Hoy

La verdad del famoso pavo real de Cáceres

fotogalería

  • «Se llama Curro y lleva con nosotros tres años», afirma el chef César Ráez, gerente del restaurante Torre de Sande

La noche tiene tonos amarillos en la Plaza de San Mateo. Una pareja busca por los viejos edificios color canela, hasta que ella llama la atención al novio: «¡Ahí está! ¡Ahí está!», le dice señalando a la esquina de un patio, justo encima de la placa del Callejón de la Monja. Allí, a unos cuatro metros de altura, encuentran lo que buscan. Él empieza a hacer fotos y, poco a poco, se acercan más personas, la mayoría turistas; y unos con sus máquinas fotográficas y otros con sus móviles, inmortalizan a un resplandeciente pavo real, que posa orgulloso mientras le retratan en primer plano, teniendo de fondo la torre cubierta de parra virgen o la señorial torre del Palacio de los Golfines de Arriba.

Es un espectáculo que cada vez tiene más seguidores, mientras se multiplican en internet las imágenes y los vídeos del cada vez más famoso pavo real de la Ciudad Monumental de Cáceres. Pero... ¿de quién es este pavo? ¿Qué hace en la Plaza de San Mateo?

«Se llama Curro y lleva con nosotros tres años», afirma el chef César Ráez, gerente del restaurante Torre de Sande. El restaurante ya cumplió los 19 años y desde hace 16 tiene pavos reales, «la idea fue de un amigo de mi hijo, nos gustó y desde entonces tenemos pavos reales que son como de la familia. Los primeros fueron dos, el macho se llamaba Torre y la hembra Sande. Luego tuvimos otros dos machos, uno de ellos totalmente blanco, y una hembra. Ahora sólo tenemos a Curro, es nuestro sexto pavo real. Lo curioso es que éste es al que parece que le gustan más las fotos. Hay veces que hay más de veinte personas haciéndole fotografías, y hay turistas que si no lo ven entran a preguntar por él».

Uno de los antecesores de Curro dio que hablar en junio de 1999. El patio del Torre de Sande era el lugar escogido para las ruedas de prensa del Festival de Teatro Clásico y cuando Nati Mistral (Madrid, 1928) iba a hablar sobre su Celestina, su perra pequinés Doña Sol atacó al pavo y éste, al huir, arremetió contra los periodistas. La actriz encerró al pequinés y buscó al pavo para pedirle perdón.

Fue una novia agradecida de como había quedado su boda en el castillo de la Arguijuela (lugar que también gestiona César Ráez), quien le regaló al chef a Curro. ¿Qué cuánto tiempo vive un pavo real? Pues César Ráez dice que unos cinco años, pero hay libros en los que se afirma que pueden llegar a 15 años. Desde aquí deseamos larga vida a Curro, la nueva estrella mediática de Cáceres.

El pasado jueves por la noche, mientras había gente que buscaba al pavo en San Mateo, en La Montaña se celebraba una fiesta. Se inauguraba El Mirador de La Montaña, nuevo nombre del bar-restaurante que tiene alquilado la Cofradía de la Virgen de La Montaña. La gerente es Pilar Pérez Cordero, de 21 años, que comenta que en el interior del local tienen una ludoteca para los niños, y fuera una terraza con 36 mesas, en donde se sucederán las actuaciones musicales en directo. En la inauguración cantó Zaira, que demostró el buen estado de su voz. Aquí habrá arroz con bogavante, carrilleras al vino, solomillo, berenjenas con miel y menús para niños, entre otras muchas cosas.

Empieza a hacer calor y El Mirador de La Montaña será un buen lugar para buscar el fresco por las noches, como el Chiringuito del Paseo Alto, donde a las nueve y media de esta noche actuará el saxofonista Joaquín de la Montaña con el pianista Juanlu García. A las 22.00 horas también se inaugurará en la Madrila Baja, la terraza-lounge de la SalaBarroco.

Una de las malas noticias culturales que han tenido lugar estos días es el cierre de la Sala Croma. Este fin de semana ofrece sus dos últimas actuaciones. A las nueve de esta noche cantará Chloé Bird con su banda (9 y 8 euros). Mañana domingo, a las seis de la tarde habrá títeres para el público infantil con Títereteatro que representará El Romance de la Princesa Triste (6 y 5 euros).

En El Corral de las Cigüeñas, este domingo, a las siete de la tarde, se ofrece una jazz session especial con Mario Osuna Quartet. El avezado guitarrista Mario Osuna conducirá la jam a la que se puede unir cualquier músico, contando con la ayuda del saxofonista Alex Jansen, el batería Rafa Huertas y el bajo Enrique Tejado.

Anoche, en los jardines del Museo Pedrilla, fue el cuarteto Berzosax quien amenizó la gala de los premios Pata Negra y Pezuña2014 que entregó la Asociación de la Prensa de Cáceres. Juan Carlos Fernández Rincón, presidente del Banco de Alimentos de Cáceres, fue quien recogió el Pata Negra (el premio bueno), mientras que el gerente del Gran Teatro, Juan Pedro González, recogió el Pezuña. No diremos aquí los otros candidatos al premio malo, pero sí los del premio bueno: Fernando Pizarro, alcalde de Plasencia; la Fiscalía Superior de Justicia de Extremadura; la empresa Acciona; la Red Solidaridad Popular; la Guardia Civil; Pedro Escobar, coordinador general de IU; y los compañeros periodistas que cada vez trabajan en condiciones más precarias.

Esta semana también se dio a conocer los ganadores del IV concurso de Fotografía Parque del Príncipe. El primer premio (150 euros y diploma) fue para Luis Encina Barroso; el segundo premio (100 euros y diploma) para Antonio García Rico; y el tercero (50 euros y diploma) para Luis Munuera.

También ha habido celebraciones de aniversarios. Travelmapa, la guía turística oficial del ocio, cultura y compras de la ciudad de Cáceres, ha festejado su décimo aniversario con 100 ediciones publicadas. La publicación es mensual, bilingüe y gratuita. Sus fundadores son Diana Gutiérrez Vignollet y Sebastián Carbini.

Dentro del mundo de la literatura, el polifacético Juan Kam (Juan José Camisón), que se ha prejubilado como profesor de la Facultad de Formación del Profesorado, ha presentado 'Per Versum' su testamento poético. «No volveré a escribir poesía», asegura. En el libro figuran 30 traducciones a distintos idiomas de su 'Soneto 35', que gustará a más de un afortunado que pueda disfrutar de vacaciones:

«Partir lejos, muy lejos, borracho de impaciencia,/ explorar nuevos besos, palabras, latitudes,/ abandonar los libros leídos y olvidados,/ descubrir otros ecos en otros nuevos labios.../ Ni los bellos jardines que reflejan tus ojos,/ ni los profundos mares que surcó mi navío,/ no retendrán ya nunca mi corazón ahogado/ por los arduos desiertos de las noches sin luna./ Bogar, halar al frente, singlar a toda máquina,/ recorrer mares, millas, capitán o grumete,/ y navegar aprisa hacia remotas playas./ Dejar atrás sirenas, preocupación, naufragio,/ y avanzar por la estela de plata que promete/ cantos de libertad azul, paz, islas de gozo».