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«Un político debe saber ponerse en el lugar de la gente»

Fernando Trejo en la finca municipal, en la que están plantando olivos, con las placas solares al fondo.
Fernando Trejo en la finca municipal, en la que están plantando olivos, con las placas solares al fondo. / J. V. ARNELAS
  • Fernando Trejo Carrasco | Alcalde de Torre de Miguel Sesmero

  • El municipio recibe 350.000 euros al año en impuestos por la termosolar. La planta genera más de 5o empleos

La excepción es Torre de Miguel Sesmero. Esta localidad de menos de 1.300 habitantes es como la pequeña aldea gala de Astérix y Obélix, que resiste al margen del resto de la comunidad autónoma. Si la tasa de paro en Extremadura se sitúa por encima del 25%, en Torre de Miguel Sesmero oscila entre el 12 y el 14%. Si los pequeños municipios extremeños tienen en la despoblación uno de sus mayores problemas de futuro, en esta aldea la población crece.

No tienen poción mágica, pero tienen placas solares. «Hasta hace cinco o seis años, carecíamos de todo. Solo había en el pueblo tres o cuatro bares y otras tantas tiendas de comestibles. Ahora lo hemos dotado de ciertas infraestructuras, que son servicios fundamentales para que la gente esté bien atendida», señala Fernando Trejo (PSOE), alcalde de Torre de Miguel Sesmero.

Él es una persona enamorada de su pueblo, al que tiene en la cabeza 24 horas al día, hiperactiva y con ideas constantes para mejorar la vida en el municipio. Y, lo que es más importante en política, con dinero suficiente para llevarlas a término. «Las plantas termosolares dejan en impuestos en la localidad unos 350.000 euros anuales», expone Trejo. A lo que hay que sumar los 50 puestos de trabajo que han creado y alguno más en época de desbroce.

De esta forma, la instalación de las plantas termosolares en terreno municipal supuso un antes y un después en la historia de Torre de Miguel Sesmero. «Lo conseguimos con muchas negociaciones y sacrificios», destaca el alcalde, que con los recursos económicos que proporcionan puede acometer otros proyectos. La mayoría van dirigidos al empleo y a los servicios sociales. «Lo que necesita la gente del pueblo es trabajar, para así poder quedarse a vivir aquí», apostilla Trejo, que lleva en política desde 2007, cuando se presentó por primera vez en una lista electoral.

Entre las iniciativas desarrolladas tienen mucho peso las fincas municipales. Limpias y cuidadas como pocas explotaciones privadas, dan empleo a muchos vecinos del municipio. «Hay mucha gente que depende del régimen agrario. Ese colectivo, sobre todo las mujeres, tiene muchas dificultades para conseguir peonadas», expone Trejo, que sufragó parte de sus estudios trabajando en el campo. Por eso, el Ayuntamiento trata de proporcionar jornales a los vecinos y en la cabeza de su alcalde ya se mueve la idea de crear una industria en la que manufacturar los productos de las fincas municipales. «Creamos una empresa pública para gestionar la recogida del higo y de la uva y ahora se ha constituido en cooperativa, la primera en Torre», pone como ejemplo Trejo, que entiende que la administración debe actuar como tractor y arrastrar a la ciudadanía, animándola en momentos complicados.

Tras ocho años como teniente de alcalde, en 2015 fue como número uno en las listas del PSOE y ahora gobierna con mayoría absoluta. Reconoce que su vida ha cambiado desde que entró en política. «Antes pasaba desapercibido y ahora ya no», comenta.

Su día a día es un ir y venir del despacho a los lugares en los que se le requiere y atiende a sus vecinos en cualquier parte. «Empleo y ayuda a domicilio», cita entre las mayores demandas, agregando que «pese a los recortes del Gobierno de Monago, nosotros pudimos mantener servicios sociales, la ayuda a domicilio entre ellos».

Trejo no quiere mirar hacia su futuro político y, de momento, se centra en su pueblo, pero tiene muy claro que el municipalismo debería ser una escuela obligatoria para todos los políticos. «Al conocer a las personas que te solicitan cosas, te sientes mucho más implicado. Yo no soy capaz de desconectar y no puedo dejar de responder a un mensaje porque conozco a las personas que me reclaman. En esferas más altas se pierde esa cercanía. Un político debe ser accesible, coherente y saber ponerse en el lugar de la gente».

Diplomado en Educación Especial por la Universidad de Extremadura -«he trabajado muchos años en Aprosuba»-, es consciente de que tendría mejores condiciones laborales ejerciendo de profesor. «1.200 euros al mes -lo que cobra como alcalde- es un sueldo más que digno, y más en una localidad pequeña, pero de profesor ganaría bastante más. Si quise participar activamente en política es porque quiero que mi pueblo progrese y que se dote de aquellas cosas de las que ha carecido durante tanto tiempo. Sin embargo, no descarto prepararme las oposiciones y dedicarme a la enseñanza en un futuro. Es verdad que la dedicación a la Alcaldía es mucha, pero me gusta y también es cierto que te vas acomodando», reconoce.

PERFIL

Nombre. Fernando Trejo Carrasco.

Edad. 36 años.

Formación académica. Maestro de Educación Especial.

Ocupación laboral. Liberado como alcalde.

Sueldo del ayuntamiento. 1.200 euros.

Años en política. Nueve.

Aficiones. Senderismo y agricultura.