Hoy

“Quiero recuperar mi vida”

vídeo

Internos de la Comunidad Terapéutica Vegas Altas

  • La Comunidad Terapéutica “Vegas Altas”, en Don Benito, desarrolla un programa de deshabituación de conductas adictivas

Paco Rosado muestra orgulloso una fotografía de su “yo” anterior, golpeado por los efectos de las drogas, que le tomaron mientras comía una galleta en el comedor social de la calle Martín Cansado (Badajoz). “Esta es la cara que tenía antes y esta es la que tengo ahora”, afirma con una sonrisa en la cara.

Rosado sabe muy bien lo que es perderlo todo. Este pacense de 54 años tenía una vida completa: una casa, un trabajo estable y una familia. Comenzó a tontear con el mundo de las drogas cuando salía con sus amigos de fiesta. “Nos metíamos unas rayas”, afirma. Y, poco a poco, todo fue cambiando. Ese consumo puntual pasó a ser diario y la cocaína y la heroína pasaron a ser sus acompañantes durante 28 años.

Cuando estaba “agarrao”, como él mismo define a ser adicto, pasó casi tres años en la cárcel de Badajoz por tráfico de drogas. Allí vio “la luz”. Sabía que tenía que recuperar su vida y decidió dejar las drogas e cambiar.

Su siguiente paso lo dio a Don Benito. El 10 de noviembre del pasado año llegó a la Comunidad Terapéutica “Vegas Altas” donde, a día de hoy, está convalidando parte de la pena que le queda.

Esta comunidad comenzó a funcionar en el año 2007, gestionada por la Asociación no lucrativa AMAT. El objetivo de su creación era dar respuesta a la situación de consumo y abuso de drogas.

Este centro desarrolla un programa de deshabituación de conductas adictivas que cuenta con tres fases. La primera se lleva a cabo en Miajadas, en un Centro de Tratamiento Breve donde se trabaja, durante dos meses aproximadamente, la desintoxicación física, psíquica y social. Más tarde, se pasa a la Comunidad Terapéutica “Vegas Altas” donde, además de trabajar con esa deshabituación, se llevan a cabo talleres ocupacionales. El proceso finaliza con un programa de inserción laboral.

Paco Rosado es uno de los 19 internos que luchan, día a día, por recuperar su vida. Entre ellos hablan de su vida pasada, de los problemas familiares que su enfermedad les ha ocasionado y de las ganas que tienen de dejar atrás esa vida.

Cada uno de ellos tiene una historia particular. A pesar de que la mayoría está por problemas de drogas, el director de esta comunidad, Juan Reja, afirma que en los últimos años ha habido un incremento en el número de personas consumidoras de alcohol.

José Antonio Sanz, de 25 años, es un ejemplo de lo que afirma Reja. Desde hace 40 días, trabaja duramente para superar sus problemas con el alcohol. Durante 12 años ha ingerido alcohol “como si se fuese a acabar el mundo”, destaca. A pesar de que ha vivido rachas en las que se ha mantenido abstinente, una durante dos años, otra tres meses... no ha sido capaz de dejarlo. Por ello, animado por su familia, decidió recurrir a la comunidad para lograr su objetivo.

Tanto Rosado como Sanz sueñan con salir del centro y volver a la realidad. Su único deseo es “ser normales”, como afirma Rosado. Ambos se muestran optimistas en cuanto a su recuperación pero son conscientes de que el problema siempre estará ahí.

Sin embargo, los datos con los que cuenta el director del centro son un aire de esperanza ya que han llegado a obtener hasta un 80-90% de altas.

A los 19 internos les queda aún un largo camino por recorrer pero todos sueñan con llegar a la meta.