficiente" del mismo el giro "incorrecto e intempestivo" de la maquina agrícola.

Según el atestado de la Guardia Civil, el accidente se produjo en una zona de "amplia visibilidad", unos 250 metros, después de un cambio de rasante.

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El autobús que transportaba a los chicos del equipo de fútbol sala de Monterrubio de la Serena procedía a realizar el adelantamiento de dicho vehículo especial cuando, se indica, la retroexcavadora hizo un giro "repentino" a la izquierda que provocó el choque entre ambos vehículos.

Los informes periciales tras el accidente determinaron que el autobús había rebasado "en su parte media" a la máquina cuando la parte delantera de ésta, el cazo, enganchó al bus que ya había invadido "por completo" el carril izquierdo.

"Así lo indicaban las huellas", ha recordado el guardia civil, por lo que el autobús "tenía prioridad de paso sí o sí".

A preguntas de la defensa sobre las consecuencias de la velocidad a la que circulaba el microbús, 84 kilómetros por hora cuando la limitación era de 70, el testigo ha asegurado que este incremento "no tuvo consecuencias".

Se trataría de una infracción administrativa en un tramo en el que era correcto el adelantamiento, por lo que "si el vehículo que va delante no gira, no se produce el accidente".

Respecto al estado de la retroexcavadora, el agente ha recordado que carecía de espejos retrovisores, así como del piloto indicador de frenado.

Además, ha continuado, el intermitente trasero izquierdo no llevaba tulipa, el cristal que da color al indicador lumínico, y desde la Guardia Civil creen que no pudo romperse en el lugar del accidente puesto que no entró en contacto con el otro vehículo.

A esto ha sumado el hecho de que la máquina agrícola registró su última inspección técnica en el año 2009, con lo que el vehículo "no debería circular por ninguna vía en esas condiciones pero si lo hace, debía ser con mayor precaución".

Asimismo, tras los análisis salivales practicados al conductor de la retroexcavadora en el lugar del accidente, dicho agente, experto en detección de drogas, ha declarado en su testimonio que el conductor, F.F.M, dio positivo en varias sustancias estupefacientes como son cocaína y cannabis.

Dichas sustancias, ha precisado, afectan a la visión de la persona, "reducen el campo de visión, desvirtúan la realidad de las distancias y reducen la agilidad a la hora de reaccionar y conducir", provocando un "efecto túnel" en la visión de quien las consume.

Esto, unido a que F.F.M. "no miró" lo suficiente antes de girar, fueron los desencadenantes del fatídico accidente, pues "de lo contrario, no hubiesen chocado" en un momento en el que el conductor del microbús, J.G.B. "no percibe problema y adelanta y es cuando la máquina le sorprende sin posibilidad para reaccionar", ha concluido.