El juzgado obliga a readmitir a una mujer despedida en Plasencia por pedir días para cuidar a su hijo

Sede de los juzgados placentinos./Andy Solé
Sede de los juzgados placentinos. / Andy Solé

La carta de rescisión le llegó al día siguiente de plantear una posible reducción de su jornada laboral

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

Tiene que ser readmitida en su puesto de trabajo, en las mismas condiciones que tenía antes del despido, y además la empresa le tiene que pagar el importe de los salarios dejados de percibir, a razón de 62,11 euros diarios, desde el 19 de mayo de 2017.

Ese día M. R. R. recibió una carta de despido. Los motivos alegados por la empresa, y recogidos en la misiva, fueron disciplinarios. Ella trabajaba desde 2004 como adjunta responsable de tienda en una cadena de supermercados en Plasencia. Y las razones recogidas por la empresa en la carta de despido fueron que había cometido «incumplimientos deliberados de sus obligaciones en relación con el control de la frescura de la fruta, verdura, carne, pan, productos de nevera y productos que se encuentran dentro del periodo de retirada; incumplimientos relativos al cartel publicitario; dejar un cajón de recaudación sin control y consumo de alimentos sin haber abonado previamente su importe», según recoge la sentencia del Juzgado de lo Social número 3 de Plasencia, de fecha 20 de febrero.

Sin embargo, se da la circunstancia de que la carta de despido le fue entregada a la trabajadora al día siguiente de plantear a sus superiores una posible reducción de jornada para cuidar a su hijo.

M. R. R. es madre de dos menores, ambos con una patología cardiaca. Hasta entonces, el tratamiento de los niños tan solo había requerido revisiones periódicas en el Hospital de La Paz de Madrid, «aprovechando la trabajadora sus días de libranza para acudir a las citas médicas», detalla el fallo judicial.

Fue en una de ellas, el 15 de marzo de 2017, cuando los facultativos comunicaron a la madre que la patología de su hijo de dos años había pasado a severa y, por tanto, operable.

La empresa alegóen el despido «incumplimientos deliberados en sus obligaciones»

La trabajadora comunicó esta circunstancia a sus responsables y les propuso guardar sus vacaciones, que las tenía en abril, para los días de la intervención quirúrgica, sin que se le pusiera ningún problema para ello por parte de la empresa.

El 18 de mayo de 2017 recibió una carta del Hospital de La Paz en la que le comunicaban que su hijo iba a ser intervenido y que, por eso, ya estaba incluido en la lista de espera. Entonces no sabían cuándo sería la operación, pero sí que el menor podría estar ingresado un mes o dos en función de su evolución.

Una vez recibida la carta, la trabajadora contactó con sus responsables sobre las 16 horas del mismo día 18 para comunicarles la nueva situación. De tal modo que propuso, además de guardar los días de vacaciones que le correspondían, la posibilidad de solicitar una reducción de jornada para poder atender a su hijo durante el ingreso hospitalario, puesto que con los días de vacaciones no sería suficiente.

Al día siguiente, el 19 de mayo de 2017, acudió a las 8 horas a trabajar, como cada día. Media hora después recibió la visita de sus dos responsables superiores. Le entregaron la carta de despido, con la que ponían fin a la relación laboral después de 13 años. En la misma se recogían las supuestas negligencias cometidas por la trabajadora que justificaban su despido.

Cada una de ellas son desmontadas en la sentencia del Juzgado de lo Social número 3 de Plasencia:«Aun cuando la trabajadora no hubiese realizado la petición formal de reducción de jornada a la fecha del despido, ello no impide considerar que la actuación de la empresa guarde relación con este antecedente», señala el fallo emitido el pasado 20 de febrero. Porque la empresa nunca llamó la atención ni a la trabajadora despedida ni a otros empleados por cuestiones relacionadas con el control de los productos, porque «era práctica habitual consumir primero y abonar después», y también porque el cajón de cobro «siempre se dejaba encima de la mesa». Es más, añade la sentencia, «así lo hacían todos, lo que denota que estas prácticas eran conocidas y consentidas por la empresa».

Por todo ello, la magistrada del Juzgado de lo Social número 3 de Plasencia considera que «en este contexto y con tales antecedentes, y la conexión temporal entre los hechos y el despido, quedan acreditados los indicios que hacen sospechar que la actuación de la empresa pretende vulnerar derechos fundamentales de la trabajadora», sobre todo cuando hasta entonces «nunca se había puesto en conocimiento de la demandante la supuesta dejación de sus funciones ni había sido requerida por su superior para el cumplimiento de las mismas».

Salarios pendientes

Es el motivo por el que la jueza declara que el despido ha sido nulo y obliga a la cadena de supermercados a readmitir a la trabajadora en su mismo puesto y en las mismas condiciones que tenía antes del 19 de mayo de 2017, así como a pagarle los salarios que ha dejado de percibir desde esta fecha hasta su reincorporación.

«Hemos demostrado que no había motivos disciplinarios para despedirla, sino que en el momento en que planteó en marzo ya el cambio de sus vacaciones, porque iba a necesitar los días para la intervención de su hijo, se comenzó a preparar su despido, que tuvo lugar al día siguiente de comentar que quizás necesitaría una reducción de jornada», resume María José Iglesias, abogada que ha defendido a M. R. R. «Por eso el despido ha sido declarado nulo, porque se ha vulnerado el derecho fundamental que tiene la trabajadora a la conciliación».

No obstante, la sentencia del Juzgado de lo Social número 3 de Plasencia no es firme. La empresa ya ha anunciado que recurrirá en apelación ante el TSJEx.

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