«La Junta ha rechazado que la Universidad de Ávila venga a Plasencia porque es católica»

Fernando Pizarro, durante la entrevista celebrada en su despacho de la Alcaldía de Plasencia. :: /ANDY SOLÉ
Fernando Pizarro, durante la entrevista celebrada en su despacho de la Alcaldía de Plasencia. :: / ANDY SOLÉ

Fernando Pizarro García-Polo Alcalde de Plasencia | No le faltan problemas a Plasencia: la deuda por las huertas de La Isla, la investigación judicial a ediles de corporaciones pasadas por la vista gorda con las casas ilegales... Su alcalde los encara, sin embargo, con el sosiego de su mayoría absoluta

ANTONIO TINOCO

Domina la escena. Si la prisa es la madre del estilo, que decía Gabriel García Márquez para referirse a la prosa periodística, la pausa tal vez sea la madre del estilo para sostener el discurso político. Fernanzo Pizarro García-Polo (Plasencia, 1975) es perito en pausas. Habla quedo para que se le oiga mejor. Tiene un discurso bien hilado y ha conseguido, además, que cuando deja de hablar sean elocuentes los silencios: Pizarro no discute un dato que no le favorece: lo oye, lo metaboliza y calla: es su manera de admitirlo. Se trata de una sutil habilidad que le permite reducir al mínimo el campo de la controversia. Es el único alcalde del PP de las cuatro grandes ciudades extremeñas que conserva la mayoría absoluta y un político que exhibe solidez.

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Es también un misterio que elevó a definición el periodista de HOY Claudio Mateos en un memorable perfil publicado tras volver a ganar las elecciones en 2015: «Nadie sabe cuál es la verdadera meta política de Fernando Pizarro», dijo Mateos. Tampoco aquí la desvela aunque apunta cosas: cansancio de ser alcalde, pero también un explícito sentido de la obediencia: «Haré lo que me pida mi partido». Así que mientras su meta política permanece oculta, su destino futuro se ventilará entre su deseo y su lealtad.

-Hace dos años usted dijo en una entrevista en HOY, previa a las elecciones, que la anterior legislatura había sido muy difícil y auguraba que la actual iba a ser, textualmente, «incomparablemente mejor». ¿Lo está siendo?

-Si, sin duda. Tenemos problemas, como es normal, pero nada que ver con los cuatro años anteriores. El problema del pago de las huertas de La Isla está encauzado sin que la ciudad lo sufra como al principio temíamos. Ahora tenemos algo que no teníamos y es muy esperanzador: los fondos europeos que nos permiten afrontar inversiones que son decisivas para Plasencia. Hemos logrado cinco millones de los DUSI, que es lo máximo a lo que podíamos aspirar al ser una ciudad de menos de 50.000 habitantes y, a la vez, gracias al entendimiento con la Diputación Provincial, hemos multiplicado esa cantidad. ¿Quién podía pensar que lograríamos 12 millones de euros? Y, sin embargo, los tenemos. Además, se han reflejado en los Presupuestos inversiones importantes para la ciudad, y que esperamos que se ejecuten en los próximos meses, como la obra de Martín Palomino.

-Sin embargo, Martín Palomino no ha avanzado. En la entrevista mencionada decía que una de las razones por las que esta legislatura sería mejor que la anterior es porque esa obra estaría en marcha. Pero no es así: estamos donde estábamos hace dos años.

-En aquel momento tanto la Junta como nosotros teníamos comprometido el dinero. No contábamos, porque era imposible de prever, con que el Gobierno central estaría un año en funciones, lo cual le ha impedido firmar el convenio, que es inexcusable porque la vía es suya. En estos momentos estamos a la espera de cerrar algunas cuestiones que están en puntos suspensivos y firmar ese convenio. Espero que antes de final de año esté firmado y el expediente no tenga ninguna traba para echar a andar. Porque el dinero está. Yo no tengo dudas de la voluntad del Gobierno para con Plasencia, y la prueba es que el Consejo de Ministros ha liberado 30 millones de euros para la depuradora, que es una obra fundamental para la ciudad y para el Valle del Jerte.

-Dice que el pago de las huertas de La Isla está encauzado, pero esa deuda acogotará durante mucho tiempo al Ayuntamiento y se refleja ahora en aumentos de impuestos como el IBI o en recortes a las ayudas a domicilio.

