«Nos decían que si estábamos locos»

Ángel Jiménez y Juan Vázquez junto a su entrenador, Antonio Martín, en el gimnasio Shotokan Ryu de Plasencia. :: andy solé/
Ángel Jiménez y Juan Vázquez junto a su entrenador, Antonio Martín, en el gimnasio Shotokan Ryu de Plasencia. :: andy solé

Juan Vázquez y Ángel Jiménez, primeros gitanos extremeños que logran el cinturón negro de kárate | Han obtenido el distintivo tras cinco años de entrenamiento en el gimnasio Shotokan Ryu de Plasencia

Claudio Mateos
CLAUDIO MATEOSPlasencia

«Nos decían que si estábamos locos, que dónde íbamos nosotros haciendo kárate, pero mira, lo hemos trabajado y sudado y hemos conseguido el objetivo propuesto». Quien habla es Juan Vázquez Vargas, conocido patriarca gitano de Plasencia de 53 años. Él y Ángel Jiménez Silva, de 54, se han convertido en los primeros miembros de esta etnia que consiguen en Extremadura el cinturón negro de kárate, un logro que les llega tras cinco años de entrenamiento constante en el gimnasio Shotokan Ryu situado en el barrio de Santa Elena.

La ruptura de una nueva barrera por parte de dos gitanos que, al margen de los paseos y algunas pesas, nunca en su vida habían practicado deporte, es el motivo por el que ambos, junto a su entrenador, Antonio Martín, han sido recibidos esta semana por el alcalde de Plasencia, Fernando Pizarro, y el presidente de la Federación Extremeña de Kárate, Daniel Timón, quien calificó como «un orgullo tremendo» el logro de Juan Vázquez y Ángel Jiménez, que no se puede conseguir sin los valores de «sacrificio, esfuerzo, compañerismo y respeto» que son la base de este arte marcial.

«Empezamos hace cinco años medio a escondidas de la familia por el qué dirán -afirma Vázquez-, pero al final hemos abierto una puerta grande para nuestro pueblo». «A mí siempre me había gustado pasear y alguna vez me apunté al gimnasio, pero duraba 15 días», relata Jiménez, quien gracias al entrenamiento que le ha proporcionado el kárate ha perdido 10 kilos de peso. «Para mí el físico es muy importante», añade.

«En el gimnasio no hay ni gitanos ni payos, hay karatecas», afirma su entrenadorLa Federación Extremeña quiere que participen en el próximo campeonato regional de veteranos

El entrenador de que les ha llevado desde el principio, Antonio Martín, recuerda cómo ambos llegaron hace cinco años al gimnasio en muy mala forma física. «Había que empezar desde cero y corregir hábitos, trabajando sobre todo la coordinación, la elasticidad y la resistencia», apunta Martín, quien señala que el kárate es «un deporte muy completo». «Yo les dije que, si se comprometían, en cuatro o cinco años podrían llegar a cinturón negro y lo han conseguido, y que conste que lo han hecho sin recibir ningún tipo de ayuda especial ni discriminación a favor», asegura el entrenador. Por lo tanto han pasado las pruebas ante un comité federativo bajo los mismos criterios que cualquier otro aspirante de su edad.

Para ellos no ha sido fácil mantener la disciplina que impone el ritmo de cerca de ocho horas semanales de entrenamiento al que se han sometido. «Nos tiramos tres años sin comprarnos el traje», bromea Juan Vázquez, quien reitera han tenido que sobreponerse a los comentarios que suscitaba su actividad dentro de la propia comunidad gitana, aunque también hay jóvenes de esta etnia que acuden a otros gimnasios. «Han tenido que romper muchas barreras incluso en su propia casa», señaló en ese sentido el alcalde, Fernando Pizarro.

Competiciones

Daniel Timón les animó a dar ahora un paso más y participar en los campeonatos de veteranos que están empezando a ser impulsados por la Federación tanto a nivel nacional como regional, como un intento de que los karatecas puedan seguir acudiendo a competiciones a edades más avanzadas, ya que hasta ahora lo habitual era dejar de competir.

La buena calidad de la convivencia y el respeto entre todos los karatecas del gimnasio sin importar la edad, sexo o etnia fue otro de los aspectos que se destacaron durante la recepción. «Allí todos somos una gran familia», dijo Ángel Jiménez. «Ellos ha sido durante todo este tiempo dos más, porque en el gimnasio no hay payos ni hay gitanos, hay karatecas», añadió el entrenador, quien destacó ese respeto como una de las principales señas de identidad de esta disciplina y de las artes marciales en general. «Nos ha aportado mucho y muy bueno tanto a nivel físico como espiritual», afirmó Juan Vázquez.

Fernando Pizarro le hizo entrega al gimnasio Shotokan Ryu de una bandera de Plasencia para que la luzcan en las competiciones en las que participen, si es posible con presencia de los dos karatecas gitanos placentinos en el próximo Campeonato de Extremadura de Veteranos que organice la Federación.

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