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Sube la tensión entre Pizarro y la Junta a cuenta de la sanidad y la educación

Fernando Pizarro y Guillermo Fernández Vara durante una visita del presidente a Plasencia. :: david palma
Fernando Pizarro y Guillermo Fernández Vara durante una visita del presidente a Plasencia. :: david palma
  • El alcalde acusa al ejecutivo de «quitarle profesores y médicos a Plasencia» y de amenazar con retirar la inversión del colegio San Miguel

Lejos de calmarse, el torrente de acusaciones y declaraciones cruzadas entre el alcalde de Plasencia y la Junta de Extremadura no hace más que recrudecerse. Fernando Pizarro elevó ayer aún más la tensión al convocar una rueda de prensa para acusar directamente al ejecutivo regional de «quitarle médicos y profesores a Plasencia», una comparecencia que llamó la atención sobre todo por el tono empleado por el alcalde, mucho más duro del habitual, y la gravedad de algunas de las denuncias que lanzó.

Pizarro no solo se negó a disculparse por haber llamado hace unos días «fascista» a la Junta, sino que se reafirmó en su denuncia de que los responsables del colegio San Miguel «recibieron amenazas» para no permitir una reunión en el centro entre las asociaciones de padres y los agentes tutores. Fue incluso más allá al asegurar que esas amenazas consistieron en que la Consejería de Educación podía llegar a retirar la inversión de 600.000 euros comprometida en el Plan de Infraestructuras Educativas 2016-2020 para unificar los distintos edificios del colegio. El alcalde aseguró que tiene «absoluta constancia» de que esas amenazas se produjeron, aunque tanto la Consejería como el director del centro las han negado.

Las denuncias de Pizarro relativas a los «recortes» a los que, según dijo, la Junta somete a Plasencia desde que gobierna el PSOE se centraron en la educación y la sanidad. Criticó que estemos en noviembre y aún siga habiendo varios centros de secundaria de la ciudad en los que hay asignaturas sin impartirse porque faltan profesores desde el inicio del curso, y también mencionó «importantes recortes» en la concertada, que «han provocado que haya profesores que pierdan su trabajo o que hayan visto reducidas sus horas de contrato».

En el ámbito sanitario, reiteró las quejas por la supresión de una consulta de pediatría en el centro de salud Luis de Toro, que ha sido trasladada a Malpartida de Plasencia, un cambio que la Junta ha justificado esta semana por la bajada de población en la zona centro y la necesidad de «reorganizar» el servicio. También denunció que la plantilla del área de salud sigue estando incompleta y que han aumentado las listas de espera. «El PSOE nos quita profesionales sanitarios, y eso son recortes», dijo textualmente.

El alcalde afirmó que ha enviado una carta al presidente de la Junta en la que le comunica todas estas quejas, con copia a los consejeros de Sanidad y Educación.

La Junta lo niega todo

El ataque frontal de Pizarro fue tan duro que la Junta, enterada ya de las declaraciones del alcalde, respondió a las pocas horas por iniciativa propia. La Consejería de Educación hizo público un comunicado en el que negó estar recortando en partidas para Plasencia. Ofreció el dato de que «sólo en materia de infraestructuras educativas la Consejería ha invertido desde 2015 y tiene previsto invertir hasta final de año casi 500.000 euros», a los que sumó los 3,7 millones comprometidos en el plan 2016-2020 para el nuevo colegio de las huertas de La Isla y los 600.000 para unificar el colegio San Miguel. Recordó que el anterior gobierno regional, del PP, tan solo «había reservado una partida de 2,1 millones para la capital del Jerte».

Sobre la reducción de unidades de la concertada, la Consejería aseguró que ha aplicado «los mismos criterios que a la pública». De hecho, apuntó que el único centro afectado en Plasencia es el Santísima Trinidad, en el que se ha suprimido una clase de ESO «porque tenía matriculados a 55 alumnos para tres aulas, cuando la ratio de alumnos en Secundaria es de 30». Además, apuntó que en ese mismo centros se han aumentado 17 horas de primero, segundo, tercero y cuarto de ESO con el objetivo de que «puedan desdoblarse las clases para idiomas».