El paro baja al nivel de 2010 pero sigue muy lejos de los mínimos precrisis

Oficinas del Sexpe en Plasencia. :: david palma/
Oficinas del Sexpe en Plasencia. :: david palma

El desempleo se sitúa en el 23,9%, el menor de esta década aunque muy por encima aún del 13,2% registrado en 2006

Claudio Mateos
CLAUDIO MATEOSPlasencia

El paro registrado en Plasencia no ha dejado de bajar en términos interanuales desde que en enero de 2014 alcanzó su máximo histórico con 5.937 personas, por encima del 30%. La situación actual es algo menos dramática, puesto que al cierre de 2017 son 4.482 los inscritos en el Sexpe. La tasa de paro se ha reducido al 23,97% y es ya la menor de esta década, aunque sigue muy por encima, casi el doble, del 13,28% que había en 2006.

Aquel fue el año en el que la actividad de la construcción de viviendas por el 'boom' inmobiliario alcanzó su cénit, una época en la que la economía placentina se encontraba en plena ebullición al ser una ciudad en la que ese sector era el principal motor de la economía. De ahí que el estallido de la burbuja en 2008 afectara aún más a Plasencia que a otros municipios extremeños que contaban con algún otro colchón productivo, como el campo o la agroindustria. El paro alcanzó en la ciudad cotas no vistas en ninguna otra de las principales poblaciones de la región, y de hecho, pese a la lenta recuperación de los últimos años, sigue siendo la que presenta peores tasas de desempleo y la que más sujeta sigue a la estacionalidad que marcan principalmente la campaña cerecera del Valle del Jerte y las temporadas altas del comercio y la hostelería, que son principalmente la Navidad y la Semana Santa.

Tendencia a la baja

La reducción en 2017 ha sido del 8,9% y deja en 4.482 el número de inscritos en el Sexpe Las esperanzas de recuperación del gobierno local se centran en el repunte de la construcción

2017 ha venido a corroborar la tendencia que se viene manteniendo desde los máximos de 2013 y 2014, con una reducción paulatina del paro que a lo largo de pasado año incluso se ha acentuado un poco, ya que el desempleo ha pasado del 26,38% en diciembre de 2016 (4.929 personas) al 23,97% en el cierre de 2017. Durante el ejercicio el comportamiento ha sido similar al de años anteriores en el sentido de que los meses de subidas y bajadas se han correspondido casi de manera exacta en función de las campañas y los picos de actividad. La diferencia ha sido que en los meses de subida se ha creado algo más de empleo y en los de bajada se ha destruido un poco menos, por lo que el balance interanual es positivo en 442 personas, una reducción del 8,9%.

La mayor bajada del número de desempleados a lo largo de 2017 se produjo, como es habitual, en el mes de mayo, cuando el número de inscritos en el Sexpe se redujo en 522 personas, ya que es en ese mes cuando se suele llevar a cabo el mayor número de contrataciones por la campaña de recogida de la cereza en el Valle del Jerte. Por el contrario, la mayor subida ocurrió en agosto con 242 parados más que el mes anterior, algo también tradicional y por el mismo motivo, porque es cuando muchos de los contratados para la cereza dejan de trabajar. El paro bajó durante cinco meses consecutivos desde febrero hasta junio, mientras que desde julio hasta octubre no dejó de subir. En el ultimo mes del año se redujo en 143 personas para dejar en 4.482 el número actual de desempleados en Plasencia, de los que 2.000 son hombres y 2.482 mujeres.

Un matiz a esta tendencia es la continua pérdida de habitantes que viene sufriendo Plasencia desde el pico de 41.447 que alcanzó en 2010. El último dato publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que corresponde al 1 de enero de 2017, es que la población ha bajado a 40.360 personas. Si se tiene en cuenta que la mayor parte de esta pérdida de habitantes no es por crecimiento vegetativo (diferencia entre los nacimientos y las defunciones), sino por la marcha de personas en edad de trabajar, la consecuencia es que repercute tanto en la tasa de paro como en el envejecimiento general de la población.

El gobierno local ha reconocido ya en varias ocasiones que gran parte de sus esperanzas de mejora del mercado de trabajo se encuentran en el repunte de la construcción y en que este sector vuelva a convertirse, si bien no hasta el punto de los niveles precrisis, en la locomotora que tire del resto de la economía local, que sigue dependiendo del sector servicios y las campañas del campo ante la falta de un tejido industrial relevante.

Ese repunte ya se refleja incluso en los presupuestos municipales de 2018, en los que el Ayuntamiento prevé ingresar por el Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) más de un millón de euros, frente a los apenas 250.000 que ha venido obteniendo por ese concepto en los últimos ejercicios. Ya son varias las promociones de vivienda nueva en marcha en la ciudad tras una década en la que lo único que se ha construido han sido unifamiliares de autopromoción, y la tendencia es que el sector genere cada vez más empleo en la ciudad tanto por los proyectos públicos que se van a ejecutar a corto o medio plazo con fondos europeos, entre ellos la residencia de mayores de los pabellones militares o los aparcamientos de las calles Veláquez y Eulogio González, como por los privados, en los que no sólo se cuentan las obras de viviendas sino también otras como el futuro parque eólico de la Sierra del Merengue.

Mientras tanto, los planes públicos de empleo sigue siendo el único agarre que les queda a muchas personas que o bien son paradas de larga duración o no disponen de una formación que les permita entrar en el mercado de trabajo. Por medio de estos planes, entre los que destacan el Plan de Empleo de Experiencia y el Plan de Empleo Social, se da trabajo a cerca de 400 personas cada año, incluidos los contratados para las peonadas del Aepsa (antiguo PER) y los de las escuelas profesionales (antiguo Aprendizext).

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