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Carcajada rotunda en 'El Eunuco'

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Algunos de los actores que componen el elenco de 'El Eunuco' / Brígido Fernández

  • Noche triunfal la del estreno de la última comedia del Festival, que estuvo arropado por 3.003 espectadores

Que antes de caer la noche, se colgara el cartel de 'no hay entradas' para el estreno no hacía más que aumentar las expectativas para la última comedia del Festival Internacional de Teatro Clásico. El público con más sed de comedia si cabe, se agolpa y tarda más de lo normal en tomar sus asientos. Eso sí, puntual, las luces se apagan, y el silencio llega. Un silencio que por segundos se convierte en confusión. Lo hicieron los argonautas de la Medea de Blanca Portillo. También Los Gemelos de Plauto con acento extremeño, y el resultado siempre es el mismo, pasmo. En el estreno de 'El Eunuco' además, risas, y más risas. De los vomitorios, los nueve actores entran a escena rompiendo esa barrera que separa la ficción del público y que siempre suma en positivo para las representaciones.

Anabel Alonso es la primera en alzar la voz en tono deficcionador, y romper la presentación fascinante de todos los actores con coreografía incluida. La actriz, con su papel de cortesana cincuentona conformista sin más remedio, explica su lío, que por supuesto, se convierte en el de todos los espectadores. Dos amantes incompletos. Lo que uno tiene, no lo tiene el otro, y viceversa. Thais, interactúa con un público entregado desde el primer comienzo. Las risas resuenan, la carcajada nace, y el sabor de la comedia que triunfa inunda la boca.

Tras las nociones básicas de iniciación al enredo que Pep Anton Gómez tiene preparado para los presentes, comienza el espectáculo. Un espectáculo que coge un ritmo vertiginoso y brillante que se mantiene durante las más de dos horas que dura la función. Chispa y energía, la una sin la otra provoca la sensación de vacío, pero cuando van de la mano, la cosa cambia para más que bien. Para excelente, y en el caso de 'El Eunuco', no le falta. Le sobra.

Sin desvelar mucho la trama, por aquello de que está colmada de secretos, como enredo hay nudo y renudo. El amor es el eje central de todos los líos que se dejan ver encima del escenario. Amantes, amados, alguna que otra esclava despistada, engaños a medias, planes imposibles, y finales felices. Que de vez en cuando también se agradecen.

Las historias que se entrecruzan a modo vodevil, enganchan por igual. El joven guapo que se enamora y se hace pasar por eunuco para conquistar a su amada. Lo normal. Como también el amor platónico que parece imposible, y después no lo es tanto. Todo un canto al amor, toda un poema a la buena comedia.

Sobre si se ajusta a la versión, el mensaje del clásico es claro y los nueve actores lo hacen tangible. Como bien explican ellos, si hoy Terencio, autor del texto, tuviera que escribir esta comedia, «sin duda sería como la Pep Anton Gómez y Jordi Sánchez». Si sería o no sería, nadie lo sabe, lo que sí es cierto e innegable es que las más de tres mil personas que asistieron al estreno no pudieron contener la risa. Una risa que resonaba al unísono y retumbaba en las columnas. Como tampoco pudieron contener minutos de aplausos, y una levantada masiva, como en esta sesenta edición no se había visto. El veredicto era claro, triunfo, al fin, para la comedia. Sucede poco, pero cuando sucede, es una maravilla.

Los protagonistas

Ya lo anunciaban en la presentación de la obra. El montaje de Pep Anton Gómez y Jordi Sánchez no se inclina a favor de un protagonista. Todos tienen su momento, sus minutos para encandilar a los presentes. Anabel Alonso encanta metida en cuerpo de mujer fatal. Más aún Pepón Nieto, y su Fanfa, junto con Jordi Vidal, que da vida a Pelotus, su compañero inseparable. Tronchantes.

Igual de inmejorable la actuación de Jorge Calvo que demuestra que además de actuar, y cantar, sabe bailar. El resto, el Lindus de Alejo Saura, Antonio Pagudo con Fedrias, Marta Fernández Muro con Filipa y Eduardo Mayo con Cilindro, aumentan la comicidad en escena. No hay pegas para nadie.

Mención aparte merece María Ordóñez, la cara menos conocida, que sorprende, gusta y promete una larga trayectoria sobre las tablas.

En cuanto a la música y las canciones que aportan ese aura vodevil, también provocan la carcajada profunda. La composición musical tiene nombre propio y sonado, Asier Etxendia.

Si cumplió las expectativas de los presentes, lo cierto es que para algunos incluso las superó. Es el caso de Miguel Jimeno, valenciano que vive en Austria. Indica además, que la obra le ha resultado «fantástica, me he divertido, me lo he pasado bien, ha merecido mucho la pena venir».

Rosa Martínez de Madrid vino a la capital autonómica expresamente para ver la obra de Pep Anton Gómez. Explica que la experiencia «ha sido inmejorable, y que repetiría sin dudar».

Carmen Toledano de Badajoz, tampoco quiso perderse la cita con la última comedia del Festival de Teatro. Sobre la obra, la pacense indica que es «estupenda y maravillosa, me he reído mucho, sabía que iba a superar las expectativas».

Cuando una obra funciona se nota. Cuando una obra llega a los espectadores, más. Y cuando triunfa, es indescriptible. Más que recomendable. Más que espectacular. La última comedia de esta edición se despide, dejando el listón muy alto para la siguiente, como ya sucedió el año pasado con 'Los Gemelos' de Plauto a la extremeña.