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Cueva de Fuentes de León.
Cueva de Fuentes de León. / :: Ayuntamiento de Fuentes de León

Viaje a las joyas del subsuelo extremeño

  • Cuevas y antiguas minas transportan al visitante a un paisaje único que despierta en la oscuridad mostrando su riqueza geológica y claves para conocer cómo vivían nuestros antepasados

Hay una Extremadura oculta. Un territorio que dormita horadado en la tierra. Cuevas y minas convertidas en joyas naturales guardadas en la oscuridad del subsuelo. Corredores y espacios subterráneos excavados en la roca, abiertos en las entrañas de sierras y planicies que nos transportan a nuestro pasado más remoto.

La región posee un patrimonio geológico sorprendente, casi virgen, esperando ser descubierto por miles de ojos curiosos. Nos centramos en cuatro enclaves extremeños que forman parte de la red recomendada por la Asociación de Cuevas Turísticas Españolas.

FUENTES DE LEÓN: GRUTA EXTREMEÑA DE LAS MARAVILLAS

Tenemos que viajar al extremo sur de Badajoz para adentrarnos en las cuevas de Fuentes de León. Son sin duda uno de los mayores exponentes de esta riqueza extremeña bajo tierra. Su sorprendente entramado de cavidades subterráneas se formó hace diez millones de años en el límite extremeño con la provincia de Huelva, en los últimos coletazos de Sierra Morena y a poco más de treinta kilómetros de la famosa Gruta de las Maravillas de Aracena.

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Una de las cuevas guarda una importante colonia de murciélagos. / R.MOLINA

En 2001 este conjunto de cavidades fueron declaradas monumento natural. A partir de entonces empezaron a gozar de protección y de una infraestructura adaptada a los visitantes. Su relevancia creció exponencialmente el año pasado, al producirse un hallazgo arqueológico de primer orden, trascendiendo de su mero atractivo geológico.

Una excavación en la Cueva de los Postes permitió encontrar uno de los vestigios de la evolución humana más antiguo hallado en Extremadura: la falange de un homínido datada entre 180.000 y 240.000 años de antigüedad. Una réplica de este hueso del Neolítico pudo verse hace unos meses en Mérida, junto a restos de un cráneo fosilizado.

Hace miles de años los homínidos luchaban por sobrevivir y se refugiaban en estas cuevas. Nuestros antepasados se alimentaban de sus propios muertos. Las extremas condiciones climáticas eran tan adversas para cazar o pescar que la antropofagia era la única forma de seguir vivo. Y allí quedaron los restos, huesos que pasaban a formar parte de ajuares funerarios.

La Cueva de los Postes es una cavidad pequeña y baja, que recibe el nombre de las formas cristalizadas en forma de columna que flanquean su pasadizo principal. Además de los importantes restos óseos del Neolítico se han hallado objetos de época romana, pues la gruta fue usada como lugar de culto.

Además de la gruta de los Postes, Fuentes de León cuenta con otras cuevas importantes: la de Masero, el Agua, del Caballo y la Lamparilla. Solo las cuatro primeras son visitables -aunque el recorrido guiado solo incluye las tres primeras-. Algunos estudios señalan que aún existen importantes cavidades por descubrir e investigar. Futuras excavaciones dirán si es cierto.

La Cueva del Caballo se denomina así por una formación rocosa que se asemeja a una cabeza equina. En esta cavidad existe además un altar romano, donde se hallaron lucernas y terracotas.

Cerca se encuentra la entrada a 'la bonita', la Cueva de Masero. Es la más profunda y destaca por sus formaciones geológicas. Por sus características es la que más se asemeja a la Gruta de las Maravillas de Aracena.

La Cueva del Agua es la más grande y se describe como un templo kárstico ocupado por un gran lago de 60 metros, espacio rematado por una bóveda habitada por una importante colonia de murciélagos declarada de Interés Comunitario.

Aquí se pueden admirar las estructuras geológicas y el lago, además de poder ver algunos murciérlagos. Para ello se ha instalado una plataforma colocada a la entrada de la cavidad. Tiene una profundidad de 30 metros y una altura de unos 20 metros.

