Un ataque con gasolina pone en entredicho la seguridad en los juzgados de Plasencia

Entrada principal de los juzgados de Plasencia, que está custodiada por dos vigilantes. :: david palma/
Entrada principal de los juzgados de Plasencia, que está custodiada por dos vigilantes. :: david palma

Un hombre que intentó quemarse a lo bonzo y causar un incendio había quebrantado una orden de alejamiento sobre una juez de Plasencia

Claudio Mateos
CLAUDIO MATEOSPlasencia

El olor a gasolina aún se percibía con claridad ayer al mediodía en la tercera planta de los juzgados de Plasencia. Allí se encuentra el tribunal de Primera Instancia e Instrucción número 1, donde unas horas antes, sobre las 9.40, un hombre había intentado quemarse a lo bonzo e incendiar las dependencias rociando el lugar con la gasolina que llevaba en una botella de agua.

Lo impidió la rápida intervención de algunos funcionarios presentes y de un ciudadano particular, que le redujeron contra la pared y evitaron, pese a la gran resistencia física que opuso, que accionase el mechero que llevaba en la mano. Unos minutos después llegaron dos vigilantes de seguridad, que esposaron al hombre, nacido en 1976, y más tarde la Policía Nacional, que lo detuvo por amenazas, coacciones e incendio en grado de tentativa.

El atacante se encontraba en el juzgado para recibir una notificación sobre un procedimiento que se sigue contra él por quebrantamiento de medidas cautelares. En concreto, por enviar dos cartas al domicilio de una juez de Plasencia sobre la que tiene en vigor una orden de alejamiento y la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio por unas amenazas previas.

Según testigos presenciales, el hombre llevaba varios minutos en el juzgado y fue al ser informado del auto cuando, al grito de «hasta aquí hemos llegado», sacó la botella y empezó a rociar el lugar con gasolina.

El incidente ha sacado a relucir la escasa seguridad que existe en los juzgados placentinos, una carencia que ayer puso de manifiesto en declaraciones a este diario la juez titular del número 1 y decana accidental, quien reconoció que los trabajadores llevaban tiempo temiendo que se pudiera producir algún incidente de gravedad. La juez ya había solicitado con anterioridad la presencia permanente de una pareja la Guardia Civil para custodiar el edificio, al igual que las hay en otros juzgados «especialmente conflictivos» como es el de Plasencia, una petición que tiene intención de reiterar. Indicó además que le ha comunicado el incidente por escrito al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEx).

En la actualidad, la seguridad en los juzgados de Plasencia se reduce a las cámaras de vídeo y a dos vigilantes de una empresa privada, que hacen pasar por un arco detector de metales situado a la entrada a todas las personas que acceden al edificio. Ninguno de ellos lleva armas. Por las tardes hay tan solo un vigilante para custodiar el juzgado de guardia. La juez decana señaló, no obstante, que el de ayer es el incidente más grave que recuerda en los 17 años que lleva destinada en los tribunales placentinos.

Intento de incendio

La juez del número 1, que presenció el suceso, y la Policía Nacional, afirmaron que el hombre había intentado tanto quemarse a lo bonzo como incendiar las dependencias de los juzgados, ya que roció la gasolina sobre su cuerpo y también la esparció a su alrededor.

Sin embargo el subdelegado del Gobierno, José Carlos Bote, negó desde Cáceres que el hombre hubiera tratado de prenderse fuego a sí mismo, sino que su intención era únicamente «generar un incendio».

Se da la circunstancia de que el ciudadano que en un primer momento ayudó al funcionario a reducir al atacante es el presidente de la Asociación Extremeña de Emprendedores con Discapacidad, Carlos Manuel Valiente, quien se encontraba en ese momento en los juzgados para unos trámites particulares.

Valiente, que conocía al atacante, asegura que avisó a los presentes de que el hombre padece una discapacidad intelectual. Por eso criticó lo que a en su opinión fue un «trato vejatorio» contra esta persona, especialmente por parte de una funcionaria que, aseguró, «le pisó la cabeza cuando ya estaba esposado y reducido, con los dos vigilantes de seguridad encima de él». Este testigo ha advertido que ha expuesto lo sucedido al Comité Español de Personas con Discapacidad Intelectual y a la federación de salud mental FEAFES «por si procede realizar algún tipo de queja o de denuncia»

El atacante permanecía ayer en la Comisaría a la espera de pasar a disposición judicial.

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