-Cuando uno tiene una deuda tan importante hay que priorizar las cosas, y donde le gustaría hacer cuatro inversiones sólo puede llegar a hacer dos. Por eso son tan importante los fondos europeos, que nos van a permitir actuaciones como la conversión en residencia de mayores de los antiguos pabellones militares, o los aparcamientos de alrededor de la calle Velázquez y en la zona del puente de Trujillo, o el vial del colegio de las huertas. Y en relación a las ayudas a domicilio lo estamos solucionando a través de la bolsa de trabajo, que no está bajo la fiscalización de Hacienda. Estamos haciendo 50-60 contratos de ayuda a domicilio a través del Plan Experiencia de la Junta, cuyo decreto da libertad a los ayuntamientos para contratar. Seguimos dando ese servicio, del que recuerdo que no es una competencia municipal, lo que ocurre es que los salarios que, con justicia, reclamaban las personas que atendían este tipo de ayudas exigían doblar la cantidad. No podíamos hacerlo y hemos optado por ajustar los tiempos de dedicación, que ahora son menos que antes.

«Sin fondos europeos no podríamos transformar los pabellones militares en residencia de mayores»

-En todas sus respuestas destaca la oportunidad de los fondos europeos para salvar las inversiones en la ciudad. Me está diciendo que, sin ellos, Plasencia apenas tendría inversiones.

-Sería imposible afrontar determinadas actuaciones, como la conversión de los pabellones militares en residencia de mayores. Con todo, nosotros tenemos buenas relaciones con las administraciones, y dan resultados. Dentro del Plan de Infraestructuras Educativas de la Junta hay previstas inversiones muy importantes en el colegio de Las Huertas y San Miguel; la propia Martín Palomino; la conclusión del desdoblamiento de la carretera de Montehermoso. O inversiones del Gobierno, como la rotonda del norte de acceso a la N-630, además de los citados Martín Palomino y depuradora. Todas son actuaciones que complementan las inversiones de los fondos europeos.

-Por sus respuestas también se deduce que tiene puestas muchas esperanzas en la conversión de los pabellones militares en residencia de mayores. ¿Cuándo será una realidad?

-No lo sé con exactitud, pero el proyecto ya está adjudicado a un arquitecto placentino que tiene que presentarlo antes de final de año. Después habrá que adjudicar la obra que, por su montante superior a 4 millones, tiene un proceso más lento. Espero, sin embargo, que para dentro de un año esté adjudicada la obra y gente trabajando en ella, que es también lo que me preocupa como alcalde, el trabajo de la gente.

-Menciona el empleo. El paro ha bajado en más de 700 personas durante esta legislatura, pero Plasencia es de las 10 ciudades más pobladas de Extremadura donde peor comportamiento tiene el mercado de trabajo. ¿Por qué tiene Plasencia menos músculo laboral que otras ciudades extremeñas?

-Porque en comparación con otras grandes ciudades extremeñas aquí se concentraban las grandes constructoras. Y es muy difícil reconvertir al trabajador de la construcción. Hemos tenido la suerte de bajar las listas de paro en los últimos meses gracias a la actividad comercial. Aquí ha habido calles tradicionalmente comerciales con muchas tiendas cerradas y ahora están reabriendo. También nos está ayudando el Turismo, pero metabolizar el paro del sector de la construcción está costando mucho.Ahora empieza a repuntar. El Ayuntamiento ya vende algunos solares para obtener fondos, cuando en toda la legislatura anterior vendimos un solo solar por 70.000 euros.

-Corríjame si me equivoco, pero da la impresión de que Plasencia no sacará la cabeza hasta que no se quite de encima la losa de la deuda de las huertas.

-Influye también en esa impresión el factor emocional, pero sinceramente el desarrollo de la ciudad no depende del asunto de las huertas.

-¿De qué depende, entonces?

-En buena parte de nuestra capacidad de atraer inversiones de administraciones, pero también privadas que permitan generar riqueza y empleo.

-¿Pero tiene músculo Plasencia?

-Sin duda. Si hay una ciudad que tiene la virtud de encarar los problemas y salir fortalecida como el Ave Fénix esa es Plasencia.

-¿No es retórica su contestación? ¿No obedece a la mirada cariñosa de un alcalde?

-No le engaño. Aquí hay emprendedores natos. No sólo en Plasencia; en el norte. Eso se ve incluso por cómo hemos encarado el asunto de las huertas. O cómo hemos encarado perder una entidad financiera que llevaba el nombre de Plasencia. Eso la pasa a cualquier otra ciudad y se hubiera hundido. Plasencia, no. Plasencia se está reinventando. Mejora el turismo y resurge el comercio.

-Plasencia tiene ahora un problema que nadie esperaba hace dos años: el denominado 'caso Santa Bárbara', la investigación del TSJEx a concejales de urbanismo y a la exalcaldesa Blanco sobre presuntas irregularidades urbanísticas por no mandar derribar viviendas ilegales en esa zona. El tribunal ha ampliado la investigación a la actualidad. ¿Teme que le encausen?

