La Diócesis de Plasencia se lanza a la búsqueda de vocaciones

Ismael Pastor, párroco de Hervás y Gargantilla, ha sido designado por el obispo para encabezar el equipo de desarrollo de vocaciones. :: palma/
Ismael Pastor, párroco de Hervás y Gargantilla, ha sido designado por el obispo para encabezar el equipo de desarrollo de vocaciones. :: palma

La edad media de los sacerdotes supera los 61 años y actualmente sólo hay dos seminaristas adscritos a Plasencia El Obispado crea un equipo para detectar entre los niños señales tempranas de interés por la Iglesia y desarrollarlas

Claudio Mateos
CLAUDIO MATEOSPlasencia

El clero de todas las diócesis de España envejece y la de Plasencia, con una media de más de 61 años entre sus sacerdotes, no es una excepción. El Obispado no quiere que se le escape ni un solo posible atisbo de vocación, y por eso ha creado un equipo para que «desarrolle, integre y motive» a los niños y jóvenes de la Diócesis que muestren un interés temprano por integrarse en la Iglesia, al frente del cual ha puesto a Ismael Pastor González, un cura de 34 años que actualmente es párroco en Hervás y Gargantilla.

«La situación es complicada», admite el joven sacerdote. Basta echar un vistazo al número de seminaristas que tiene ahora mismo la Diócesis, tan solo dos, que además estudian en Salamanca desde que el año pasado se decidiera cerrar el seminario de Plasencia, un enorme edificio situado en la plaza de la Catedral que se encuentra prácticamente sin uso. Las parroquias se nutren sobre todo de sacerdotes extranjeros que llegan a España para formarse, pero ni siquiera eso basta para garantizar un relevo generacional cada vez más difícil. Los curas se tienen que hacer cargo de varias parroquias al mismo tiempo y además atender a otras responsabilidades dentro de la Diócesis. Ismael Pastor, sin ir más lejos, al margen de ocuparse de sus dos parroquias lleva tres secretariados e imparte clases de Teología.

La tarea que le han encomendado no es sencilla porque las vocaciones escasean más que nunca y la Diócesis cubre un territorio muy amplio. «Todos debemos estar atentos para descubrir los signos», afirma. «Un niño no te va a decir que quiere ser sacerdote, o al menos es muy raro que pase eso, pero a veces hay rasgos, una inclinación a vivir el Evangelio que puede pasar desapercibida si no prestamos atención».

Ismael Pastor: «El celibato no es el problema, los protestantes no lo tienen y están peor en vocaciones»

Indicios

La primera fase es, por lo tanto, detectar ese tipo de indicios, algo que según señala Ismael Pastor puede ocurrir en casa, en la catequesis o en otros ámbitos en los que el niño o adolescente pueda sentirse cómodo para mostrarlos. «Entonces llega el momento de acompañarles, y no necesariamente para que en el futuro sean curas o monjas, porque la vocación puede tener otros recorridos en otros ámbitos distintos a la vida consagrada o el sacerdocio, como el servicio a los demás en el mundo laico», apunta.

Cuando queda claro que existen en el niño esos indicios, se les invita a una serie de convivencias que organiza el Obispado. «Así ven que no están solos, algo que sienten a menudo sobre todo en los pueblos, sino que hay otros niños de su edad con las mismas inquietudes y que sienten lo mismo que ellos», señala Pastor . Este año habrá cuatro de esas convivencias, la primera de ellas el próximo 10 de marzo en el colegio de las Josefinas de Plasencia. A ellas no sólo acudirán los que presentan signos de vocación, sino que habrá una participación más amplia. Es en los casos en los que la vocación resulta ya palpable cuando se llevan a cabo después otras convivencias más específicas orientadas hacia ese modo de vida.

Ismael Pastor no esconde que a los niños con posible con vocación se les «anima» a seguir explorando esa vía, si bien se hace «en un sentido general», sin intentarles dirigir específicamente al sacerdocio. Además, los padres deben estar de acuerdo, algo que no siempre ocurre. «Se dan casos en los que se oponen y ahí no se puede hacer nada, porque lo que nunca vamos a hacer es forzar la situación familiar, aunque también pasa a veces que los padres primero se oponen y luego lo aceptan porque ven la determinación tan clara que hay en sus hijos». Por eso considera que es más fácil que las vocaciones surjan en familias religiosas, donde los niños cuentan con un entorno más proclive.

Aun así, las vocaciones que se pueden llegar a detectar en estos días son muy escasas. El obispo de Plasencia, José Luis Retana, plasmó su opinión al respecto en una carta enviada la semana pasada, en la que anunciaba el nombramiento del nuevo equipo de pastoral vocacional. «Vivimos un momento de relativismo profundo y de indiferencia religiosa que está afectando a creyentes y no creyentes, sumergiéndoles en una profunda crisis de identidad personal y social, que desecha la búsqueda del sentido de la vida y el planteamiento de la misma con una vocación a la que responder y con la que comprometerse», decía.

Tipos de vocación

El obispo hablaba en esa misiva de los distintos tipos de vocación que necesitan y buscan, que además de la vida consagrada y la sacerdotal son «la vocación laical y la vocación matrimonial». Ismael Pastor señala en ese sentido que, bajo su punto de vista, los problemas que genera en las parroquias la escasez de sacerdotes podrían solucionarse en gran medida «dando más responsabilidad a los laicos», ya que en realidad «lo único exclusivo del sacerdote, que sólo puede hacer él, es dar misa». Sería, por lo tanto una redistribución de las responsabilidades entre toda la comunidad parroquial.

En cambio, Pastor no es partidario otras medidas drásticas que implicarían una revisión profunda de los preceptos de la Iglesia Católica, como por ejemplo la supresión del celibato obligatorio. Cree además que no sería efectivo. «El celibato no es el problema, lo vemos en otras iglesias, como la protestante, que no lo tiene y está aún peor que la católica en número de vocaciones».

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