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San Petersburgo, ciudad majestuosa de esplendor, belleza e historia

Iglesia de la Sangre Derramada en San Petersburgo.
Iglesia de la Sangre Derramada en San Petersburgo. / RC
  • Te sentirás como un Zar entre sus preciosas calles y edificios que rompen con lo establecido en el viejo continente

Tan fría como espectacular, la bella ciudad rusa de San Petersburgo se levanta sobre 44 islas y tiene tan solo 300 años de antigüedad. Bañada por el mar Báltico, el agua cobra una importancia fundamental, el río Nevá y los canales atraviesan la ciudad convirtiéndola en la “Venecia del norte”. Tras la capital, Moscú, es la ciudad más importante y poblada de Rusia, además cuenta con una posición estratégica fundamental.

San Petersburgo es un lugar lleno de historia, allí surgió la revolución rusa que modificó el rumbo del país. Ha cambiado tres veces de nombre, siendo Petrogrado desde 1914 hasta 1924 y Leningrado de 1924 hasta 1991, cuando tomó el nombre que mantiene actualmente.

El que visita San Petersburgo queda prendado de la belleza de una de las ciudades más bonitas del mundo, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. Reclamo turístico también, para todo crucero que atraviesa el Báltico y visita sus capitales.

Si vas a viajar a San Petersburgo, lo mejor es hacerlo en época de buen tiempo, entre junio y agosto, puesto que las bajas temperaturas del norte de Europa son un hándicap en este viaje. Lo mejor es desplazarse en avión y buscar vuelos directos, el trayecto dura en torno a seis o siete horas desde el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid- Barajas.

Encontrar un hotel céntrico y bien ubicado es fundamental para disfrutar de la ciudad, por ejemplo el Park Inn Radisson Nevsky, de cuatro estrellas y situación privilegiada. Una vez instalados y a pie de calle hay lugares de visita obligada. Ejemplo de ello es la Iglesia de la Sangre Derramada, una de las más bellas de Rusia, levantada en memoria del Zar Alejandro II.

Catedral de Kazán en San Petersburgo.

Catedral de Kazán en San Petersburgo. / RC

San Petersburgo se caracteriza por su majestuosidad, al igual que la Catedral de Kazán, la más impresionante de la región inspirada en la columnata del Vaticano. Es importante saber que al construirse la ciudad se tomaron influencias italianas y en menor medida francesas, por eso no es difícil encontrar similitudes entre el país de la bota y la ciudad rusa. La fortaleza de San Pedro y San Pablo es la otra catedral destacada, donde yacen las tumbas de los zares rusos, se levanta imponente con su fascinante color y sus cúpulas, junto al río Nevá.

Las temperaturas bajo cero suelen ser protagonistas en esta parte del país, las nieves frecuentes y hay que tener mucho cuidado con el hielo de las calles, además el río y los canales se congelan y se puede incluso andar sobre ellos. Merece la pena acercarse y pasear por la plaza de Lenin, cuya estatua preside la impresionante explanada, al fondo la Casa del Soviet, mandada construir por Stalin.

Museo del Hermitage

Museo del Hermitage en San Petersburgo.

Museo del Hermitage en San Petersburgo. / RC

Los grandes espacios y anchuras son frecuentes en esta ciudad, claro ejemplo de ello es la preciosa plaza del Palacio cuyo edificio más importante es el antiguo Palacio de Invierno de los zares rusos, y que actualmente alberga el museo del Hermitage, una de las mayores pinacotecas y museo de antigüedades del mundo, con más de tres millones de obras de arte en su interior.

Una verdadera joya cultural donde merece la pena recrearse, el museo se formó de inicio con la colección privada que fueron adquiriendo los zares. Alberga todo tipo de obras de arte, desde piezas romanas y griegas hasta asiáticas, pasando por obras de Europa Occidental y Rusia. Su pinacoteca está considerada como una de las más importantes e impresionantes del mundo.

La Catedral de San Isaac es otro de los monumentos destacados de la zona, merece la pena visitarlo por su monumentalidad. El ballet es una de las artes más valoradas por los rusos, en San Petersburgo destaca el teatro Mariinsky, un edificio impresionante que alberga la compañía más importante del mundo en ballet.

La plaza de la Victoria se encuentra en la zona sur de la ciudad, allí se situaba la última línea defensiva del ejército soviético en la II Guerra Mundial. Una etapa histórica muy relevante para el país en general y para esta ciudad en particular, es difícil encontrar algún vecino que no perdiera un familiar en la guerra y eso continúa en la memoria.

Si visitas San Petersburgo no puedes irte sin probar su bebida más tradicional, el Vozka. Los rusos suelen beberlo a todas horas y de esta manera combatir el frío.