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'El Corte Inglés' de Helechosa

Cochera donde vende José Carlos en Helechosa de los Montes. :: E.R.
Cochera donde vende José Carlos en Helechosa de los Montes. :: E.R.
  • Lo que no encuentres en Talavera, vente a La Cochera

«Lo que no encuentres en Talavera, vente a La Cochera». Esta frase popular se escucha en Helechosa de los Montes y en los pueblos de alrededor para referirse a la tienda de José Carlos, que en realidad no tiene ni nombre, pero como parece una cochera pues muchos la llaman así y como vende de todo, absolutamente de todo, otros muchos la llaman El Corte Inglés.

En realidad, la tienda de José Carlos es una gran nave sin anuncios ni carteles donde se vende lo que sea. Y cuando decimos lo que sea, es lo que sea. Vamos, que puede conseguirte el nuevo iPhone mucho antes que una tienda oficial y que en sus estanterías conviven el carburo del siglo XIX con lo último en wonderbrá y las Nike fosforito recién llegadas de USA con unas albarcas de hechuras prerromanas.

Aunque lo importante no es lo que tiene, sino lo que te consigue. Pida usted por esa boquita y lo tendrá en Helechosa en un par de días. Y cuidado, que no estamos hablando de un pueblo de la periferia de Madrid, sino del municipio español más alejado de su capital de provincia: a 235 kilómetros de Badajoz está Helechosa, por eso, sus habitantes van a comprar a Talavera de la Reina con la tranquilidad de que lo que no encuentren en Talavera, se lo conseguirán en La Cochera.

Conseguidores extremeños, descendientes de los antiguos recoveros que recorrían los campos comprando y cambiando: pieles por ollas de barro, hortalizas por hoces, chacina por telas. Recoveros como los que en Garrovillas recorrían las majadas y las granjas recogiendo huevos, que luego se clasificaban en la máquina que se expone en el museo local para ser enviados a Madrid por la empresa huevera de Luis Plaza en el tren correo.

Tiendas que tienen de todo, y si no lo tienen, lo consiguen, como la de Manolo Maján en Fuente de Cantos. «Lo que tú te imagines, lo tiene Manolo Maján», dicen en el pueblo. Tenderos clásicos que usan aún la libreta para apuntar las deudas. Antonio, en Ceclavín; Canchaca, en Montánchez; los Mendo, en Arroyo de la Luz; Carlos, en Burguillos del Cerro.

En Ceclavín, Antonio vende los mejores garbanzos que he probado nunca, apunta en la libreta las deudas del mes y si una clienta le pide un microondas, lo consigue. José Ramón Hernández 'Canchaca' regenta la mayor tienda de Montánchez, Galerías Casa Grande. En Arroyo de la Luz, Fernando Mendo y su hermano llevan la tienda que abrió su padre hace más de medio siglo. El comercio no tiene rótulo ni cartel, pero abre desde las 7.30.

«Mi comercio es un Pryca en chico», ironiza Carlos Sánchez Tejada. Su tienda tampoco tiene rótulo y la abrió, en el barrio de San Juan de Burguillos del Cerro, Juana, su madre, hace más de 50 años. «Si me encargan un jamón, un colchón o un televisor, los traigo, lo que sea. También somos una especie de gestoría: aquí vienen los vecinos con las cartas que les llegan del Sexpe, del SES, de la PAC. y se las interpretamos», detalla. Los pensionistas confían en él y en Olga, su mujer, y acuden a cambiar la pensión en moneda menuda. A final de año, Carlos pone un cartel en la tienda rogando a los clientes que se pongan al día en las deudas apuntadas en la libreta para poder cerrar las cuentas.

José Carlos, en Helechosa, tiene 72 años, está soltero y sigue al pie del mostrador. Da facilidades de pago a sus clientes con el único aval de la confianza y los vecinos y los emigrantes se llevan sus televisores porque José Carlos compra los aparatos de 50 en 50, los paga a tocateja y aprieta tanto en el precio que no pueden competir con La Cochera ni los de Badajoz ni los de Talavera.