Hoy

Guía para empezar a ver las 340 aves de Extremadura

fotogalería

Búho real en el Parque Nacional de Monfragüe. / HOY

  • Los ornitólogos repasan los mejores lugares para disfrutar observando la gran variedad de pájaros que surcan los cielos y humedales de la región

  • Proponemos once planes para descubrir las especies más espectaculares que conviven en nuestro entorno natural

Que Extremadura es el paraíso europeo de los pájaros es una afirmación indiscutible entre los entendidos. El 74,1% del territorio forma parte del inventario de Áreas Importantes para las Aves de España de SEO/BirdLife. La región cuenta con 337 especies de pájaros. Un potencial natural cada vez más valorado, especialmente fuera de nuestras fronteras. Numerosos turistas europeos acuden a la región atraídos por sus recursos ornitológicos. Paseando por Monfragüe es fácil cruzarse con alemanes, daneses o belgas que fotografían admirados con sus potentes teleobjetivos aves ignoradas para muchos de nosotros. Las 69 Zepas (Zonas de Especial Protección para las Aves) que salpican el territorio extremeño dan idea de esta riqueza. Tal es el tirón turístico y el potencial que el conocido fabricante de material óptico de alta gama Swarovsky, utilizada por los mejores ornitólogos del mundo, eligió el nombre de Extremadura para una de sus mochilas.

Sin embargo, valorar este patrimonio natural y dar un paso más adentrándose en el 'birdwatching' sigue siendo una asignatura pendiente para muchos extremeños. El biólogo pacense Arturo López Gallego recomienda a quienes tengan curiosidad por los pájaros salir al campo con una guía. Aconseja utilizar 'Aves de España', una app muy útil para tener en el móvil. "Es la biblia y es gratis", detalla este técnico en gestión de proyectos de Diputación de Badajoz, además de fotógrafo y autor del blog BioExtremadura. La Junta de Extremadura y las diputaciones provinciales también han editado abundante material divulgativo para facilitar esta práctica. La mayoría de este material está disponible en internet en formato pdf. La Guía de Rutas Ornitológicas, de 91 páginas, propone 19 planes que recorren la región de norte a sur y de este a oeste. Ésta y otras son accesibles a través del portal BirdingExtremadura. La 'Guía de aves de Extremadura', coordinada por la Dirección General de Turismo, tiene un formato de bolsillo muy apropiado para no iniciados.

En compañía de un guía de naturaleza

Aventurarse a iniciar un plan ornitológico sin tener una idea previa de los pájaros que podemos ver y sin conocer los lugares más apropiados para avistarlos puede resultar una auténtica pérdida de tiempo. Lo mejor es acudir en compañía de un buen guía de naturaleza. En la región existen varias empresas especializadas (NaturAlqueva, Iberian Nature, PhotoRaptors, etc). Aunque están orientadas a un público con altos conocimientos, sobre todo fotógrafos de naturaleza, pueden ayudarnos en nuestra iniciación al 'birdwatching. Algunas de estas empresas también alquilan su material óptico.

La región cuenta con una amplia red de miradores y observatorios de aves. Han sido instalados por las diputaciones provinciales, la Junta de Extremadura y el propio Ministerio de Medio Ambiente, a través de las confederaciones hidrográficas. Sin embargo, antes de desplazarse conviene llamar al ayuntamiento en cuestión para cerciorarnos de su estado y de los accesos. "No siempre se encuentran en buenas condiciones, fruto del vandalismo o la falta de mantenimiento", explica Marcelino Cardiallaguert, responsable de SEO/Birdlife en Extremadura. "Muchas veces estos miradores se colocan con proyectos puntuales de diputaciones o mancomunidades pero luego falla la gestión posterior de esas infraestructuras, no se piensa en quién las va a mantener y vigilar, ya que muchos ayuntamientos carecen de recursos".

Estos observatorios pueden consistir desde simples carteles con el catálogo de especies que podemos ver, junto a vallas de madera que delimitan el mirador, hasta casetas para el avistamiento de aves acuáticas y centros de interpretación.

Con ayuda de ornitólogos extremeños proponemos algunos lugares claves para disfrutar, sin necesidad de grandes conocimientos ni equipos, de esta afición.

