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El hogar de la imaginación animada

El gran elefante, una obra de la isla de las máquinas, pasea por las calles de Nantes. / Jean-Dominique Billaud
  • Un elefante mecánico de doce metros o un carrusel de tres plantas poblado de criaturas marinas metálicas atraen a miles de personas cada año a la isla de las máquinas en Nantes

  • Esta ciudad francesa también es la cuna del teatro callejero Royal de Luxe, donde marionetas gigantes recorren sus calles

El revuelo y el griterío de asombro y entusiasmo de los pequeños y no tan pequeños indican el camino. Entre los edificios surge un elefante mecánico de doce metros de alto. Su lento y majestuoso caminar le proporciona más vitalidad si cabe. De pronto, tras un sonoro bramido, con un coordinado movimiento de la trompa expulsa chorros de agua hacia las decenas de curiosos que cámara en mano pululan a su alrededor para fotografiarle y grabarle. Desde lo alto del animal se escuchan las risas de los pasajeros que disfrutan de un recorrido montados a lomos del 'grand éléphant'. Una obra que habita en la isla de las máquinas de Nantes, un espacio donde la imaginación y la fantasía cobran vida y marcan el día a día. Un lugar que bien podría haber salido de la mente del nantés más internacional: Julio Verne.

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  • Nantes, un escenario teatral

La ciudad, situada en el departamento de Países del Loira, está plagada de dinamismo y pasión por el arte urbano más vanguardista. Exposiciones, obras itinerantes, figuras arquitectónicas... Todas forman parte de la línea verde, una ruta donde el viajero disfruta de las creaciones de artistas expuestas en el recorrido. Esta idea responde a la idea de que la gente se encuentra el arte por la calle. No necesita entrar a un museo -que también los hay-. Además, este trayecto permite contemplar sus grandes avenidas, el casco antiguo peatonalizado, sus numerosos plazas y parques que elevaron a Nantes a la categoría de ciudad verde en 2013.

Pero entre los lugares más mágicos de la ciudad se encuentra la isla formada por el caprichoso caudal del Loira y convertida en el refugio y morada de las obras más fantásticas. Las máquinas de la isla se encuentran en los antiguos astilleros de la ciudad, cerrados en 1987. El emplazamiento, situado frente al casco histórico de Nantes, fue rehabilitado para abrirlo a la ciudad. Este espacio surge de la creativa mente de Pierre Orefice y François Delarozière, dos artistas procedentes del mundo del espectáculo callejero y las escenografías urbanas. Las otrora naves de construcción naval se han convertido en los talleres de la imaginación desde donde en 2007 surgió el gran elefante. Esta espectacular obra de gran realismo y de impresionantes dimensiones -12 metros de alto, 8 de ancho y 21 de largo, y de 48,4 toneladas de peso- se mueve gracias a un potente motor y a un engranaje hidráulico accionado por 62 elevadores. Una estructura con capacidad para llevar a 50 pasajeros en sus lomos mientras da un paseo por la isla.

En 2012 le llegó el turno al Carrusel de los Mundos Marinos, un acuario mecánico de tres niveles, morada de decenas de criaturas mecánicas que pueden ser manipuladas por los pasajeros. Este carrusel se eleva hasta los 25 metros de altura, con un diámetro de 22 metros. Su estructura es una suma de tiovivos apilados. En cada uno de ellos habitan distintas criaturas marinas como cangrejos gigantes, medusas, un pez linterna abisal, peces voladores...

Las garzas

En otra de las naves puede comprobarse el proceso de creación de estas obras. En el laboratorio se muestran las etapas de construcción del gran elefante o el carrusel además de las máquinas que darán forma a la próxima estructura de la isla: el árbol de las garzas. Según el proyecto, este árbol de acero de 50 metros de diámetro y 35 metros de altura, estará coronado por dos garzas y contará con 22 ramas. En cada una de ellas se descolgarán jardines colgantes. Esta obra aún se encuentra en estudio aunque en el taller puede observarse una maqueta de la obra además de algunos prototipos de animales que poblarían el árbol.

Pero Nantes es una ciudad que respira arte por todas sus latitudes. Hasta el punto de que pueden verse caminar gigantescas marionetas por sus céntricas calles. Unas figuras que cobran vida gracias a las grúas y, sobre todo, a decenas de personas que actúan como liliputienses tirando de los hilos para dotar de movilidad tamañas obras. 'La abuela' y 'El niño' son en esta edición los protagonistas durante tres días del teatro callejero organizado para deleite de miles de personas de todas las edades que abarrotan las principales arterias de la ciudad. Durante los tres días las calle de Nantes se convierten en un escenario teatral nada convencional. Ambas figuras forman parte del espectáculo imaginado por Royal de Luxe, una de las mayores compañías de teatro callejero del mundo. Su creador, Jean Luc Courcoul, puso en pie su primer espectáculo en 1979. Desde entonces el éxito ha llevado a sus distintas y originales figuras a representar estas obras de teatro por ciudades de medio mundo.

Otra de las bellezas de Nantes es el río Loira, que atraviesa la ciudad dotándola de gran atractivo. Pero también es un lugar dedicado al arte mediante un recorrido por el estuario que puede realizarse en bici o barco. Los 60 kilómetros recogen hasta 29 obras de arte moderno. Creado en 2004, se invitó a diversos artistas a que expusieran sus obras en el estuario. Algunas de las obras permanecieron fijas. En este museo al aire libre y pueden contemplarse desde una sucesión de anillos que bordean la isla de las máquinas y de noche brillan e iluminan la superficie de agua, hasta esculturas de animales colgadas de los árboles. Todo un espectáculo.