-En absoluto. Estoy muy tranquilo. Lo que requiere la Justicia es que funcionarios de esta casa expliquen en calidad de testigos cómo se hacen aquí las cosas [están citados el 24 de octubre]. Yo he trabajado muy responsablemente en este asunto. Por eso estoy tranquilo. A los 40 días de llegar yo a la Alcaldía en 2011 bajaron los funcionarios de Urbanismo con los expedientes de Disciplina Urbanística. Los pusieron sobre la mesa y me dijeron: 'con esto tenemos que hacer algo'. 'Esto' era un paquete de expedientes que tenía medio metro de alto. Nos pusimos a trabajar de manera inmediata.

«He firmado muchos decretos de derribos de casas. No los ha habido porque la Justicia es lenta»

-Sin embargo durante su mandato, que empieza en 2011, no ha habido derribos.

-Pero sí se han recuperado todos los expedientes, muchos de los cuales estaban perdidos mucho tiempo después de que se firmaran las órdenes de derribo y no se efectuaran. Cuando este asunto salió a la luz, esos procedimientos estaban vivos de nuevo. Me pregunta por qué no ha habido derribos durante mi período de alcalde. Se debe a que estos procedimientos tardan muchísimo. He firmado muchos decretos de obligación de derribo y muchas sanciones, pero para tirar una casa nuestro sistema extrema las garantías y eso significa que es muy lento y muy complicado desde el punto de vista administrativo. Pero no le quepa duda: yo he cumplido la ley. También hicimos todo lo necesario para cobrar los impuestos, que es otra de las cuestiones de la causa judicial. El Ayuntamiento tiene la obligación de cobrar los impuestos de esas construcciones, sean o no legales y eso lo hemos hecho. Y, además, hemos hecho algo de gran importancia. Plasencia tiene unas 800 casas ilegales, no sólo en la sierra de Santa Bárbara. Hemos aprobado el Plan General de Urbanismo y hemos aumentado la plantilla de la oficina de Disciplina Urbanística, que antes no existía y que nos va a permitir afrontar el problema que tiene Plasencia por las casas construidas en terrenos no urbanizables, que es común a muchísimas localidades extremeñas.

«La Junta ha sido desleal, ha rechazado el proyecto de universidad antes de que se le presente»

-La Junta ha rechazado la posibilidad de que la Universidad Católica de Ávila se instale en la ciudad sin ver siquiera el proyecto. ¿Lo han sentido como una desconsideración?

-Ya me dirá. Nosotros, con apoyo unánime de los grupos municipales, habíamos pedido dos titulaciones nuevas a la Uex. Ahora tenemos cuatro, y eso es un gran motor de desarrollo. Aquí hay 3.000 alumnos, con lo que eso supone para la economía local. Dos títulos más quizá no se nota en una ciudad grande pero para Plasencia hubiese sido muy importante. Pero no nos las dieron. Después la Universidad Católica de Ávila mostró su interés por instalarse en Plasencia. Nos pidieron un edificio. A cambio tributarían aquí por ser un centro adscrito. Vimos una gran oportunidad. Se lo planteé al presidente de la Junta, que me dio esta contestación textual: 'Yo no lo veo mal. La competencia siempre es buena. Lo que veo mal son las universidades on-line porque no nos dejan recursos en Extremadura'.

-Esos argumentos fueron los que después esgrimió para recharzar este proyecto: que haría competencia a la Uex. También ha aprobado dos universidades on-line

-Pues sí, pero eso fue lo que pasó. Ahora usted me pregunta si lo que ha hecho la Junta en este tema lo hemos sentido una desconsideración hacia Plasencia. Hombre, pues sí. Me han enfadado los argumentos para rechazar la Universidad Católica de Ávila sin siquiera presentar el proyecto, y también me ha sorprendido la aprobación de dos universidades on-line en Badajoz, cuando Fernández Vara dijo que las rechazaría porque no dejan recursos en la región. Al final, he llegado a la conclusión de que la Junta rechaza este proyecto simplemente por el apellido de esa universidad.

-¿Qué quiere decir?

-Que lo rechazan porque se trata de una universidad católica. Les molesta que sea católica. Es así de triste. Pero no nos vamos a parar aquí.

-¿Qué va a hacer?

-El 24 de este mes nos reuniremos con el obispo y con la rectora de la Universidad Católica de Ávila. Les pediré que presenten el proyecto. Queremos que la Junta argumente su posición en base al proyecto, porque que lo haya hecho sin verlo me parece desconsiderado y desleal. Esta Universidad es una empresa como otra. Imagínese que la Junta dijera que sólo en Don Benito se instalan fábricas para transformar tomate. ¡¿Pero qué me está contando?!

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