1. Embalse del Borbollón. Con una población estimada de 4.000 grullas, "la zona ZEPA del embalse de Borbollón, en la Sierra de Gata, es un buen sitio para observar el paso" es estas aves, afirma en la guía de la Junta Víctor Manuel Pizarro. El fotógrafo y divulgador relata en su blog Ciudad Dormida que "muchos extremeños apasionados de las aves cuentan el paso de los años con la llegada otoñal de las grullas. Cuando llegan las primeras lluvias, rejuvenecen los pastos y huele a tierra mojada, regresan como verdadero símbolo de la renovación anual del paisaje".

En estos parajes cacereños del Borbollón también es fácil avistar buitres negros. Aquí "superan el medio centenar de parejas reproductoras en la comarca". Además no es difícil observar otras especies como la cigüeña negra, aunque estos "hábitats son para ella poco favorables". En algunos pinares de montaña se puede ver además el "carbonero garrapinos y en los matorrarles de brezos especies reproductoras".

2. Canchos de Ramiro y Ladronera. "Se trata de una zona espectacular por sus cortados rocosos, donde se pueden ver grandes rapaces", explica el biólogo Arturo López. Esta Zepa abarca las comarcas de Coria, Brozas y Cáceres y se sitúa en el tramo bajo del río Alagón, un poco antes de su desembocadura en el río Tajo, en las inmediaciones de Cañaveral. La Red Natura 2000 la describe como una Zepa atravesada por varios cursos de agua, en cuyos límites se encuentra la presa Portaje, que acoge ornitofauna acuática de importancia internacional, según los criterios de Ramsar.

3. Sierra de San Pedro. Los amantes de las aves también muestran predilección por la Sierra de San Pedro. Según los datos que maneja la Administración regional, aquí vive la mitad de la población de águila imperial ibérica. También pueden avistarse águilas reales, buitre negro, cigüeña negra, alimoche, águila calzada, águila culebrera, etc, además de miles de palomas torcaces. Gran parte de los siete millones que invernan en España acaban en esta sierrra extremeña. Una vez más, otra especie invernante que adquiere gran relevancia en la zona es la grulla. Durante el día frecuenta las dehesas y utiliza como dormideros las orillas de los embalses de la sierra. En definitiva, son tantas las especies que podemos encontrar en estos parajes que sería interminable enumerar el listado completo.

4. Parque Nacional de Monfragüe. No se puede hablar de aves en Extremadura sin mencionar Monfragüe. Dentro del Parque Nacional el mejor sitio para avistarmientos se encuentra en uno de los lugares más accesibles: el Salto del Gitano o peña Falcón. Aunque es el más concurrido, Arturo López recomienza este enclave para ver "buitres y águilas perdiceras".

Javier Prieta Díaz, "uno de los expertos que más sabe de ornitología en Extremadura" -en palabras de López Gallego- “Monfragüe es posiblemente el mejor lugar para ver rapaces”. El parque se sitúa en la confluencia del Tajo y el Tiétar, y la época más recomendada para disfrutar de su extraordinaria riqueza faunística es la primavera. Las 116.151 hectáreas del parque y su entorno están protegidas por la Red Natura 2000 como Zepa. La zona visitable del parque ofrece todo lo mejor de las aves de Monfragüe. Javier Prieta recomienda recorrer los principales miradores, todos ellos en la carretera, "bien señalizados y dotados de aparcamientos". En cuanto a las especies que podemos admirar, Prieta, autor del recomendable blog Aves de Extremadura, señala el buitre negro, con entre 339 y 400 parejas. En el parque también viven unas 12 parejas de águila imperial, unas 30 de alimoche y unas tantas de cigüeña negra. Aunque sin duda la rapaz más visible es el buitre leonado, con 635 parejas seguras y 800 estimadas. Pero en Monfragüe habitan mucho más que rapaces. Por aquí también se deja ver el "vencejo cafre, la chova piquirroja, el roquero solitario o el gorrión chillón".

