Un recurso turístico de vanguardia en Plasencia

Puerta entre dos estancias en el interior del edificio. :: andy solé/
Puerta entre dos estancias en el interior del edificio. :: andy solé

El Palacio de Congresos de Plasencia atrae cientos de visitantes interesados en la arquitectura moderna | Las críticas por el elevado coste del edificio van dejando paso a los elogios que despierta entre los profesionales y aficionados al diseño

CLAUDIO MATEOS PLASENCIA.

Menos de un año desde su apertura ha bastado para que el Palacio de Congresos de Plasencia empiece a convertirse en un lugar de peregrinaje para profesionales y aficionados al diseño y la arquitectura de vanguardia. Hasta ahora el edificio concebido por José Selgas y Lucía Cano había sido objeto sobre todo de críticas por su elevado coste, ya que la Junta de Extremadura se ha gastado en él más de 20 millones de euros, además durante los peores años de la crisis, pero esa percepción empieza a cambiar y ya se habla más, al menos fuera de Plasencia, del potencial turístico de una construcción que está despertando encendidos elogios incluso a nivel internacional.

Cuando se habla de edificios que por si mismos son capaces de transformar una ciudad siempre se menciona el Museo Guggenheim de Bilbao. Sin aspirar a tanto, el Palacio de Congresos de Plasencia va a poner en marcha a partir de la próxima semana un programa de visitas guiadas en grupo, a la vista del continuo crecimiento de la demanda que han detectado sus responsables.

Más de 500 personas han visitado ya el edificio por iniciativa propia al margen de las actividades programadas, la mayor parte de ellas aficionados a la arquitectura y el diseño, pero también numerosos profesionales y estudiantes atraídos por las reseñas y artículos que se han podido leer en varias publicaciones especializadas tanto españolas como internacionales, las cuales destacan tanto el diseño como el sorprendente enclave en un espacio natural protegido como es el Berrocal.

El palacio costó más de 20 millones y durante la crisis fue considerado el gran símbolo del despilfarro

Valoración ciudadana

La gestión del Palacio de Congresos de Plasencia depende de la Dirección General de Turismo de la Junta de Extremadura, y su responsable directa y coordinadora es Cristina Cano. «Es importante que la ciudad empiece a valorar como se merece la importancia arquitectónica de este edificio maravilloso y con un potencial tremendo», afirma. Ella lo sabe mejor que nadie porque es además la encargada de mostrar el palacio a los visitantes, que «entran con una cara y salen con otra» después del recorrido de aproximadamente una hora y media en el que se les ofrecen todos los detalles constructivos y de diseño.

ANDY SOLÉ

La forma del Palacio de Congresos se asemeja a la de un barco fondeado en un puerto al que se accede por una gran pasarela de color naranja. Toda la estructura está cubierta por un material plástico traslúcido que aporta una gran luminosidad al interior y ligereza al conjunto. Cuenta con un auditorio principal con capacidad para más de 700 personas y otro auxiliar de 300 que se puede dividir en tres de 100 en función del tamaño del evento que se vaya a celebrar. También tiene una zona para exposiciones de mil metros cuadrados y otra para hostelería de 300 metros situada en el nivel superior. Se levanta sobre un terreno de 10.376 metros cuadrados que fue cedido en su día por el Ayuntamiento placentino.

El palacio fue una promesa electoral de Juan Carlos Rodríguez Ibarra que buscaba apuntalar la candidatura de Elia María Blanco en las municipales del 2003. La crisis económica estalló poco después de comenzar las obras, pero la inversión principal ya estaba hecha y los presupuestos regionales siguieron dedicándole dinero para al menos terminarlo y que no acabase convertido en un armatoste inservible varado en medio de ninguna parte.

ANDY SOLÉ

La depresión económica hizo que durante años mencionar el Palacio de Congresos fuera poco menos que un tabú entre la clase política. Los placentinos lo habían convertido en el gran símbolo del despilfarro de dinero público mientras el desempleo se cebaba con la ciudad y alcazaba cotas nunca vistas de casi 6.000 parados. El Ayuntamiento se desentendió por completo y dejó claro que no estaba dispuesto a hacerse cargo de la gestión, que finalmente, al igual que la de otras instalaciones similares de la región, fue asumida por la Junta de Extremadura.

Pero todo eso empieza a cambiar. Con el Palacio de Congresos ya en marcha los esfuerzos se encaminan a sacarle el máximo rendimiento posible, lo cual incluye no sólo las actividades propias de este tipo de dotaciones, sino también en este caso la explotación de su calidad arquitectónica y el interés que suscita entre expertos y aficionados. También entre estudiantes, como los de la Escuela Politécnica de Madrid, que lo visitaron recientemente.

Con todo, los mayores esfuerzos de los responsables del palacio se siguen centrando en conseguir atraer los eventos para los que fue concebido, sobre todo jornadas y congresos como, el I Congreso de Deporte y Turismo de Extremadura que se ha desarrollado este fin de semana. «Estamos entablando negociaciones para congresos internacionales, como el que ya se ha anunciado sobre la castaña, y hay que profundizar en ese camino», apunta Cristina Cano, quien hace hincapié en el importante impacto económico que este tipo de eventos tienen en una ciudad como Plasencia, con cientos de congresistas, a menudo de alto poder adquisitivo, hospedándose en los alojamientos de la ciudad, consumiendo en sus establecimientos de hostelería y comprando en sus comercios.

Alrededor de 10.000 personas pasaron por el Palacio de Congresos de Plasencia en las actividades programadas durante sus primeros seis meses de apertura, hasta diciembre.

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