Sábado, 24 de marzo de 2007
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PROVINCIA DE CÁCERES

ISAAC MORENO GALLO EXPERTO EUROPEO EN CALZADAS ROMANAS
«En el camino que se ha descubierto en Cáceres está la vía romana de la Plata»
«Ahora que está con las tripas al aire es una buena oportunidad para estudiar la calzada, pero se va a perder», afirma el autor de 'Vías romanas: Ingeniería y técnica constructiva'
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Hace varios meses comenzaron unas obras en la zona de la Ronda de San Francisco, para unir el saneamiento de la futura urbanización Vistahermosa al colector general de la Ronda de San Francisco. Las obras han dejado al descubierto un camino antiguo debajo del asfalto de la calle Almonte, que es prolongación de la Ronda de San Francisco, lo que obligó a paralizar las obras para analizar el valor del hallazgo.

El pasado 13 de marzo Hipólito Collado, jefe de la sección de Arqueología de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, indicó al Diario HOY que lo que se había encontrado era el lateral de un camino histórico, «pero más que la calzada romana, creo que es un camino medieval del siglo XVI». Añadió que el camino estaba muy mal conservado y que la obra continuará tras documentar bien el hallazgo.

Unos días después, el pasado domingo 18 de marzo, lo que se dio en bautizar como «camino histórico» fue visitado por miembros de la Asociación Amigos de la Vía de la Plata de Extremadura, que llevaron a este lugar a Isaac Moreno, al que consideran como uno de los mayores expertos europeos en calzadas romanas.

Calzada romana

Isaac Moreno ha estudiado los restos hallados bajo el asfalto en Cáceres, y no tiene dudas sobre su gran valor: «Ahí hay una vía romana, y va a ser la Vía de la Plata porque tiene la misma estructura que tiene la Vía de la Plata en otros tramos».

Isaac Moreno, ingeniero técnico de Obras Públicas que trabaja en la Demarcación de Carreteras del Estado en Aragón, ha estudiado las vías romanas en Italia, Francia, Suiza y España. Organiza congresos sobre obras públicas romanas y es el autor del libro «Vías romanas: Ingeniería y técnica constructiva» editado por el Ministerio de Fomento.

Para Isaac Moreno ahora había que aprovechar la suerte de haber encontrado la calzada romana para hacer un estudio en profundidad. «Ahora que tiene las tripas al aire -dice-, es una buena oportunidad para estudiar la calzada; pero esa oportunidad se va a perder porque estos restos deben ser analizados por gente que sabe de caminos antiguos, y los que la están estudiando seguramente no saben». Señala que los arqueólogos no estudian bien esta materia en su carrera. Isaac Moreno critica que muchos arqueólogos consideran erróneamente que las vías romanas tienen losas en la superficie. Él recalca que las losas y adoquinados en superficie sólo se usaban en las calles de las ciudades. En la parte superior de las calzadas había zahorra natural de canto rodado muy fino que favorecía la pisada del caballo, recordando que los romanos no usaban ni conocían la herradura.

Moreno no quiere entrar en la discusión sobre si debe o no seguir la obra en la Ronda de San Francisco, «seguramente se tenga que poner el colector, pero antes habría que estudiar bien esta calzada, porque es una oportunidad que no se debería perder».

Más pruebas

La Asociación Amigos de la Vía de la Plata de Extremadura comenta que hay pruebas que señalan que el camino descubierto es la Vía de la Plata. Afirma que en la barriada de la Charca Musia, en la calle Océano Atlántico, hay restos de calzada romana que enlazan en línea recta con la ahora descubierta.

Dice que el camino que discurre por la Ronda de San Francisco siempre se ha llamado el Camino de Mérida o de Valtravieso; que hay un topónimo del Arroyo de Plata que desemboca en la Charca del Marco; y que detrás de la Casa-museo Pedrilla, sobre la Ribera del Marco se encontró hace unos años un miliario romano que luego desapareció.

Explica que la caudalosa Fuente del Marco (marco por el miliario que marcaba la zona), con un caudal de más de 90 litros por segundo en verano, era paso obligado para los usuarios de la calzada. Añade que otra prueba es que los romanos enterraban a sus muertos junto a las calzadas, a la salida de la ciudades, y en la actual Ronda de San Francisco y en el Espíritu Santo se encontraron numerosas inscripciones funerarias romanas, una de ellas de mármol del soldado romano Quinto Pomponio. Y que cuando se construyó el colegio Donoso Cortés, en la ronda de San Francisco, apareció un cementerio romano de nichos en donde se colocaban las urnas cinerarias.

 
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