5. Llanos de Cáceres y Sierra de Fuentes. Es este uno de los paisajes extremeños donde podemos observar con más facilidad el comportamiento de las avutardas. Además de esta especie, en estas llanuras próximas a la capital cacereña, desprovistas casi por completo de árboles, destacan las altas poblaciones de sisones, perdices, cigueñas negras, aguiluchos cenizos o cernícalos primillas. Las llanuras situadas en las colas del embalse de Alcántara II de los ríos Almonte y Tamujo por el norte y el río Salor por el sur conforman esta excepcional Zepa cacereña. Aquí se encuentra el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre y Educación Ambiental 'Los Hornos', donde además se desarrolla una gran labor educativa y de concienciación por el respeto al medioambiente.

6. Embalse de Arrocampo. Este embalse se construyó en Campo Arañuelo para refrigerar los reactores de la central nuclear de Almaraz. Paradójicamente, el tiempo ha convertido este lago, según los expertos, en un auténtico paraíso para las aves palustres. "Los niveles de aguas no fluctúan debido a las continuas aportaciones desde el Tajo, que ha creado un hábitat de calidad muy bueno para las aves". En Saucedilla se creó un parque ornitológico para facilitar las visitas. La zona cuenta con observatorios en casetas de madera desde los que disfrutar tranquilamente de la avifauna. "Montones de cormoranes se posan sobre el muro de hormigón levantado para serparar el agua fría del agua caliente", explica Arturo López.

Las 687 hectáreas del embalse y sus orillas están protegidas dentro de la Red Natura 2000 con la categoría de Zepa. En opinión de Javier Prieta, Arrocampo "es un enclave único dentro de Extremadura, con una avifauna peculiar y difícil de observar en gran parte del interior peninsular". Este experto ornitólogo propone dos rutas en la guía editada por Turismo. La primera es un recorrido de unos 4 kilómetros por pistas de tierra, con paradas en cuatro observatorios. La segunda es un breve desplazamiento en vehículo entre Saucedilla y una balsa de riego próxima. Aquí se pueden ver ejemplares de calamón, garza imperial, garcilla cangrajera, buscarla unicolor y bigotudo. "La observación de aguilucho lagunero está casi asegurada".

7. La Serena y la Siberia. Ya en la provincia de Badajoz, una de las mejores zonas para disfrutar del avistamiento de aves son las comarcas de la ­La Siberia y La Serena. Su vasta extensión de terreno atesora la mayor estepa sin cultivar de Europa, con unas 100.000 hectáreas de pastizales. Encontraremos estos parajes de aspecto desértico en la carretera que une Castuera con Puebla de Alcocer, o en la vía que enlaza Campanario con Orellana la Vieja. Y fuera de la estepa, Arturo López recomienda el entorno del embalse de García Sola, un lugar de una gran riqueza natural al que "no le hace sombra Monfragüe". El mirador de Puerto Peña es un buen lugar para disfrutar del buitre leonado, el halcón peregrino, el búho real o la cigüeña negra, entre otras muchas especies. Aquí abrió hace años el Centro de interpretación de La Fauna Rupícola de Talarrubias, situado junto al camping. Y si hablamos de grullas Puerto Mejoral es un balcón inmejorable para disfrutar su paso en otoño e invierno.

Si buscas un plan ornitológico en estas comarcas se puede tomar como base la Guía editada por la Diputación con la Red de Miradores y Observatorios de Aves de La Serena y La Siberia.

8. Azud del Guadiana y río Caya. Para quienes no quieran coger el coche, el ornitólogo Juan Pablo Prieta nos propone (a través de la guía editada por la Consejería de Turismo) un recorrido por las dos orillas del Guadiana a su paso por Badajoz. El Azud del Guadiana también es zona Zepa debido a su importancia para numerosas especies. "Uno de sus principales atractivos son las colonias de reproducción de garzas, en las que se congregan además unas 2.000 parejas de garcillas bueyeras y garcetas comunes, acompañadas de otras especies como el martinete, cigüeña blanca o garza real. En este caso no hay ningún observatorio. Dentro de la ciudad, el Puente de Palmas es uno de los mejores lugares. "Pueden verse cormoranes, calamones y muy diversas aves acuáticas", describe el biólogo Arturo López. Aguas abajo del Azud, "a unos 500 metros, hay una colonia enorme de garzas, e incluso ahora se empiezan a ver moritos, especies antes poco habituales en España, que solo podían avistarse en Doñana". López Gallego asegura que el aumento de estas poblaciones puede deberse a fenómenos como el cambio climático.

