Ochocientas personas acuden al Centro de Acogida de Cáritas cada año

Jardines del Centro de Acogida Temporal en Plasencia. :: Andy Solé
Jardines del Centro de Acogida Temporal en Plasencia. :: Andy Solé

Según esta asociación el volumen de casos atendidos se mantiene pero son «más graves» y requieren «más tiempo» en las instalaciones

LUCÍA SEMEDO PLASENCIA.

Cerca de 800 personas acuden cada año al Centro de Acogida Temporal que Cáritas gestiona en Plasencia. En este 2017 han sido hasta 360 los casos que han llegado a estas instalaciones, según ha confirmado Iván Torres, el responsable de Acción Social de este espacio. Este centro supone una referencia en la provincia de Cáceres y tanto instituciones sanitarias como el juzgado o los ayuntamientos de la zona se ponen en contacto con sus trabajadores para conocer la forma de proceder ante los casos de exclusión social o vulnerabilidad.

Según explicó Torres, la estancia en este centro cada vez se prolonga más, ya que si bien no han percibido un aumento de casos en los últimos años, sí que han notado que son «más graves» y los que acuden a ellos se encuentran en «peores condiciones».

Torres destacó de esta forma que es común encontrarse con casos de personas que superan los 40 años y que viven en una situación de exclusión prolongada, para los que las adicciones a las drogas o las enfermedades mentales se han convertido en las causas de peso de la situación en la que se encuentran. «Los periodos de estancia en el centro se han alargado -indicó- aunque también seguimos encontrando casos que requieren de un periodo más breve de trabajo».

La prioridad de Cáritas es detectar las causas de la situación de exclusión para solventarlas «de raíz»

En cuanto a un perfil del usuario de este centro, que supone un ejemplo de los grupos sociales en riesgo, se trata de hombres de entre 35 y 50 años de edad. En estos casos también son factores comunes enfermedades mentales o las adicciones en un periodo prolongado, aspectos que dificultan la reinserción. Aunque también acuden personas más jóvenes a estas instalaciones, o incluso parejas, es común que sean varones solos los que requieran su ayuda.

Torres explicó que se trata de un espacio en el que estas personas pueden hospedarse en el caso de no tener un domicilio fijo que les permite «asentar las bases de su vida eliminando los malos hábitos que les han llevado hasta este extremo». «Desde Cáritas entendemos que el volver a tomar el control de sus vidas requiere de tiempo, esfuerzo y análisis», indicó Torres. Es este análisis ha desembocado en el programa 'Volver a hacer', que presta ayuda a las personas que acuden a estas instalaciones.

'Volver a hacer' es una iniciativa que contempla cuatro fases que pretenden otorgar a los usuarios las claves para modificar sus pautas de comportamiento.

En la primera fase se realiza un estudio tanto físico como psicológico de los usuarios, ya que desde Cáritas consideran que esta es «siempre la base» de los problemas y el aspecto que requiere «la ayuda más inmediata». La buena salud, tanto física como mental, juega un papel clave a la hora de enfrentar de una forma positiva los aspectos del día a día. También es la fase que suele llevar más tiempo y la que hace que las personas amplíen su estancia en el Centro de Acogida Temporal, según manifestó Torres.

El segundo paso aborda la reinserción y se realiza mediante los trabajos de utilidad pública para prestar servicio a la comunidad en la que viven. En la tercera fase estos usuarios son derivados a otras instalaciones de Cáritas en las que pueden centrarse en potenciar su autonomía. La organización les ofrece estas viviendas durante 6 meses en los que realizan una búsqueda activa de trabajo. La cuarta fase, la de ayudas al empleo, se centra en la situación laboral, así como conceder las becas, ayudas y proyectos sociales con los que poder potenciar la independencia del usuario.

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