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El movimiento vecinal resurge en San Lázaro

El alcalde y el concejal de Distritos, con el nuevo dirigente vecinal de San Lázaro (derecha). :: david palma
El alcalde y el concejal de Distritos, con el nuevo dirigente vecinal de San Lázaro (derecha). :: david palma
  • Un grupo de residentes, encabezados por Samuel Silva, pone en marcha una asociación que busca iniciar el camino para regenerar el barrio

El estigma social que pesa sobre el barrio de San Lázaro tras varias décadas sumido en la marginalidad, a causa principalmente del tráfico de drogas, es una losa muy difícil de levantar, sobre todo porque sigue siendo conocido como uno de los más importantes mercados de estupefacientes del norte extremeño. Para empezar a andar el camino hacia esa difícil regeneración era necesario que las instituciones contasen con un interlocutor entre los habitantes de la barriada, y ya lo tienen. Se trata de una nueva asociación vecinal que, encabezada por el joven Samuel Silva, está dispuesta a poner la primera piedra que, en un futuro, pueda conducir a la normalización de un barrio en que actualmente residen en torno a un centenar de personas, casi todas ellas de etnia gitana.

Los nuevos dirigentes vecinales de San Lázaro se reunieron ayer con el alcalde y varios concejales del equipo de gobierno, así como con representantes de la Policía Local y de las empresas concesionarias de la basura y la limpieza, los jardines y el agua. Después visitaron todos juntos las deterioradas calles del barrio en lo que se presentó como una primera toma de contacto para, al menos, ir elaborando una lista con las deficiencias que se pueden subsanar.

El alcalde, Fernando Pizarro, se mostró dispuesto a colaborar en las reivindicaciones puestas sobre la mesa por la nueva asociación, pero sin llamarse a engaño. «Vamos a hacer frente a nuestras obligaciones, pero a condición de que se cumplan las normas de convivencia elementales», apuntó el alcalde, quien, si bien aclaró que el Ayuntamiento «nunca ha hecho dejación de funciones» en San Lázaro, dijo que «no se pueden estar poniendo bombillas nuevas si al día siguiente las rompen, ni limpiando las vías del tren si al día siguiente vuelven a tirar allí la basura».

Pizarro dijo que tras esta primera reunión han adquirido ya algunos compromisos sobre la mejora de la iluminación y de la limpieza, así como para incluir algunas calles del barrio en el plan de asfaltado de 2017 «siempre que luego no haya gente que se dedique a destrozarlo dejando correr el agua todo el día por la calle, e incluso con herramientas», puntualizó. «Tengo la esperanza de que sea posible», indicó, y dijo que al menos ahora tiene «la satisfacción de contar con una persona de referencia» para tratar todos estos asuntos, que es el nuevo dirigente vecinal de un barrio en el que, según aseguró el alcalde, el problema del tráfico de drogas se ha reducido últimamente «no sólo por la vía represiva, sino también la social».

Samuel Silva, de 25 años y residente toda su vida en San Lázaro, apuntó que este es «un barrio difícil y que ha estado mucho tiempo sin ley». Afirma que la intención que le mueve a él y los otros vecinos que se han involucrado en la asociación es mejorar la «integración» del barrio con el resto de la ciudad, y dijo que la iniciativa ha sido muy bien recibida por la mayor parte de los habitantes de San Lázaro, a quienes pidió paciencia porque cambiar la realidad de un lugar de estas características requiere tiempo y el compromiso de todos los vecinos.

Como ejemplo de este compromiso, el alcalde puso la tarea que realiza una joven residente en el barrio que se dedica a pasar a diario por las casas para recoger a los niños y llevarlos al colegio, lo que contribuye a paliar otro de los grandes problemas de San Lázaro, que es el absentismo escolar. «Si San Lázaro mejora, toda la ciudad mejora», dijo.