9. Embalse de los Canchales. Este humedal situado a 15 kilómetros de Montijo es el hogar de una gran población de aves acuáticas. La masa de agua procedente del río Lácara y su entorno están incluidos en el amplio catálogo de zonas Zepa. Es un ejemplo de cómo una obra pública favorece un nuevo hábitat para muchas especies, que encuentran en él un lugar idóneo para el reposo, alimentación y cría. En este caso ha propiciado una rica avifauna compuesta por "ánades reales, patos cuchara, algunas especies de garzas, somormujos, cormoranes y un largo etcétera, entre las que destaca de forma especial la grulla, ave que durante su estancia invernal en esta zona llega a superar los 2.000 ejemplares".

Aquí se han hecho islas artificiales, una serie de ensenadas cerradas para que no bajen los niveles de agua para mantenerlos y que no pierda calidad. "En los embalses el principal problema para las aves es la fluctuación del caudal", sostiene Arturo López. Los Canchales son un buen ejemplo de instalaciones óptimas para el avistamiento de aves gracias al observatorio levantado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Este organismo también ha creado un centro de interpretación que ayuda a comprender la importancia del entorno.

Ya en el aire, los expertos aseguran que desde cualquiera de estos puntos de observación de los Canchales -gracias a la proximidad de grandes extensiones de dehesa- es fácil ver algunas especies de rapaces como águilas, cernícalos o milanos.

10. Las Lagunas de la Albuera. Los llanos y el complejo lagunar de La Albuera constituyen uno de los ecosistemas naturales más singulares de Extremadura. Posee un humedal de importancia internacional enclavado entre dehesas, cultivos agrícolas y pastizales.

La Albuera cuenta también con un centro de interpretación que difunde la riqueza medioambiental de sus llanos y lagunas. Para visitarlo conviene llamar antes al ayuntamiento para concertar la visita, ya que no siempre está abierto. En septiembre organizaron un festival para despedir al cernícalo primilla.

El complejo natural consta de doce lagunas naturales y siete charcas artificiales. Junto a estas lagunas temporales mediterráneas encontramos zonas subestépicas y estepas salinas que representan tres de los hábitats prioritarios para la Directiva Hábitats de la Unión Europea, formando un entorno natural de elevada biodiversidad.

Esta Zepa también está formada por dehesas y zonas de cereal que además de la riqueza en avifauna acuatica, dotan al espacio de una población interesante de grullas y aves esteparias: llegando en algunos momentos de la época invernal a ser uno de los referentes por número de avutardas concentradas.

Por su parte, "el agrosistema de los llanos es una de las mejores representaciones de este tipo de medio natural en Extremadura, citándose en él la mayor parte de especies de aves estepáricas", explican desde el centro de interpretación.

11. Dehesa Moheda Alta. En Navalvillar de Pela podemos visitar uno de los mejores observatorios de aves de la región. Se trata de la Dehesa Moheda Alta, propiedad del Ayuntamiento. Desde 2001 esta finca forma parte de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura. La Junta instaló aquí el observatorio El Majadal, en el centro de interpretación dedicado precisamente a las grullas.

La alternancia entre zonas de dehesa y regadío en sus 120 hectáreas han propiciado que se haya convertido en la principal zona de invernada de la grulla común, acogiendo la población más importante de toda la región y una de las más importantes de la Península Ibérica.

En estas dehesas también son frecuentes rapaces como el elanio azul, el aguilucho cenizo y el águila real, además de aves zancudas como la cigüeña blanca o la garza real.

En Navalvillar de Pela podemos visitar la Dehesa Moheda Alta, propiedad del Ayuntamiento. Desde 2001 esta finca forma parte de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura. La Junta instaló aquí el observatorio El Majadal, en el centro de interpretación dedicado precisamente a las grullas.

La alternancia entre zonas de dehesa y regadío en sus 120 hectáreas han propiciado que se haya convertido en la principal zona de invernada de la grulla común, acogiendo la población más importante de toda la región y una de las más importantes de la Península Ibérica.