LA JAYONA: DE MINA DE HIERRO A JOYA NATURAL

No abandonamos la parte meridional de la provincia de Badajoz. En la Campiña Sur nos empera La Jayona, a 4,5 kilómetros de Fuente del Arco. El enclave permite adentrarse en una mina abandonada de principios de siglo XX, convertida por el paso del tiempo en monumento natural. Las condiciones de humedad y temperatura han hecho posible el nacimiento en sus paredes y túneles de una peculiar vegetación. Helechos, plantas trepadoras, higueras y musgos conforman su jardín interior, realzado por el brillo del mineral cuando los rayos de sol penetran en las galerías. Nada más distinto de la vegetación adehesada y mediterránea que vemos en el exterior.

De sus entrañas excavadas en las estribaciones de Sierra Morena empezaron a extraerse allá por 1900 miles de toneladas de hierro. La mina llegó a ocupar un puesto destacado en la edad de oro de la minería metálica española del primer tercio del siglo, alimentando la maquinaria bélica de la Gran Guerra. Hay que lamentar el expolio que sufrieron las instalaciones décadas atrás, incluyendo el desmantelamiento del tranvía aéreo que llevaba el mineral sacado de la tierra hasta la estación del pueblo, desde donde se trasladaba el material a la fundición de Peñarroya (Córdoba).

COMPLEJO MINERO DE LOGROSÁN

Las minas de Logrosán constituyen uno de los reclamos turísticos subterráneos recuperados con mayor éxito en Extremadura. La localidad cacereña ha sabido poner en valor su rico patrimonio minero de fosfatos.

En 2009 se rehabilitó el antiguo pozo María y las galerías que recorren la mina Costanaza. El conjunto abrió al público en agosto de 2012. Desde entonces el recinto ha recibido 14.000 visitas, siendo el crecimiento de visitantes "exponencial". En agosto de 2014 se puso en funcionamiento el Museo Geológico y Minero Vicente Sos Baynat, nombrado así en memoria del geólogo que estudió la Sierra de San Cristóbal en los años cincuenta.

Mª Paz Dorado, coordinadora del proyecto Minas de Logrosán, conoce muy bien la importancia del yacimiento. "Su materia prima fue la principal fuente para la fabricación de abonos de fosfato en Europa durante el siglo pasado". Con 210 metros, el Pozo María fue el más profundo" del Viejo Continente. El yacimiento se encuentra a los pies de un plutón granítico aflorado en la Sierra de San Cristóbal, cuya formación está datada hace unos 350 millones de años.

El filón de Costanaza cruza el camino de Guadalupe. Para allanar esta vía hubo que retirar la roca superficial y un trozo de fosforita afloró a la superficie. La descubrió el investigador británico Williams Bowles cuando pasaba por aquí en el siglo XIX realizando un inventario de minerales de España.

La mina se dejó de explotar en 1946, al descubrirse un importante yacimiento en el norte de África, a cielo abierto y con mano de obra más barata. La mejor calidad del material del Pozo María no impidió su declive, que había comenzado dos años antes.

La explotación se había iniciado en 1863 gracias a la inversión inglesa. Casi paralelamente comenzaba la extracción de fosfatos en Aldea Moret, el poblado minero de Cáceres. El político que dio nombre a esta industria se preocupó de promover la construcción del ferrocarril de Cáceres a Lisboa; sin embargo fracasó en su intento de enlazar la ciudad cacereña con las Villuercas.

La Compañía de Fosfatos de Logrosán pidió después otro ferrocarril para conectarse con la fábrica de abonos de Villanueva de la Serena. Aunque era difícil y costoso salvar el macizo de las Villuercas, las traviesas de la vía y varios viaductos vieron la luz en los años 20 gracias a una concesión de Primo de Rivera. Sin embargo, distintos intereses y la falta de recursos hicieron que el proyecto quedara abandonado durante la dictadura franquista. Actualmente el recorrido se ha convertido en una Vía Verde para disfrute de ciclistas y caminantes.

¿Cómo se baja a la mina?

Costanaza es una mina de interior cuya explotación llega hasta los 210 metros de profundidad; de ella se pueden visitar en la actualidad los dos primeros niveles de galerías.

Los visitantes bajan en ascensor por el Pozo María hasta un primer nivel. El elevador recorre la cavidad por la que antaño descendían las jaulas de los mineros. Después de ver dos galerías se sale al exterior en un pequeño tren eléctrico, con vagonetas, simulando el recorrido que hacía el mineral hasta la bocamina.

