La limpieza de los colegios públicos se cubre con 20 trabajadores de Fissa

Trabajadores de la empresa adjudicataria limpiando la semana pasada el colegio Inés de Suárez. :: a. solé/
Trabajadores de la empresa adjudicataria limpiando la semana pasada el colegio Inés de Suárez. :: a. solé

Comenzaron el 1 de febrero después de que la Junta diera por buena la adjudicación del contrato a la empresa cacereña de servicios

Claudio Mateos
CLAUDIO MATEOSPlasencia

Un total de 20 trabajadores contratados por el grupo Fissa se encargan desde el pasado 1 de febrero de la limpieza de los ocho colegios públicos de Plasencia y el centro de educación especial Ponce de León. La compañía cacereña ha comenzado a prestar el servicio después de que la Comisión Jurídica de la Junta de Extremadura diera por buena la adjudicación al rechazar un recurso impuesto por la empresa riojana Elorc, que presentó la oferta más barata al concurso convocado por el Ayuntamiento, pero fue rechazada porque iba a subcontratar a los trabajadores, algo que estaba expresamente prohibido en el pliego de condiciones.

El concejal de Servicios Municipales, Luis Miguel Pérez Escanilla, detalló que el proyecto presentado por Fissa bajo el cual se va a llevar a cabo la limpieza de los colegios públicos placentinos cubre las horas mínimas de trabajo en cada centro que exigía el pliego. Señaló además que el número de trabajadores es aproximadamente el mismo que venía prestando el servicio hasta ahora, con la diferencia de que lo que antes hacía personal municipal -en su mayor parte eventuales de los planes de empleo público subvencionados- ahora lo harán trabajadores de una empresa privada.

Escanilla dijo que los 20 contratos de limpiador más uno de coordinadora del servicio que ha formalizado Fissa cumplen el convenio provincial de limpieza de edificios tanto en el salario como en el resto de condiciones. Todos son indefinidos, aunque no de jornada completa, si no por el porcentaje de jornada que se considera necesario para cubrir el servicio según las condiciones del pliego. En todo caso, el edil aseguró que ninguno de los trabajadores contratados hará menos de cinco horas diarias.

El reparto entre los centros educativos es heterogéneo tanto en número de limpiadores asignados como en horas de trabajo. Los más pequeños, como el colegio Inés de Suárez o la Escuela Hogar Placentina, son atendidos por los mismos dos trabajadores, mientras que el resto tienen personal fijo asignado, hasta cuatro en el caso de San Miguel, pues hay que recordar que ese colegio está distribuido en tres edificios distintos que se encuentran repartidos por el barrio.

El Ayuntamiento abonará a la empresa Fissa 282.597 euros anuales hasta el 31 de julio de 2021, fecha en la que expira el contrato de concesión (el último año se pagará en función de los meses trabajados). El precio de salida era de 377.483 euros y el único criterio de adjudicación, la oferta más baja.

El pliego de condiciones señala con detalle las obligaciones del adjudicatario en cada uno de los colegios, especificando los trabajos de limpieza que se deben llevar a cabo, así como su periodicidad.

Las obligaciones

Diariamente se tendrán que ventilar todas las estancias, barrer, quitar el polvo, vaciar las papeleras y limpiar los baños.

Cada dos días deberán fregarse todas las estancias, y aspirar los suelos enmoquetados y alfombras. Una vez a la semana se limpiarán los puntos de luz (pantallas, lámparas...), los muebles armarios y ventanas, los libros de las estanterías, las rejillas de aire y radiadores las paredes y las puertas de acceso a los edificios.

Finamente, una vez por trimestre se procederá a una limpieza general coincidiendo con los periodos de vacaciones escolares.

La empresa estará obligada a presentar cada mes un informe con el trabajo realizado en cada centro, y el Ayuntamiento será responsable de llevar a cabo las inspecciones necesarias para comprobar que el servicio se presta según lo establecido en los pliegos.

El personal municipal que hasta ahora se ocupaba de la limpieza de los colegios públicos ha sido destinado a otras dependencias.

Pérez Escanilla justificó en su día la decisión de privatizar el servicio para poder prestarlo «en las mejores condiciones posibles», pues según dijo «la experiencia nos dice que los centros educativos son lugares muy sensibles y las empresas privadas tienen mucha más agilidad que las administraciones públicas para dar respuesta a determinadas situaciones, como por ejemplo suplir las bajas laborales».

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