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La intervención de un vecino salvó del fuego a una familia en un piso de Gabriel y Galán

La pareja afectada con Jorge (izquierda), que rompió la puerta.
La pareja afectada con Jorge (izquierda), que rompió la puerta. / A.S
  • Derribó la puerta para que pudieran salir las cinco personas atrapadas, entre ellas tres niños de corta edad

El incendio que el sábado destruyó por completo una vivienda social del barrio de Gabriel y Galán tuvo un protagonista cuya intervención resultó decisiva para que no hubiera que lamenta daños personales. El héroe del día fue Jorge, un vecino del bloque número cinco, que reventó a patadas la puerta del piso siniestrado para que pudieran escapar las cinco personas a las que sorprendió el fuego, entre ellas tres niños de corta edad.

En esta vivienda social residían el matrimonio formado por Adrián Montes, su esposa Arancha y sus tres hijos de dos meses, tres y cuatro años. Según relataron ayer los afectados, sobre las 12.00 horas del sábado, cuando en la vivienda estaban Arancha, su madre y los tres niños, un fallo eléctrico hizo que comenzarán a arder algunos enchufes. El fuego se propagó rápidamente por los muebles y enseres, y la familia trató de huir. El problema fue que la puerta del piso estaba cerrada con llave, y con los nervios del momento no acertaban a abrirla.

Los gritos de Arancha alertaron al vecino del piso de abajo, Jorge, quien no dudó en emprenderla a patadas con la puerta hasta que la cerradura cedió y los habitantes de la vivienda pudieron escapar. Las llamas adquirieron una gran virulencia y fue necesario desalojar el bloque entero. Los bomberos lograron controlar el incendio, pero aun así la vivienda quedó carbonizada prácticamente en su totalidad.

Interior carbonizado de la vivienda social.

Interior carbonizado de la vivienda social. / A.S

La familia afectada ha perdido casi todos sus enseres. Carecían de seguro, y además ocupaban la vivienda ilegalmente, como reconoce Adrián Montes. «Llevábamos mucho tiempo esperando a que nos asignaran una, -explicó ayer a este diario- y como no llegaba ya no podíamos esperar más y nos metimos en esta hace como un año y medio». Esa decisión les puede pasar ahora factura, puesto que, si bien siguen pudiendo optar a otra vivienda social, quedan a la cola de la lista al haber ocupado una ilegalmente.

La familia afectada fue atendida el mismo día del incendio por el Ayuntamiento, que les entregó un ‘kit’ de emergencia con productos de primera necesidad. Se les ofreció la posibilidad de alojarse en Cáritas, pero de momento se han ido a vivir a casa de un familiar. Ayer mantuvieron una reunión con los Servicios Sociales, que les van a otorgar una ayuda de emergencia social para que puedan alquilar un piso durante dos meses. Conseguir una vivienda social va a ser más complicado, aunque Adrián, que ahora está en paro aunque últimamente ha trabajado como camarero, dijo ayer que está dispuesto a hacerse cargo del arreglo del piso a cambio de que la Junta les firme un contrato de alquiler y se puedan quedar allí.

La posibilidad es remota, y ahora la preocupación de esta joven pareja se centra en encontrar un lugar permanente donde alojarse con su familia, mientras aún respiran aliviados tras el enorme susto.