La poda alivia el problema de los estorninos en el entorno de Juan Carlos I, en Plasencia

Trabajadores de la UTE de jardines durante las tareas de poda en la avenida Juan Carlos I. :: david palma/
Trabajadores de la UTE de jardines durante las tareas de poda en la avenida Juan Carlos I. :: david palma

Las aves se desplazarán a zonas menos pobladas donde el ruido y la suciedad que generan no causarán tantas molestias

C. M. PLASENCIA.

Durante los últimos meses han venido proliferando en las redes sociales imágenes de vehículos aparcados en la zona de la avenida Juan Carlos I que casi de la noche a la mañana aparecían cubiertos de excrementos de aves. Los responsables eran los estorninos que han poblado por miles los árboles de esa parte de la ciudad, y que todos los años son fuente de molestias por el ruido y la suciedad que generan. El problema se ve ahora aliviado por la poda masiva que está llevando a cabo la UTE de jardines, la cual hará que los estorninos, una especie que tiene la consideración de plaga urbana, se trasladen a otras zonas de la ciudad menos pobladas.

Las tareas de poda se están centrando en los plátanos de sombra, que están siendo sometidos a un 'terciado', es decir, la reducción de la copa a una tercera parte. De este modo tan solo quedan el tronco y el nacimiento de las ramas, lo que impide la presencia masiva de aves. Se trata de una práctica polémica que muchos expertos desaconsejan al considerar que daña seriamente los árboles y reduce de forma considerable su tiempo de vida, además del perjuicio estético que genera.

Tanto los responsables de la UTE como el concejal de Servicios Municipales, Luis Miguel Pérez Escanilla, están en desacuerdo con esa postura y creen que el terciado es una técnica de poda correcta para los plátanos de sombra, ya que se trata de un árbol muy resistente que se recupera muy bien y vuelve a crecer con rapidez. Sobre la cuestión estética, el edil apunta además que bajo su punto de vista los árboles quedan mejor así en esta época del año, ya que permiten el paso de la luz y el calor del sol, mientras que a partir de la primavera volverán a lucir copas frondosas y en verano darán de nuevo sombra.

De hecho, Pérez Escanilla afirma que la principal razón de esta poda no ha sido desplazar los estorninos, sino «una correcta conservación» de los plátanos de sombra, que de otro modo crecerían de manera incontrolada y no sólo por la copa, sino también por las raíces, de manera que levantarían el pavimento de las aceras.

La poda lleva ya varios días en marcha. Además de la avenida Juan Carlos I se va a actuar en los plátanos de sombra del parque de la Coronación, la rambla de Santa Teresa y la plaza del Arcoíris, un lugar este último que está entre los que más molestias sufren a causa de los estorninos. De hecho, el terciado similar a este que se llevó a cabo en el otoño de 2015 vino motivado por las numerosas protestas vecinales por la presencia en la zona de decenas de miles de estas aves.

La consecuencia de estas podas excepcionales no es la desaparición de los estorninos, sino que al quedar destruido su hábitat abandonan la zona urbana. Se trata de una especie migratoria que al regresar encontrará con seguridad otros espacios en los que ubicarse, como La Isla o el parque de Los Pinos.

La proliferación de colonias de estorninos es una realidad a la que se enfrentan muchas ciudades, que las combaten por el ruido que producen las bandadas y por la acumulación de excrementos, que además de oler mal pueden contener un hongo que causa en los seres humanos histoplasmosis, una infección generalmente leve pero que puede llegar a ser muy grave en personas inmunodeficientes.

En algunos países, como Francia, los estorninos están considerados plagas y se pueden matar durante la mayor parte del año, al igual que en el Reino Unido. Tampoco en Estados Unidos tienen ningún tipo de protección y se pueden tanto matar las aves como eliminar si autorización los nidos y los huevos. En España, donde se considera un alimento, sí existe un periodo de veda. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza tiene los estorninos incluidos en la lista de las cien especies invasoras más dañinas del mundo.

En Plasencia su hábitat preferido son las copas de los plátanos de sombra, una especie arbórea que se introdujo en la ciudad de manera masiva durante el gobierno de José Luis Díaz, cuando se plantaron cerca de 10.000 ejemplares.

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