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Lo mejor de la Costa Brava en pueblos y playas

Cabo de Creus, en Cadaqués (Gerona).
Cabo de Creus, en Cadaqués (Gerona). / Archivo
  • Un recorrido por la costa de Gerona a través de sus pueblos y sus playas, rincones tranquilos muy bien conservados y perfectos para disfrutar de las vacaciones de verano

Te proponemos un recorrido por la Costa Brava, para muchos desconocida, pero de gran valor natural y belleza paisajística. Destacaremos algunos de sus pueblos, tranquilos y bien conservados, que se intercalan con preciosas calas escondidas, de aguas cristalinas. Una idea perfecta para este verano.

La Costa Brava se extiende por todo el litoral de Gerona y cuenta con más de 200 kilómetros de extensión. De norte a sur comienza en Portbou, municipio limítrofe con Francia, y acaba en la localidad de Blanes.

Si viajas desde España lo mejor es desplazarse en coche, aunque se encuentre en el extremo noroeste de la Península y las distancias sean relativamente largas. El coche te dará autonomía y libertad, fundamentos esenciales para disfrutar de la zona. Para conocer a fondo la Costa Brava lo mejor es dedicar al menos una semana para ir de pueblo en pueblo y disfrutar también de sus playas, aunque si no dispones de tanto tiempo en un fin de semana se puede ver.

La ruta que te proponemos comienza de norte a sur. El que quiera partir desde el inicio tendrá que llegar hasta Portbou, aunque el pueblo con más encanto de la zona norte es Cadaqués. Sin duda uno de los pueblos más bonitos de España, Salvador Dalí decidió pasar allí parte de su vida y no se equivocó.

El encanto de Cadaqués invita a hacer noche entre sus callejuelas, una pequeña aldea de pescadores repleta de casas blancas. Pasear por su casco antiguo y disfrutar de sus encantos naturales, culturales y gastronómicos. Merece la pena recorrer la orilla del mar y disfrutar de su idílica bahía llena de barquitos. El pueblo y el mar se funden en uno solo integrándose por completo.

Podrás visitar la Casa Museo de Salvador Dalí, y el Parque Natural de cabo de Creus. Cuenta, además, con numerosas calas, muchas de ellas vírgenes y de difícil acceso, destacan las que rodean la bahía y las del cabo de Creus. Entre los acantilados se pueden encontrar zonas para descender y acceder al mar, lugares poco transitados pero preciosos, conocidos sobre todo por los que allí habitan.

Más al sur se encuentra Roses, un municipio bastante más grande, destino destacado para aquellos que busquen sol y playa como primera opción, si es tu caso debes visitar Cala Montjoi. Se pueden realizar todo tipo de deportes de aventura, la mayoría relacionados con el mar, merece la pena visitar el castillo de la Trinitat.

La Escala es la siguiente localidad reseñable, ubicada en la preciosa bahía de Roses. Aquí podréis encontrar la playa de Portitxol y no os podéis ir sin probar sus famosas anchoas. Es aconsejable visitar las ruinas de Empuries, el conjunto arqueológico griego más importante de España.

Continuando hacia el sur topamos con uno de los pueblos más destacados a nivel turístico de la Costa Brava, Begur. Si puedes haz una o dos noches aquí. Alrededor de Begur se encuentran algunas de las calas más bonitas de la región, por ejemplo: Cala de Illa Roja, Cala de Aigua Xelida o Sa Tuna. Lugares perfectos para realizar snorkel, algunos de ellos requieren una pequeña caminata rodeando el acantilado.

Begur se encuentra en lo alto de una colina, lo mejor es dejar el coche en cualquiera de los aparcamientos y subir a pie. Disfruta de sus estrechas callejuelas y si puedes sube hasta el castillo, está en ruinas pero las vistas desde allí son espectaculares, podrás divisar la costa y disfrutar de las azules aguas del Mediterráneo.

Calella de Palafrugell, es el siguiente pueblo en la ruta, un lugar precioso que destaca por su arquitectura. Se trata de un municipio que mantiene la esencia pesquera de antaño, todas las casas siguen la estética blanca que hacen integrarse con el paisaje y el azul del mar. Desde la costa se puede divisar el pueblo y sus encantos. Las aguas turquesas que bañan la Calella son perfectas para la práctica del buceo o el snorkel.

Pasando por Palamós es recomendable hacer un alto en el camino para disfrutar de un baño en la cala del Castell, una de las playas vírgenes más bonitas de la Costa Brava. Un rincón ideal entre aguas cristalinas y arena fina. Rodeada de pinares es un rincón perfecto para disfrutar con los niños. No te vayas sin probar sus gambas en cualquier restaurante del paseo marítimo.

Si tienes tiempo visita Platja d´Aro. Más adelante se llega a Tossa de Mar, un pueblo que enamora. Pasear por sus callejuelas medievales que transportará a otra época. Destaca por sus murallas y las vistas que desde allí se disfrutan, permitiendo al visitante relajarse contemplado la Costa Brava.

La tradición, es otra de sus características, que se respira en el barrio de los pescadores conocido como Sa Roqueta. Tossa del mar es un paseo a través de la historia, un museo al aire libre. Para matar el calor date un baño en Cala Pola, un rincón precioso.

Tras Tossa, espera el último destino de la ruta, Lloret de Mar, villa marinera conocida por playas como Fenals, Sa Boadella o Canyelles, perfectas para desconectar bajo el sol de la Costa Brava. Además de sus actividades acuáticas, el senderismo es otro de sus reclamos turísticos para conocer la flora y fauna de la zona mediterránea. Los monumentos, repartidos por todo el municipio, están situados cerca de miradores que ofrecen unas vistas espectaculares, un ejemplo de ellos es el homenaje a la mujer marinera.