Instrucciones para adoptar un perro

La presidenta de El Refugio, Salud Mateos, con algunos de los perros acogidos. :: andy solé/
La presidenta de El Refugio, Salud Mateos, con algunos de los perros acogidos. :: andy solé

La perrera continúa desbordada con cerca de 70 canes pese a que 13 acaban de partir hacia hogares de Holanda, Francia y Bélgica La protectora El Refugio de Plasencia publica una guía para las personas que quieran acoger un animal

CLAUDIO MATEOS PLASENCIA.

Adoptar un animal es un acto que debe ser responsable y meditado, pero la práctica dice que en demasiadas ocasiones las familias de acogida, pese a su buena voluntad, se ven desbordadas o no prestan al animal la atención de que requieren. Esto ha llevado a la asociación protectora El Refugio de Plasencia, que gestiona la perrera municipal, a elaborar una guía para futuros adoptantes, que ya ha comenzado a repartir en las propias instalaciones de la finca Capote y en las clínicas veterinarias.

«La experiencia nos dice que muchas veces la gente no está bien informada, y con esta iniciativa hemos tratado de cubrir esa carencia», apunta Salud Mateos, presidenta de El Refugio. La perrera sigue desbordada con cerca de 70 animales, muy por encima de su capacidad, pero aun así no sirve adoptar de cualquier manera, sino que, como destaca Salud Mateos hay asegurarse de que quienes se llevan a los perros son conscientes de la responsabilidad que asumen.

Adopciones internacionales

La asociación realiza un seguimiento de los perros adoptados para comprobar que están bien

Esta semana la perrera placentina ha experimentado un cierto alivio a causa de las adopciones internacionales, que siguen siendo las más numerosas gracias a la relación que mantiene El Refugio con diversas asociaciones protectoras europeas. Concretamente, el jueves partieron 13 perros desde Plasencia con rumbo a familias de acogida de Francia, Holanda y Bélgica, los tres países con los que se llevan a cabo la mayor parte de los intercambios.

En la guía recién editada, El Refugio pide a quienes se lo estén planteando que reflexionen sobre si realmente quieren adoptar un animal sea este de la especie que sea, ya que «en ocasiones nos dejamos llevar por impulsos sin tener en cuenta que convivir con un animal conlleva una serie de responsabilidades». Recuerda que para una familia adoptar un perro supone introducir variaciones importantes en los hábitos de vida, como en la planificación de las vacaciones, las visitas al veterinario o sacarlo a pasear dos o tres veces al día «aunque llueva o haga mucho calor».

Una vez tomada la decisión, El Refugio recomienda pensar bien qué tipo de animal conviene adoptar, ya que «los mastines son muy bonitos y muy buenos, pero en un piso de 80 metros están un poco constreñidos, mientas que un yorkshire en una finca de 10 hectáreas puede que no sepa volver a casa». Salud Mateos recomienda informarse en la asociación sobre qué tipo puede ser el más conveniente en cada caso.

Tras elegir el animal concreto, la adopción no es inmediata. La asociación recuerda que ella es la «tutora legal» y por lo tanto tiene que comprobar que todo está bien antes de entregarlo. Eso incluye en muchos casos, en especial cuando no conocen a la familia, visitar la casa, pasar una entrevista personal, pedir referencias o comprobar que el adoptante castra al animal, demás de firmar un contrato de adopción que vincula de manera legal. «Si hay inconvenientes lo decimos, porque la asociación no busca quitarse perros de encima sino encontrarles un hogar para siempre», apuntan.

Los primeros días en el nuevo hogar no son fáciles y la guía de El Refugio ayuda también a sobre llevarlos. Algunos de los perros no han estado nunca en una casa y pueden andar con miedo por el piso, atemorizarse ante la presencia de algún miembro de la familia o padecer el 'síndrome de abandono', que se manifiesta en que cuando se quedan solos en casa rompen cosas, lloran y ladran. «Se suele pasar con el tiempo y mucho amor»», aseguran.

Una vez adoptado el perro, El Refugio no se desentiende de él. «Hacemos un seguimiento que consiste en llamar de vez en cuando por teléfono, pedir que nos manden fotos o visitar al veterinario que le trata», señala Salud Mateos, aunque a veces ese control no es necesario porque se trata de familias que colaboran con la asociación, las conocen y saben que los animales van a estar bien atendidos. Esto lo hacen tanto con las adopciones nacionales como con las internacionales, y además piden que se les informe sobre cualquier incidencia que ocurra, como una enfermedad o que el animal se escape o se pierda.

Voluntariado

El Refugio de Plasencia ha vuelto a realizar este verano un llamamiento para conseguir voluntarios que quieran acudir a la perrera para colaborar en el cuidado de los animales rescatados, principalmente para ir por las mañanas y los sábados a sacar a los animales a pasear para que puedan ejercitarse. Es una labor que durante todo el año llevan a cabo numerosos colaboradores de la protectora, pero en verano es más complicado conseguir voluntarios suficientes porque muchos se encuentran de vacaciones. También es la época en la que más se incrementa el número de abandonos, y por lo tanto una de las de mayor actividad para el colectivo.

Salud Mateos dio también noticias de 'Bella', una galga rescatada por El Refugio el pasado marzo en Peraleda de la Mata tras haber sido sometida a un maltrato brutal que estremeció a la opinión pública. La propia presidenta dijo entonces que nunca había visto «un ensañamiento semejante contra un animal». Le habían intentado amputar las patas delanteras y traseras con cordajes y a machetazos, y le habían arrancado el chip identificador y cauterizado después de la herida con un metal al rojo, entre otras barbaridades.

Salud Mateos aseguró que 'Bella' se encuentra ya «totalmente recuperada» después de ser sometida a diversas intervenciones quirúrgicas en una clínica veterinaria placentina, cuya propietaria ha decidido quedarse con la galga en acogida.

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