Extrabajadores de Etesa piden regresar a sus puestos de trabajo en la fábrica

Protesta de los trabajadores en septiembre de 2015. :: d. palma/
Protesta de los trabajadores en septiembre de 2015. :: d. palma

Afirman que solo seis de los 35 despedidos han sido llamados y reclaman a los nuevos propietarios que cumplan con el compromiso adquirido

Ana B. Hernández
ANA B. HERNÁNDEZ

«Al último se le llamó hace más de un mes y desde entonces no hemos vuelto a saber nada, por eso cada vez hay más nerviosismo», afirma un extrabajador de Etesa que prefiere no dar su nombre.

En su situación se encuentran los 29 que hoy siguen esperando regresar a sus puestos de trabajo en la empresa fabricante de transformadores de Malpartida de Plasencia.

La noticia a comienzos de este año de que la misma retomaría su actividad tras haber sido adquirida por el grupo suizo Faramax fue recibida con esperanza en la localidad. Los trabajadores, que habían sido despedidos un año antes después de realizar protestas por impagos, cuando Etesa entró en concurso de acreedores, se mostraron ilusionados ante el anuncio de Avante Extremadura -la empresa pública que mantiene una participación en la compañía del 32%- de que los nuevos propietarios planeaban que estos 35 empleados tuvieran prioridad a la hora de llevar a cabo las nuevas contrataciones.

Pero Faramax completó la pasada primavera la compra de Etesa y la inmensa mayoría de los 35 empleados, con el paro ya agotado, siguen esperando poder volver a sus puestos de trabajo. «Desde el último llamamiento de hace más de un mes no sabemos nada, no tenemos ninguna comunicación y la incertidumbre es lo peor», señalan los afectados.

«Lo que sabemos es que la empresa necesita trabajadores pero que piensa traer a ucranianos, motivo por el que el nerviosismo y el malestar van en aumento», añaden.

Etesa comenzó a funcionar en enero de 2009 en unas instalaciones de 20.000 metros cuadrados en Malpartida, con una inversión inicial de 24 millones de euros distribuidos en un 51% de capital privado, un 40,5% de Sofiex (hoy Avante) y un 8,5% de la Corporación Empresarial de Extremadura. Tras comenzar a dar signos de debilidad, Sofiex le inyectó en 2013 otros 3,5 millones. Dos años más tarde, y tras cinco expedientes de regulación de empleo, dejó de pagar las nóminas. Un juzgado de Cáceres la declaró en concurso de acreedores en febrero de 2016.

Un año después, de la mano de Faramax, ha retomado la actividad. Pero los empleados de entonces siguen esperando su vuelta.

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