Lo que más sorprende a la gente "es la didáctica del propio terreno, la evidencia de los hitos geológicos; ya que se ve con claridad la formación del yacimiento en la roca, comprendiendo fácilmente procesos que en principio parecen complejos", detalla Mª Paz Dorado.

Últimamente se ha rehabilitado el antiguo polvorín de los mineros. Las obras terminaron la semana pasada y se trabaja para convertir su galería en una exposición de minerales fluorescentes que brillan en la oscuridad.

Poblado minero en la Edad de Bronce

Pero Logrosán no solo presume de su filón de fosfatos. Los esfuerzos se centran ahora en investigar el pasado minero ligado a la extracción de estaño, que en estas tierras se remonta a la Edad de Bronce. "Existen algunas evidencias de que un milenio a. C. existió en la zona un poblado minero que habría servido para la fabricación del bronce tartésico".

EL TESORO GEOLÓGICO DE CASTAÑAR DE IBOR

Además de las minas de Logrosán, en las Villuercas encontramos también una amplia lista de cuevas que atestiguan la riqueza del Geoparque. Destacan las pinturas rupestres de Berzocana, la cueva Chiquita en Cañamero, la cueva de los doblones en Alía y los Maragatos en Guadalupe. Sin embargo, nos centramos en la Cueva de Castañar de Ibor, un auténtico tesoro geológico protegido con categoría de Monumento Natural desde 1997.

Su cavidad destaca por una especiales formaciones minerales (excéntricas, aragonitos, 'moon milk', etcétera) que convierten a la cueva en una de las más impresionantes del mundo. Sus cristalizaciones llevan formándose dos millones de años, gracias a la humedad y una temperatura constante de 17 grados. Su cavidad tiene 2.135 metros, pero solo un 20 por ciento se puede visitar.

La cueva de Castañar es muy especial. "Posee unas condiciones ambientales casi únicas que vienen dadas por ser gran poro dentro de una formación geológica metamórfica - pizarras muy poco porosas-. Esto hace que ese gran poro dentro de la roca esté muy aislado o con un grado de aislamiento muy alto respecto a la atmósfera externa”, explican Ana Blázquez, guía y monitora del centro de interpretación de las cuevas.

Es el Monumento Natural Cueva de Castañar un laboratorio natural singular a nivel “mundial” en el que los minerales que se han formado (calcita, aragonito, dolomita, huntita…) a lo largo de cientos de miles de años, siguen formándose y transformándose, dando lugar a una gran variedad de espeleotemas con un grado de conservación excelente. Se trata de minerales que adornan la cueva dotándola de una gran variedad estética.

Una gran geoda en formación

La posición de la cueva, en una zona con un paso muy lento del agua, hace que se pueda considerar una gran geoda en formación. Se están formando cristales que surgen de la lentísima infiltración del agua de lluvia. "La cueva tiene un ambiente muy frágil porque cualquier variación en sus condiciones provocada por la entrada de gente o la apertura de la puerta provoca cambios en la formación de cristales". Las formaciones de la geoda solo se forman en ambientes muy estables".

Cerrada por culpa de un vómito

No es una cueva turística al uso. La visita tienen un carácter muy restringido por la necesidad de conservar su estado, pues lo que más daña esta espléndida joya geológica es la presencia humana. La cueva tuvo que cerrarse en 2008 por el vómito de un visitante. "Causó hongos y éstos a sus vez esporas, que siguen estando ahí", explica Ana Blázquez. Por suerte ese hongo no ha logrado cristalizar y "las esporas han podido controlarse”.

Debido a los problemas de oscilación térmica, solo se puede acceder en verano y en un solo grupo de cinco personas al día (de 16 a 65 años). El centro de interpretación facilita todo el material necesario para la visita, incluido mono y mascarilla. Se prevé que las visitas se retomen los fines de semana a partir de junio

Objeto de estudio

Actualmente existe un convenio entre Agricultura y un consorcio de tres centros investigadores del CSIC (el Museo Nacional de Ciencias Naturales, el Instituto de Geociencias e Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla) para llevar a cabo un estudio sobre la geología, los parámetros microambientales y la aerobiología de la cavidad. Los resultados del estudio servirán de base para la actualización y el desarrollo de las herramientas de ordenación, planeamiento y gestión del monumento natural.