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La ciudad premia la labor social de Pablo Vicente con el 'Abuelo Mayorga'

Pablo Vicente, ayer en su casa de la plaza Luis de Zúñiga, en el Rosal de Ayala. :: david núñez
Pablo Vicente, ayer en su casa de la plaza Luis de Zúñiga, en el Rosal de Ayala. :: david núñez
  • «Estoy abrumado, en Plasencia hay cientos de mayores con méritos de sobra», afirma el director del Hogar de Nazaret

Fue partícipe del incipiente movimiento vecinal placentino en los años setenta, estuvo en el comité de empresa del hospital, fue concejal 12 años con José Luis Mariño, gestionó durante un cuarto de siglo la Hermandad de Donantes de Sangre, colaboró con Cáritas y, desde hace diez años, dirige el Hogar de Nazaret, una residencia para mayores sin recursos. Este es el abrumador currículum de Pablo Vicente Vicente, nacido en Arroyomolinos de la Vera y enfermero de profesión, cuya gran labor social en la ciudad ha sido reconocida con el Premio Abuelo Mayorga 2016.

El fallo del galardón fue hecho público ayer por la concejala de Servicios Sociales, Flor Conejero, quien destacó los méritos de Vicente para alzarse con un reconocimiento para el que ha sido propuesto por el hogar de mayores Puerta Berrozana. La entrega del premio se llevará a cabo mañana jueves a las 12.00 horas durante un acto oficial que se celebrará en el salón de plenos.

El premio Abuelo Mayorga nació hace cinco años con la intención de reconocer a personas mayores que hayan destacado por su trabajo en beneficio de la ciudad. El año pasado lo recibió Tino Neria. El jurado está compuesto por tres miembros del Consejo del Mayor, tres técnicos municipales, la jefa de negociado de Servicios Sociales y la concejala delegada del área.

Pablo Vicente, de 68 años, se declaró ayer «abrumado» tras recibir la noticia de que había sido reconocido con un galardón que se suma al Premio San Fulgencio que ya obtuvo en 2013. «Yo creo que me lo dan porque hay mucha gente que me quiere mucho, porque en Plasencia hay cientos de mayores con méritos de sobra como para que se lo hubieran dado a ellos», afirmó.

Su labor social se inició en el Rosal de Ayala, su barrio desde 1975, en cuya asociación vecinal entró animado por el sacerdote Felipe García, párroco durante muchos años en la iglesia de Cristo Resucitado. «Alguna cualidad vería en mí que me dijo que yo tenía la obligación como cristiano de estar ahí ayudando y dedicado a las cuestiones públicas», recuerda. Y desde entonces no ha parado de colaborar allí donde ha considera que podía ser de alguna utilidad.

Vicente considera que la ciudad tiene «muchas personas mayores que son muy activas», y de hecho esa es su recomendación para todas las personas de edad, que «se involucren en las actividades, porque además de ayudar a los demás es algo que te sirve para darte vida y salud a ti mismo». Él predica con el ejemplo, porque no para. Además de dirigir el Hogar de Nazaret, institución que depende de Cáritas, este curso se ha apuntado a la Universidad de Mayores de la Uex, y precisamente hoy presenta en el salón de plenos una exposición de objetos tallados en maderas y raíces que ha ido recogiendo en el entorno del pantano, y que ha titulado 'Naturaleza hecha arte'