El legado de una amistad imperial

El busto de Carlos V, en el Palacio del Marqués de Mirabel. :: d. palma/
El busto de Carlos V, en el Palacio del Marqués de Mirabel. :: d. palma

Plasencia lamenta la pérdida de parte de su historia por la subasta el día 28 del busto de Carlos V del Palacio de Mirabel | El emperador en persona quiso agradecer con este regalo toda una vida de fidelidad y confidencias por parte de Luis de Ávila

CLAUDIO MATEOS PLASENCIA.

Que un emperador de las dimensiones titánicas de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico pudiera tener amigos tal y como hoy concebimos esas relaciones puede resultar improbable, pero si hablamos de hombres de confianza, no cabe duda de que uno de los más cercanos al 'César' de Gante fue el placentino Luis de Ávila y Zúñiga (1504-1573).

La documentación histórica habla de un contacto estrecho fraguado durante décadas en las que Luis de Ávila acompañó al emperador en la práctica totalidad de sus campañas bélicas, durante las cuales el noble placentino desempeñó la tarea de cronista oficial, y también de confidente del hombre más poderoso del mundo. Además, ha pasado a la historia como la persona que le recomendó a Carlos V el retiro en el Monasterio de Yuste, tierra que conocía bien por su procedencia y donde visitó frecuentemente al monarca hasta su fallecimiento el 21 de septiembre de 1558.

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Fue muy poco antes de emprender ese retiro y dejar el gobierno imperial a su hermano, Fernando I de Habsburgo, cuando Carlos V encargó al milanés Pompeo Leoni, uno de los grandes escultores del renacimiento italiano y colaborar habitual de la Corona española, un busto en mármol de Carrara en cuya elaboración se cree que colaboró su padre, el también gran maestro Leone Leoni. Ambos son los autores, entre otras, de las magníficas esculturas de la familia imperial que se encuentran en el Monasterio del Escorial. El encargo de Carlos V tenía como objetivo agasajar a Luis de Ávila, a quien regaló el busto como premio a sus servicios y su fidelidad. El placentino era ya por entonces comendador mayor de la Orden de Alcántara y marqués consorte de Mirabel por su matrimonio con su prima María de Zúñiga, de modo que el busto fue a parar al Palacio de Mirabel de Plasencia, donde residía el matrimonio y donde Luis de Ávila falleció en 1573.

El cronista placentino fue quien aconsejó a Carlos V el retiro en Yuste, donde le acompañó hasta su muerte El busto siempre ha estado en manos privadas, pero permanecía expuesto al público en el palacio

Se cree que el busto permaneció desde entonces en el palacio, de donde sólo ha salido de manera puntual para formar parte de exposiciones, como la gran muestra de algunas de las mejores piezas del patrimonio histórico extremeño que se organizó en 2006 en la Iglesia de la Preciosa Sangre de Cáceres, y que fue inaugurada por los Reyes de España. Así ha sido hasta que, a comienzos de este mes de diciembre la escultura ha abandonado Plasencia, puede que para no regresar jamás. Ahora mismo se encuentra expuesta en la casa de subastas Fernando Durán, en el número V de la madrileña calle Velázquez, un espacio que gestiona el escritor cacereño de novelas históricas José Miguel Carrillo de Albornoz y Muñoz de San Pedro, vizconde de Torre Hidalgo, donde el busto será la pieza estrella de la subasta de arte que se va a celebrar el próximo 28 de diciembre. Su precio de salida: 400.000 euros.

El futuro que tendrá del busto de Carlos V es impredecible. Lo único seguro es que no podrá salir de España, ya que el Ministerio de Cultura declaró la pieza inexportable en el año 2013, lo cual previsiblemente hará que su precio final de venta no sea tan elevado como si hubieran podido pujar por ella los grandes coleccionistas internacionales. No hay que olvidar que se trata de una obra no sólo de gran valor artístico, sino 'rara' por ser una de las muy escasas esculturas imperiales que permanecen en manos privadas. José Miguel Carrillo de Albornoz ha asegurado esta semana que se trata de «la escultura más importante que se pone a la venta en España en los últimos diez años».

Que pueda volver a verse en público o no tras el día 28 dependerá de quién la adquiera. Si la compra un organismo o institución pública, o un museo, lo normal será que sea expuesta de nuevo, pero si finalmente es un coleccionista privado el que se hace con ella existe la posibilidad de que acabe en algún lugar inaccesible para nadie más que sus nuevos dueños. Hasta ahora ha permanecido también en manos privadas, pero al alcance de todo el que pagase los cuatro euros que cuesta la visita al Palacio del Marqués de Mirabel, en cuyo salón Carlos V se encontraba expuesta presidiendo la estancia al menos desde 1951, cuando fue restaurada por José Pesejero. Con motivo de la exposición de 2006 en Cáceres se la sometió a una nueva restauración por parte del maestro vallisoletano Mariano Nieto, que pagó Caja Extremadura.

Tanto el Ayuntamiento como la Junta de Extremadura han iniciado movimientos para intentar que el busto no salga de Plasencia, o al menos que se quede en la región. Hay contactos con el Ministerio de Cultura cuyos posibles frutos por el momento se desconocen. El alcalde, Fernando Pizarro, ha anunciado que pedirá por escrito a los propietarios que renuncien a la venta apelando al vínculo «emocional».

¿Quién es el dueño?

Lo que ocurre es que ni siquiera está del todo claro, al menos para los ajenos a la casa de Mirabel, quién (o quiénes) es el dueño legal del busto. La propiedad del palacio placentino, y teóricamente de su contenido, siempre ha ido ligada al título de marqués de Mirabel, que actualmente ostenta Alejandra -conocida como Xandra- Falcó, hija de Carlos Falcó y su primera mujer, Jeannine Girod. El marquesado pasó directamente a Xandra desde su anterior titular, Hilda Fernández de Córdova, un salto generacional que siempre se ha dicho que se llevó a cabo con el beneplácito de Carlos Falcó, a quien correspondía por herencia. El caso es que tanto el marqués de Griñón como su hermano Fernando, marqués de Cubas, son quienes han aparecido siempre en los medios haciendo declaraciones como responsables directos de las decisiones que conciernen al Palacio de Mirabel, como por ejemplo la de abrirlo a las visitas en 2013, o la de alquilarlo recientemente durante un año para el rodaje de la serie 'Still Star-Crossed', de la que por cierto la cadena ABC ya ha confirmado que no habrá segunda temporada tras el fracaso de la primera.

De hecho, entre quienes mejor conocen los entresijos de la casa de Mirabel ha causado sorpresa la salida a subasta de este busto, pero no tanto por el hecho en sí de la venta de un patrimonio familiar tan importante como por que se hayan puesto de acuerdo para hacerlo todas las personas que, teóricamente, gozan de derechos presentes o futuros sobre el patrimonio del marquesado, y que no serían sólo Carlos y Fernando Falcó, sino también sus hijos y los de los hermanos ya fallecidos de ambos, Felipe y Rocío.

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