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Seis miembros de una familia se sientan en el banquillo por tráfico de drogas en Plasencia

imagen del juicio celebrado esta mañana
imagen del juicio celebrado esta mañana / A.M.
  • En la operación policial en la que fueron detenidos tres mujeres y cuatro hombres se incautaron 134 gramos de cocaína y 28 kilos de cogollos de marihuana

La Audiencia Provincial de Cáceres ha acogido hoy el juicio contra seis miembros de una misma familia y otra persona ajena a ella por dedicarse a la venta de marihuana y cocaína en Plasencia y localidades de alrededor.

De estos siete acusados, cuatro se han conformado y el acto de juicio ha seguido adelante con los otros tres procesados.

Entre los conformados están los dos cabecillas, que también se les acusa de pertenecer a un grupo criminal y que serán condenados a cuatro años y medio de prisión.

En la operación policial en la que fueron detenidos tres mujeres, de entre 26 y 64 años y cuatro hombres de entre 27 y 42 años, se incautaron 134 gramos de cocaína, 28,5 kilos de cogollos de marihuana y casi 14.000 euros en efectivo.

Esto fue en el registro que tuvo lugar el 7 de junio de 2016 en dos viviendas y unas naves de una finca propiedad de los acusados, las cuales servían de "laboratorio" para cultivar la marihuana, según ha puesto de manifiesto la fiscal,

La fiscal, que solicitaba penas de entre los dos y los seis años de prisión, ha mantenido que los dos cabecillas se dedicaban a la venta de sustancias estupefacientes y que guardaban la droga además de en su domicilio en la casa de otro hermano y en la finca de su hermana, la cual tenía un sistema de vídeo-vigilancia.

Los tres acusados que sí han ido a juicio han negado en todo momento su implicación en la trama.

Así, la hermana que vivía en la finca junto a su marido ha dicho que "nunca había entrado en la nave". "No sabía que mi marido se dedicaba a la venta de marihuana y cocaína", ha asegurado.

Por su parte, el otro hermano del cabecilla ha dicho que "es falso" que su hermano tuviese en su domicilio droga guardada para cuando se la acabase la del suyo y que "en su casa nunca se han vendido sustancias estupefacientes".

Por último, el único acusado ajeno a la familia ha declarado que su relación con los dos cabecillas del clan viene por "su afición a la caza" y que "nunca ha hecho labores de vigilancia para ellos y que no sabía que se dedicaban a la venta de droga".